Edith Stein, mártir por amor

Edith en su juventud. Foto tomada de Internet.

 

  • “Quien busca la verdad, sea o no consciente de ello,
  • busca a Dios.
  • Santa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)

 

Recientemente vi una conferencia sobre Edith Stein, la judía conversa al catolicismo en las primeras décadas del siglo XX. Me llamó la atención que la conferencia se titulara “Edith Stein, ¿por qué patrona de Europa?”, y comencé a leer más sobre esta mártir católica de nuestros tiempos.

Edith Stein nació el 12 de octubre de 1891 en Breslau, entonces perteneciente al imperio alemán y hoy aPolonia, justo cuando su familia celebraba el Yom Kipur, la festividad judía más importante de esa religión, que es la Fiesta de la Expiación. Esto ayudó a que Edith fuera muy valiosa para su madre, puesnacer en ese día era como un presagio para Edith quien más tarde llegaría a convertirse al cristianismo.

El padre de Edith era dueño de una maderera, y fallecería cuando Edith contaba solo dos años. Su madreera una fiel devota; mujer fuerte y trabajadora, una gran mujer. Ahora viuda tendría que arreglárselas por su cuenta, y cuidar de los hijos para que mantuvieran viva la religión. Pero Edith perdería la fe en Dios. Aunque se había criado en el seno de una familia judía practicante donde se observaban las reglas del Talmud, a sus 21 años se confiesa atea. “Decidí conscientemente, por mi propia voluntad, dejar de rezar”, dijo ella. Decía que la religión no la convencía; que no le daba sentido a su vida, y que la abandonaba.

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial se pregunta que cómo era posible que existieran personas que padecían tanto mientras ella vivía de manera privilegiada. Decide entonces ayudar al prójimo y trabaja como enfermera en el hospital de enfermedades infecciosas de Marisch-Weisscirchen en Austria.También llega a ser una universitaria brillante en la Universidad de Gottingen, (Gotinga) municipio de esa ciudad alemana fundada en la Edad Media. El filósofo Edmund Husserl la elige su asistente de cátedra lo cual no sólo confirma su inteligencia, sino que rompe con las costumbres de aquel tiempo en el que pocas mujeres asistían a la universidad, y que no se destacaban profesionalmente. Descubre y hace suya la verdad de que además del yo, existen los demás. “Es preciso ponerse a la escucha de la realidad, tener capacidad de empatía haciendo propia la experiencia del otro”, decía Edith, y con la tesis que tituló“Sobre el problema de la empatía”, se doctora Suma cum laude. Edith es la primera mujer en Alemania en presentar una tesis doctoral en filosofía.

La muerte del filósofo Adolf Reinach en 1917 y el encuentro con su viuda —una cristiana profundamente creyente— marcan sus inicios en el campo espiritual. También lucha en defensa de los derechos de las mujeres; es miembro de la Asociación Prusiana para el Voto de las Mujeres, y es considerada una de las feministas más relevantes de su época. Se involucra en los sucesos y en la actividad política sobre todo de su país. Edith no es una mujer común. Pero sigue en un estado de crisis profunda y siente un vacío espiritual muy grande.

Encuentro con Dios

Su vida daría un vuelco total cuando se encuentra con Dios. Entre el 27 de mayo y el 3 de agosto de 1921 está residiendo con sus amigos Theodor y Hedwig Conrad-Martius, y allí lee la Vida de Santa Teresa de Jesús. Relata Edith: “Comencé a leer, me sentí cautivada inmediatamente, y lo acabé de leer de un tirón. Cuando cerré el libro me dije: ‘esta es la verdad’”. Por medio de la Santa de Ávila, Dios había hecho que Edith encontrara su camino del que ya no se separaría.

