EL FUTURO DE CUBA LIBRE Y ANTROPOLÓGICAMENTE SANA

Portada del libro, disponible en Amazon.

Considerando las ideas de Dagoberto Valdés Hernández y la posibilidad de que, en un futuro cercano, Cuba sea libre, debemos examinar las consecuencias que esa libertad pueda ocasionar en un país gobernado bajo un yugo de control absoluto por tantos años. Es que esta opresión ha causado daño al ser humano, quitándole la opción del libre albedrío. En Cuba, los dirigentes se han olvidado de la dignidad del ser humano. El gobierno opresivo, que trata de controlar el pensamiento de todos, solo admite su propia agenda. Ese control va causando daños por la frustración de la falta de libertad de pensamiento. El no poder tomar la acción necesaria para mejorar su futuro y el vivir la pérdida de opciones causa daño. ¿Cómo puede la persona oprimida pensar en la posibilidad de un futuro lleno de esperanzas el día que sea Cuba libre de verdad? Tal vez no sea automáticamente fácil, pero gracias a que el ser humano es capaz, creativo y valiente, existe posibilidad de sanación. En Cuba, un Think Tank llamado Convivencia, dirigido por el sociólogo pinareño Dagoberto Valdés Hernández, recomienda cómo poder sanar el daño antropológico causado por el gobierno totalitario. Dagoberto Valdés, como sociólogo, recibió un doctorado por sus estudios en España y conoce este tema profundamente.

Su tesis doctoral presenta el problema que hemos descrito y su solución en el libro “El Daño Antropológico en Cuba y su Sanación”, donde considera lo ocurrido por falta de libertad y cómo lograr una solución.

Como traductora de sus escritos, expreso sus ideas en inglés y eso ayuda a difundir su mensaje. Gracias a sus estudios, Revista Digital y su trabajo en el Think Tank Convivencia, nos ha dado posibilidades concretas de sanación. Es leyendo el libro donde he aprendido más sobre el daño antropológico en Cuba. También él considera cómo puede haber una segura sanación.

Este daño antropológico que afecta a Cuba es reconocido por muchas personas y sabemos que va a dejar huellas que habrá que enfrentar en la Cuba del futuro. Tengo fe en que, con la ayuda de Dios, el día que Cuba sea libre será posible liberar el alma del cubano y darle vida y esperanza nueva a los corazones oprimidos. Lo importante es que, de acuerdo con la tesis de Dagoberto Valdés, existe la solución.

Los últimos 67 años han dejado abandonadas las enseñanzas tradicionales de ética y valores morales, como los de la vida cristiana y hasta el valor de la familia. La sociedad comunista presenta como más importante el valor del Estado y no el de la familia. Ellos no enseñan la integridad, la dedicación que es necesaria para la responsabilidad y cómo respetar la dignidad personal. Como dice el Padre Alberto Reyes: “Cuba es una cárcel grande donde, si protestas, te ponen en una cárcel más chiquita”. Vivir de esta forma por años y por generaciones es dañino y es destructivo.

El gobierno no aprueba nuestra vida interior ni respeta el valor intrínseco del ser humano. Es que el valor espiritual del ciudadano y su valor como persona, durante 67 años, no han tenido cabida en la isla de Cuba. Cuba lleva menos años desde su fundación como país libre que siendo comunista.

En Cuba, casi todos los ciudadanos están necesitados de bienes materiales básicos como comida y medicinas, pero también de comodidad, electricidad, transportación y hasta de disfrutar de su propia familia. Tantas familias se han dividido por el estrés de vivir careciendo de lo básico y por la gran emigración. La tradición judeocristiana de ayudar al prójimo que sufre no es muy fácil en estas tristes circunstancias. La enseñanza de valores espirituales que alimentan el alma se ha mantenido por medio de iglesias católicas y de otras denominaciones, también hasta por algunas familias o personas. Verdaderamente, estas familias, iglesias o grupos han luchado con sacrificio y hasta con miedo. Hay personas que, por propagandas negativas, aunque tenían deseos, no se atrevían a unirse a las iglesias por miedo a perder trabajos o becas.

