La enseñanza en Cuba: la autonomía universitaria

 

 

 

 

Dimas Castellanos Martí

El Gobierno revolucionario declaró en diciembre de 1959 al Estado revolucionario como único organismo con capacidad legal para crear centros docentes. En junio de 1961 cerró los centros docentes privados y confiscó sus bienes. En el preconcebido proyecto totalitario quedaba pendiente el control de las universidades. Con ese fin dictó, en enero de 1962, la Ley de Reforma de la Enseñanza Superior.

La autonomía

Los estudiantes de la Universidad de Córdova (Argentina) promovieron en 1918 una reforma que repercutió fuera de sus fronteras. En noviembre de 1921 Carlos de la Torre, en el discurso de toma de posesión como Rector de la Universidad de La Habana, se comprometió a realizar una reforma docente, moral y material del centro universitario y alcanzar la autonomía universitaria, que según sus palabras consistía en “autorizar a la Universidad a manejarse en todos sus asuntos con absoluta independencia, menos en lo relativo al manejo de sus fondos”. En 1923, un año después de su fundación, la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) elaboró un proyecto de autonomía. En la discusión del proyecto en el Claustro General, por vez primera se escuchó el criterio de los estudiantes en la voz de Julio Antonio Mella.

El proyecto de autonomía sufrió altas y bajas. El gobierno de Gerardo Machado la ilegalizó, expulsó un grupo de estudiantes y cerró la Universidad. En respuesta el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) lanzó en 1930 un Manifiesto exigiendo la participación de los estudiantes en el gobierno universitario, la rehabilitación de los expulsados y la plena autonomía de la Universidad. En 1933 el Consejo y el Claustro universitarios aprobaron el reclamo estudiantil, y el presidente Ramón Grau San Martín lo ratificó y puso en vigor. En 1934 el gobierno de Carlos Mendieta lo ilegalizó nuevamente. En 1937 el presidente de la República, Federico Laredo Bru, dictó la Ley Docente que declaró a la Universidad como corporación de interés público con amplia autonomía. Y la Constitución de 1940, la refrendó: “La Universidad de La Habana es autónoma y estará gobernada de acuerdo con sus Estatutos y con la Ley a que los mismos deban atemperarse”. Apoyado en la autonomía el movimiento estudiantil desplegó acciones relevantes en la historia política de la República hasta el año 1959.

La Reforma de 1962

La Ley Fundamental –con la que el Gobierno revolucionario sustituyó a la Constitución de 1940– ratificó al Consejo Universitario (CU), como el Gobierno de la Universidad de La Habana.

En marzo de 1959, una comisión de estudiantes del Movimiento 26 de julio (M-26-7) entregó al ministro de Educación, Armando Hart, un pliego de demandas con las reformas que consideraban más urgentes. Unos días después la FEU hizo lo mismo ante el CU. La demora de la respuesta a las demandas presentadas hizo que la asociación estudiantil ocupara los edificios de la Universidad y cuando recibieron la respuesta designó dos representantes permanentes en el CU. Resultado de esa crisis se conformó una comisión mixta encargada de elaborar un proyecto de reforma teniendo en cuenta la diversidad de criterios. Terminado el proyecto en octubre de 1959, el CU dio el primer paso para liquidar la autonomía universitaria: solicitó al Gobierno que expusiera sus criterios; es decir, lo introdujo en el proceso de reforma, lo cual desató un conflicto que se manifestó durante la campaña electoral por la presidencia de la FEU.

El día de las elecciones, el periódico Revolución publicó unas palabras de Fidel Castro alertando a las fuerzas revolucionarias estudiantiles sobre las maquinaciones de la contrarrevolución. En respuesta Pedro Luis Boitel –estudiante de ingeniería eléctrica, poeta, católico y anticomunista– candidato a la presidencia de la FEU, contaba con el respaldo de la mayoría de las organizaciones estudiantiles de base. En medio de la crisisy la presión, Boitel declaró: “Atendiendo a la petición hecha por el compañero Fidel yo renuncio a mi candidatura a la presidencia de la FEU y le pido a los estudiantes que voten por el comandante Rolando Cubela, quien tiene todo mi apoyo”. Después de las elecciones, con Boitel fuera del juego, el plan de reforma redactado por el ministro de Educación, Armando Hart, fue suscrito por la FEU de las tres universidades.

En ese contexto ocurrieron varios hechos: la FEU de la Escuela de Ingeniería expulsó a dos profesores; se sustituyó al CU por una Junta Superior de Gobierno, cuyo poder quedó en manos de un representante designado por el Estado; en octubre la nacionalización de las grandes empresas norteamericanas y cubanas, agudizó la lucha ideológica dentro de la Universidad; y ese mismo mes se constituyeron las milicias universitarias, a las que el líder de la Revolución prestó una “atención particular”. En diciembre, con la Ley 916, el Gobierno revolucionario creó el Consejo Superior de Universidades (CSU), presidido por el ministro de Educación e integrado por cuatro representantes de cada una de las tres universidades y cuatro del Gobierno revolucionario, encargados de redactar la Reforma Universitaria.

La Reforma no eliminó la autonomía universitaria de forma explícita, sino de facto. La prueba la ofreció el dirigente comunista Carlos Rafael Rodríguez, quien explicó que la nueva Universidad sería regida conjuntamente por profesores y alumnos, pero, aclaró: en la medida en que la revolución universitaria es obra de una verdadera revolución y que el socialismo preside las transformaciones, no es posible pensar en los profesores y los estudiantes como dos grupos antagónicos […] Un profesor de conciencia revolucionaria, orientado por el marxismo leninismo y militante de esa ideología durante años (se refería a Juan Marinello, dirigente comunista), no necesitará de la presencia vigilante de los estudiantes junto a él en el gobierno de la Universidad, porque tendrá la madurez suficiente para enfocar los problemas de la educación superior con un criterio certero”. Es decir: los estudiantes fuera.

La Reforma de la Enseñanza Superior colocó a las universidades bajo control del Estado, eliminó la libertad de cátedra, institucionalizó la expulsión de los profesores y alumnos que venía produciéndose desde el mismo año de 1959 y retrotrajo las universidades al momento en que se originó la autonomía universitaria. Completó el control que ya tenía sobre la economía, la política y la cultura; una de cuyas peores manifestaciones fue la excluyente declaración de la FEU en 1971: “La Universidad para los revolucionarios”.

El sistema educacional, convertido en baluarte del modelo totalitario, se refrendó en la Plataforma Programática del Partido Comunista de Cuba de 1975). La política educacional quedó signada por la concepción marxista-leninista y regida por los principios ideológicos y morales del comunismo, ajenos a nuestra historia y cultura.

Lleida, 31 de mayo de 2026


  • Dimas Cecilio Castellanos Martí (Jiguaní, 1943).
  • Reside en La Habana desde 1967.
  • Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana (1975), Diplomado en Ciencias de la Información (1983-1985), Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos en el (2006).
  • Trabajó como profesor de cursos regulares y de postgrados de filosofía marxista en la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Habana (1976-1977) y como especialista en Información Científica en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana (1977-1992).
  • Primer premio del concurso convocado por Solidaridad de Trabajadores Cubanos, en el año 2003.
  • Es Miembro de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Cubanos con sede en la Florida.
  • Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia (CEC).
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