Luego de continuar estudios sobre la religión católica, ir a misa y pedir ser bautizada y confirmada, recibe la Primera Comunión en 1922 y poco a poco va brotando en ella la inquietud vocacional. Sus consejeros y directores espirituales la alientan a impartir varias conferencias a las que ha sido invitada en Alemania. Los cursos tocan diferentes temas, sobre todo discursa sobre el lugar de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, y la formación de las jóvenes.

En esas conferencias sostiene que la mujer tiene tres objetivos fundamentales: el desarrollo de su humanidad, de su feminidad y de su individualidad, y niega la posición imperante de que la mujer debe limitarse solamente a la esfera familiar. En 1928, en la conferencia “El valor intrínseco de la mujer en la vida nacional” que ofrece durante la convención de Maestras Católicas de Bavaria, afirma “nuestra misión es convertirnos en instrumentos flexibles en las manos de Dios y así trabajar hacia donde Él nos lleve. Si cumplimos nuestra misión, haremos lo que es mejor para nosotras, para nuestro ambiente, y para la nación”.

Participa en un diálogo entre católicos y protestantes, y gana prestigio y celebridad con su charla “La ética de las profesiones femeninas” en la que proclama que “ninguna mujer es solamente una mujer; cada una tiene rasgos individuales y disposiciones específicas, como el hombre, por la capacidad de ejercer tal o cual profesión en el mundo artístico, científico o técnico”. Stein se declara contra el nazismo y lanza una llamada hacia la dignidad del ser humano. Hace los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola; analiza a Santo Tomás, medita las Confesiones de San Agustín y estudia a Søren Kierkegaard,filosofo, teólogo y escritor danés del siglo XIX, considerado el padre del existencialismo.

En 1932 se le asigna una cátedra en una institución católica, el Instituto de Pedagogía Científica de Münster, donde tiene la posibilidad de desarrollar su propia antropología. Aquí encuentra la manera de unir ciencia y fe, y de hacer comprensible esta cuestión a otros. Durante toda su vida sólo quiso ser “instrumento de Dios”. “Quien viene a mí, deseo conducirlo a Él “. Pero en 1933, con las leyes raciales nazis, se le prohibió enseñar por ser judía. Ese mismo año decide hacerse religiosa.

Toma los hábitos

Edith va a Breslau para despedirse de su madre y de la familia. El 12 de octubre de 1933 fue el último día que pasó en su casa, que era el día de su cumpleaños y, también era la fiesta hebrea de los tabernáculos. Edith acompaña a su madre a la sinagoga. No fue un día fácil para las dos mujeres. “¿Por qué la has conocido (la fe cristiana)? No quiero decir nada contra Él (refiriéndose a Jesús). Habrá sido un hombre bueno. Pero ¿por qué se ha hecho Dios? “ le decía su madre. Luego lloraron las dos. Ese mismo día saleen tren para Colonia. Tiene 42 años.

Ingresa en el Carmelo de Colonia, ciudad alemana junto al río Rin. Ante la Madre Priora del Monasterio de Carmelitas declara: “Solamente la pasión de Cristo nos puede ayudar, no la actividad humana. Mi deseo es participar en ella”. El 15 de abril de 1934 toma los hábitos y recibe el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. Animada por sus superioras continúa investigando cuestiones filosóficas que luego forman parte de su obra maestra “Ser infinito y ser eterno”. El 14 de septiembre de 1935 renueva los votos temporales. Durante la ceremonia Edith confiesa: “cuando llegó mi turno para renovar mis votos, sentí que mi madre estaba cerca de mí; he experimentado claramente que estaba cerca de mí”. Días después Edith se enteró que su madre había muerto en aquel mismo momento, lo que para ella fue una señal y un gran consuelo.

El 21 de abril de 1938, poco antes de que Hitler anunciara su plan de exterminio de la raza judía en Europa, sor Teresa Benedicta hacía los votos definitivos como carmelita. Escribe entonces al Papa Pío XI pidiéndole auxilio para los hebreos:

“esa idolatría de la raza y del poder del Estado, con la que día a día se machaca por radio a las masas, ¿acaso no es una patente herejía? ¿No es la guerra de exterminio contra la sangre judía un insulto a la sacratísima humanidad de Nuestro Redentor, a la Santísima Virgen y a los apóstoles?”