Los feligreses corren el riesgo de ser señalados. En numerosos casos han experimentado críticas o han sido atacados, como las Damas de Blanco.

Reconocer los efectos de tantos años de privación de libertad es importante. Los cubanos no son dueños de su futuro; por eso es importante comprender cómo preparar a Cuba para un futuro democrático donde las personas se tienen que informar de los candidatos, aprender cómo analizar opciones, salir a votar y responsabilizarse con sus decisiones tanto en el trabajo como en la vida cívica.

Por generaciones ha habido engaños, mentiras, miedo de hablar y sospechas entre vecinos. Esta opresión constante, unida a las traiciones o las delaciones de miembros del Comité de Defensa, tiene serias consecuencias. El pueblo ha sufrido con dolor y temo que la apatía y falta de seguridad que experimenta por el maltrato y la falta de tantas cosas dañen el cuerpo y el alma.

El no enseñar educación cívica en los colegios como antes, el no honrar a quienes respetan las tradiciones, el no respetar a los que piensan distinto o son personas de fe, ha causado daño al pueblo. Sabemos que el sufrimiento físico del cubano es real, pero también los cubanos han sufrido daños en el alma y el espíritu. Esos son los daños de los que estamos hablando cuando nos referimos al daño antropológico.

Al ser humano hay que respetarlo por su dignidad, pero han tratado de robarle su espíritu y de aplastar su dignidad.

Dagoberto Valdés, como sociólogo, propone una solución basada en el pensamiento del humanista y patriota cubano José Martí. Su propuesta busca colocar nuevamente a la persona en el centro de la vida nacional y promover una reconstrucción fundada en la dignidad humana, la educación, la participación cívica, la solidaridad y la responsabilidad personal. También la admirable vida y filosofía del Padre Félix Varela enseñan el camino para sanar.

La persona que vive hoy agotada, sin poder cubrir sus necesidades básicas ni las de su familia, sufre emocionalmente. Esto hace que se sienta impotente y se va destruyendo su ánimo porque no puede ver cómo arreglar su vida.

Ese ciudadano cubano sufre daño antropológico y no se sana solo con la libertad. El sufrimiento deja sus huellas, que son profundas. Esto no se arregla en un día.

La sanación no dependerá únicamente de las instituciones políticas. También requerirá que los ciudadanos recuperen la confianza, aprendan a convivir, participen en la vida pública y colaboren en la reconstrucción de sus comunidades. Será necesario volver a valorar la verdad, la integridad, la familia, la fe, el respeto y el servicio al prójimo. Incluso hay que aprender a perdonar y darse cuenta de que, aunque uno no olvide lo que pasó, es importante mirar hacia el futuro y no hacia el pasado. Necesitaremos la ayuda de la Iglesia, maestros capacitados y personas con deseo de traer sanación a una nación herida. Por eso recomiendo leer el libro de Dagoberto Valdés Hernández y comprender la solución que propone. Cada persona podrá aportar su compasión, sus ideas y su esfuerzo a un futuro mejor.

Una Cuba libre tendrá que enfrentar no solo la reconstrucción de sus instituciones, sino también las heridas humanas y espirituales causadas por décadas de represión. La libertad será el comienzo de un camino, no el final del sufrimiento. Sin embargo, mediante la verdad, la responsabilidad, la solidaridad, la educación y las enseñanzas que se encuentran en los pensamientos de José Martí, tenemos esperanza de sanación. Y yo, como católica, cuento también con el amor a Nuestro Señor, que nos propone el amor al prójimo y nos enseña a perdonar para que Cuba pueda reconstruirse no solo como una nación libre, sino también como una sociedad humana, justa y responsable y espiritualmente renovada.

 

 

  • Carmen Ana Boudet Gómez (La Habana, 1949).
  • Graduada de Rollins College. Licenciatura en Historia y Asuntos Públicos. Licenciatura en Literatura de Idioma Español.
  • Maestría en Salud Mental y Terapia Familiar.
  • Profesora de Historia y Español.
  • Profesora de Inglés en España. Consejera de salud mental. Administradora de una Clínica de Medicina.
  • Vive en Orlando, Florida.

 

Descargar PDF aquí

⇓

Convivencia 113

Scroll al inicio