Ellos te odian, lo han hecho siempre, y será así hasta la muerte.
Ellos te dicen que no se puede odiar, que a ellos no los puedes odiar, y llaman odiador a quien no piense y odie como ellos.
Ellos dictan leyes injustas y absurdas, y llaman odiador a quien no se somete.
Ellos mienten, te enseñaron a mentir, y si buscas la verdad te acusan de cínico y odioso. Solo te queda el espejo, y ese azoro ante ti mismo
Un Dios tenue le susurra a los caballos, se saludan quietos
sobre el verde manso se distraen
Muy buenos días. Quiero ante todo darle las gracias a nuestro anfitrión, el Prof. José Moya, de Barnard College, director de las entidades que copresentan este Congreso, y cuyo extraordinario apoyo lo han hecho posible. Quiero, además, darles las gracias a los miembros de nuestro equipo organizador
Los tópicos relacionados con la religiosidad popular en nuestro país siempre han emanado una fuerza telúrica, sobre todo dentro del imaginario social, cultural, político y espiritual donde entre muchas deidades; Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba ocupa un lugar protagónico. Introducirse de soslayo sobre este asunto y toparse con la propuesta estética de Miguel A. Couret
Te presento, pues, “El delirio del barro y otros poemas”. Se trata en realidad de cuatro poemarios y un poema, escritos y engavetados en el curso de los últimos 30 o 40 años. “El delirio del barro”, es, casi todo, un recuento de mis conversaciones con Dios, algunas de las cuales no son nada poéticas. Pero esas no están aquí
La obra literaria de los autores modernistas hispanoamericanos abrió una amplia gama de renovaciones literarias, especialmente en la poesía, que se fue complejizando cada vez más en el Postmodernismo y alcanzó su culmen en la Vanguardia. El Modernismo fue el primer movimiento literario que partió desde América hacia Europa y no a la inversa como venía ocurriendo desde siglos anteriores
Una de las muletillas de Eliseo Diego, que heredamos su hijo Lichi y los amigos de la familia, aparece en el poema “Oda a la joven luz”, donde se lamenta de argüir con las olas. “Arguye con las olas” –dice el verso. Y así se nos quedó, para cada vez que alguien sugiere algo medio utópico
Un día de 1990, al poco tiempo de comenzar mi vida de exiliado en Union City, New Jersey, caminaba por la conocida avenida Bergenline cuando descubrí en unquioscode periódicos y revistas, que reservaba un espacio para la venta de libros, una antología de poetas cubanas en Nueva York, bajo el sello editorial de Betania, que aún dirige en España el poeta Felipe Lázaro
El rumor de adentro que a la conciencia atañe, habita en las casas de vidrio y en los montes, la misma luna nos cobija, el mismo sol con altivez nos quema. Así cruzamos el Éufrates, así el Atlántico, y en otros ríos y otros mares también ellos y nosotros nos bañamos
Desconocidos héroes, poetas, místicos, soldados: quiero extender un puente hacia sus brazos desnudos; amparar su soledad con el vuelo de este grito anónimo. Saber la dimensión exacta de sus noches, el peso de los miedos que emplazan las miradas










