
En la vida diaria medimos el tiempo en minutos, horas, días, meses, años… Eso implica que existen unidades menores que están incluidas en otras. Pero, lo que realmente determinan esos movimientos es el movimiento y el cambio. Cada cuatro minutos la tierra se mueve un grado, y al finalizar un día, cuando la tierra ha girado 360 grados, han transcurrido 24 horas, o sea 1440 minutos. Y ese día es una unidad pequeña del círculo alrededor del sol.
En la historia el tiempo se marca por los cambios, y existen cambios mayores y otros que están incluidos dentro de procesos.
En la historia reciente de Cuba, hemos vivido un proceso mayor: sesenta y siete años bajo el control comunista. En ese largo periodo no todo ha sido igual, diferentes factores nacionales e internacionales han influido de manera decisiva en el proceso. Esos factores han generado movimientos y cambios, y por lo tanto han definido los tiempos. Y los seres humanos somos parte de nuestro tiempo.
Los individuos y familias tienen sus tiempos, que en mayor o menor medida son afectados de diferente forma por los tiempos de la nación. La nación cubana, al estar sesenta y siete años bajo el comunismo, tiene al menos tres generaciones afectadas de alguna manera por ese hecho.
Cuando encontramos a un cubano nacido en la década del cincuenta, y uno nacido luego del dos mil, se aprecian diferencias notables en la forma de expresión, en el lenguaje y el pensamiento.
Es importante mirarnos los unos a los otros y considerar que somos diferentes y que nuestro pensamiento ha sido influenciado por diferentes circunstancias y experiencias. Y tenemos que conocernos, y aprender los unos de los otros sobre la base del respeto.
El tiempo logra que cuando un concepto permanece a pesar del cambio, el mismo se fortalece. Uno de esos conceptos es el concepto de nación.
Es el momento de proteger, rescatar y promover nuestros valores como nación. La defensa de nuestra identidad nacional, nuestra cultura, los símbolos patrios, se medirán en el tiempo que dediquemos a ellos. Solo así sobre iremos a pesar de los tiempos y las diferencias.
Para muchos en esta última etapa, formado por días de miserias y noches sin electricidad, el tiempo parece ser un peso insoportable que hace surgir de manera espontánea una pregunta: ¿Hasta cuándo?
Esa pregunta tiene muchísimos ángulos. Se puede medir en espera por lo que harán otros, una adivinación al azar, nadie lo sabe. O se puede traducir en un reto personal. ¿Hasta cuándo estoy dispuesta a repetir lo mismo? Otro ángulo sería el preguntar para qué tanta espera, por qué lleva tanto tiempo un cambio de una decisión, de una modificación de situaciones no deseadas.
Considero que el ángulo más saludable es preguntarnos el para qué, cómo podemos utilizar mejor este tiempo. Estos 1440 minutos diarios, estabas semanas y estos meses, regalan un espacio para pensar muy bien qué hacer y cómo comportarnos ante posibles situaciones, y miles podrán salvarse por ese tiempo de reflexión. Muchos tienen la oportunidad de auxiliar con amor a un necesitado, otros tendrán oportunidad de defender sus valores, otros pensadores e intelectuales dibujarán el futuro, lleno de experiencia y generosidad.
Este periodo de nuestra historia nos ha proporcionado como nación el conocer lo que queremos repetir en nuestra vida como nación, nos ha proporcionado nacionales con una experiencia internacional prácticamente a nivel mundial, con experiencias y éxitos en todas las esferas de la ciencia, la técnica y la cultura.
El libro más sabio del mundo marca los tiempos de Dios, y su tiempo es perfecto. Y también habla de los tiempos de siembra y los tiempos de cosecha. La riqueza de la cosecha depende de la diligencia, el esmero y el amor que se ponga en la siembra. Aún nos queda tiempo de sembrar, es necesario utilizar este tiempo.
- Estela Teresita Delgado Rosales (La Habana, 1956).
- Graduada como traductora e interprete en la Universidad de La Habana en 1984.
- Graduada del Klessheim Institute de Austria en la especialidad de Turismo. Autora de tres libros: Almas escondidas, 2009, La revolución de Castro al desnudo, 2023 (segunda edición) y Crónica de un aldabonazo, 2024.
- Reside en Miami.
