Durante más de seis décadas la historia política cubana ha estado atravesada por una misma devoción fatal: la búsqueda del hombre fuerte, el salvador providencial, el mesías-redentor, el héroe de tribuna capaz de resolver de un plumazo las penas de la patria
Cuba languidece en una coyuntura de crisis agravada. Las protestas populares no cesan pero no confluyen, organizadas, para desmontar al sistema
Al ocupar la presidencia en 1902, Cuba estaba en ruinas por los años de guerra. Resultado de la administración de Tomás Estrada Palma, de 953 911 cabezas de ganado que había en 1902, ascendieron a 1 223 613 en 1903. Inauguró el ferrocarril de Santiago de Cuba a La Habana a un costo de diez millones y medio de dólares
Es hora de que los cubanos que pensemos así digamos, alto y claro: no queremos ni transición híbrida, ni cambio fraude, ni más inventos, ni experimentos con seres humanos. ¡Queremos democracia!
En las dinámicas de la vida cotidiana en Cuba, hay fenómenos que a fuerza de repetirse corren el riesgo de volverse invisibles. Nos acostumbramos a lidiar con las carencias materiales, los extensos apagones y las complejidades de un entorno económico impredecible
En mi columna anterior exploramos cómo inciden las diferentes actitudes y niveles de responsabilidad de los cubanos -dentro y fuera de la Isla- en la actual coyuntura nacional. Una donde el regimen resiste grandes presiones externas
Estoy escribiendo esta columna en medio de otra caída del Sistema Eléctrico Nacional. Es decir, pienso, escribo y vivo en una Isla sumida en una oscuridad total. El totalitarismo es el gran apagón de la vida normal. Las circunstancias en que estoy escribiendo esto es una prueba que el totalitarismo comunista puede llevar a todo un país a las tinieblas totales pero no puede y no podrá jamás apagar el espíritu humano
El 30 de julio de 1987 fue jueves, y ese día nací yo. Cuando comenzamos las columnas diarias de Convivencia, hace exactamente ocho años, once meses y cinco días, para un total de 466 columnas escritas, escogí el jueves como mi día. Y así surgieron los Jueves de Yoandy
El tema de la responsabilidad colectiva bajo dictaduras totalitarias es uno de los más disputados de la filosofía política del siglo XX. Evaluando los comportamientos, dentro y fuera de la isla, es posible hacer un análisis somero -analítico, político y ético- de la responsabilidad colectiva de los cubanos en la pervivencia de su dictadura. Se trata de una pregunta legítima y compleja
Cada vez se toma más conciencia de lo difícil que será la sanación del daño antropológico que, sin duda, es el desastre más profundo y duradero que ha causado el totalitarismo comunista en Cuba










