Ser sincero y pintar las cosas que le duelen o motivan de aquella realidad donde habita es el motor que impulsa sus esfuerzos creativos, con la utilización de un lenguaje espiritual y social, histórico y político, intimista y universal, todos al mismo tiempo, como un modo de conversar con aquel que nos dio vida
Hay artistas que no solo producen imágenes: producen atmósferas. Norberto es uno de ellos. Su obra, que nació en los pasillos de San Alejandro y creció en los márgenes inquietos del arte habanero, no se limita a ser vista. Se escucha como un susurro, se recorre como un sendero, se respira
En la obra de Yoandy Suárez (Matanzas, Cuba, 1984) hay una fusión entre realismo y evocación emocional; el artista atiende a una tradición figurativa contemporánea, marcada por un trazo fuerte y ágil, pero preciso, en la que los efectos naturales juegan un papel fundamenta
Nueva York se ha dedicado a reconocer, enaltecer y promover el talento de nuestros mejores creadores. Ante la avasalladora preponderancia y difusión mundial de la música popular cubana, nuestra institución quiso dar atención especial a nuestra música clásica
Frank Hart sabe cargar su piedra a donde quiera que va. Como Sísifo, admite su castigo, pero contrario al rey de Éfira, enarbola su pena y la restituye, de manera infatigable, en una responsabilidad nacional que asumen sus lienzos, murales, paredes o donde sea que se imponga su penitencia de pintar
En su ensayo El origen de la obra de arte, Martin Heidegger observa desde el reajuste que opera en la metafísica del ser y el tiempo, como «la obra de arte levanta un mundo», es decir, la obra de arte posee un «ser-obra» que construye una espaciosidad como reducto, más que de representación
Los primeros teóricos advirtieron lo que es todavía una paradoja: cómo era posible que la imagen más realista que pudiera concebirse contuviera, al mismo tiempo, la posibilidad de que “la vista empírica se desdoblase en una visión onírica, análoga a lo que los videntes
Cuando la noche cae sobre los hombros; cuando la niebla cubre el horizonte y sin estrellas el cielo rompe en tempestad; cuando el mar en feroces crestas ruge en torno al frágil barco de la vida
Ortega y Gasset hablaba del “hombre y sus circunstancias’’, es decir, el hombre y su entorno inmediato y cómo este puede afectar una determinada “visión de mundo’’. Algo así podría decirse de mi producción artística, entendiendo que nacer y vivir bajo un régimen autoritario signa y condiciona sino el ánimo de protesta, la más evasiva indiferencia. Mi obra, grosso modo, tiene que ver con la primera elección
Ya no me gusta mi ciudad. Parece un barco fantasma llena de sombras del pasado. Las entrañables escenas marineras, que un día encendieron la imaginación en la niñez, se han convertido en un conjunto de imágenes residuales, inconexas y decadentes. Los seres que habitan mi pueblo atraviesan los espacios buscando










