Poesía – Otredad Mística Insular

Por Julio César Banasco (Poesía e imágenes)

Julio César Banasco
Otredad Mística Insular

Otredad Mística Insular (Dulce María Loynaz).
Óleo/lienzo. 114 x 77 cm.
1997.

Otredad mística insular
Homenaje a Dulce María Loynaz
Existo si dejara de pintar el alma,
si contemplo en silencio el tiesto del dolor.
Nadie detendrá el infinito matiz, en la lentitud que reposa su cuerpo.
La grandeza del espíritu suele fermentarse.
Hoy cegaré el tiempo, hundiendo mis manos en el lecho adormecido,
esparciendo la fragmentación de su muerte,
sobre nuestra piel gredosa,
y al viento se irá, se irá… rayando el iris.

¡No ha existido jamás ni casa ni hombre!
Se ha quebrado hoy esta unión, esperando que algo muera
en esta casa, en el hombre…O en los dos.
La casa, es la raíz dérmica del alma, nos abriga el espacio
y con sutileza, quedará prendida en la ijada soledad.
El hombre que resulte ínfimo, banal y mundano,
no podrá vestir la nobleza que irrumpe, el pavoneo del insomnio,
su necedad encumbrará heroísmo
en la sombra de mi último desvelo.

En la gloria, tu cuerpo se ha tendido airosa y lánguidamente
floreciendo sobre la calma azul del exámine Azar.
Más allá, en el último aliento celeste,
no existen lamentos de sales opalinas
sobre el cáliz del Poeta,
sino el reposo quimérico de tu excelso talento.

¡Ay de mis manos, Cábala! Presiento tu reposo.
Sellaré en colores la hoz que ensombrece la fe,
y nunca volarás…
hasta que sea infundida en nosotros tu colmada esencia.

¡Ha muerto…! La astucia contemplada,
la ternura omnisciente,
la inmaculada arpista de la palabra
Yace hoy en eterna bonanza, su inmenso espíritu angelical,
llorando sobre la humildad del creador que se desviste en quietud.
El mismo que enluce y hermetiza la memoria del tiempo,
para helar el olor insular.
Traer pues, arrastrar hasta mí,
las injurias y penas de este Mundo linfático, Mundo imberbe.

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