El 9 de noviembre de 1938 se puso de manifiesto ante todo el mundo el odio que tenían los nazis a los judíos. Arden las sinagogas, se siembra el terror entre las gentes judías, y comienza la persecución. Ante el peligro, y por ser judía, Edith pide autorización de sus superioras para partir al Carmelo de Echt, en los Países Bajos, junto con su hermana Rosa quien también había entrado en el convento. La Madre Superiora hace todo lo posible para llevar al extranjero a Sor Teresa Benedicta de la Cruz. La noche de fin de año de 1938 cruzan la frontera de los Países Bajos y las llevan al monasterio de Carmelitas de Echt, en Holanda. Allí Edith redacta su testamento el 9 de junio de 1939.

Martirio y muerte

Ya en Holanda continúa escribiendo y termina su obra “Ciencia de la cruz”. También escribe a toda prisa su ensayo sobre Juan de la Cruz, el místico doctor de la Iglesia, con ocasión del cuatrocientos aniversario de su nacimiento, 1542-1942. Pero en 1940 los nazis entran en Holanda, y el 2 de agosto de 1942 la Gestapo se aparece en el convento llevándose prisioneras a Edith y a Rosa, su hermana. Las llevan para el campo de concentración de Amersfoort en Utrecht, después al de Westerbork, campo de concentración holandés tomado por los alemanes, y posteriormente van al de Auschwitz en un tren de ganado. En aquellas circunstancias escribió Edith:

“Jamás había pensado que los seres humanos pudieran llegar a ser así, y tampoco podía pensar que mis hermanos debieran sufrir así… cada hora rezo por ellos. ¿Oirá Dios mi oración? En todo caso, oye ciertamente sus lamentos”.

El Prof. Jan Nota, cercano a ella, escribirá más tarde: “para mí, ella es, en un mundo de negación de Dios, una testigo de la presencia de Dios”.

Relatan que a Edith la condujeron a “ducharse’ cuando en realidad era para gasearla con ácido cianhídrico, muriendo el 9 de agosto de 1942. Los restos de su incineración fueron arrojados en un campo cercano, pero se desconoce su ubicación exacta. Rosa Stein, corrió la misma suerte. En el Holocausto, en su totalidad, fallecieron alrededor de 6 millones de judíos mediante fusilamientos masivos, guetos(juderías), deportaciones, exterminio en cámaras de gas y otras formas de asesinato.

Y yo me pregunto, ¿hasta dónde puede llegar la maldad del ser humano cuando pierde de vista la identidad de su propio ser y la de los otros? Lo hemos visto en el martirio, el horror y la tragedia de miles de personas, no sólo judías, y no solo en los campos de concentración nazis. También hoy en día esa crueldad la vemos en las guerras, el exilio, la inmigración, la persecución de los cristianos, los maltratos físicos y emocionales de los regímenes dictatoriales y comunistas. En el pecado de los gobernantes que no brindan a sus habitantes lo más básico que necesitan para vivir. La capacidad de empatía por la que luchaba sor Teresa Benedicta está todavía hoy muy lejos de ser puesta en práctica.

Copatrona de Europa

¿Qué emerge de la vida de Edith Stein? En el video que disfruté por internet, el conferencista, el frailecarmelita Francisco Javier Sancho, OCD, director de la Universidad de la Mística en Ávila, España, decía que sor Teresa Benedicta fue consecuente con su fe y con la profesión religiosa hasta el final. Tambiénañadió que Stein hizo suyo el sufrimiento del pueblo judío y a la vez anunció el Evangelio de la Cruz, ya que la cruz fue el centro sobre el cual se desenvolvió su vida.

Sor Teresa Benedicta de la Cruz, hija de Israel y mártir por la fe en Cristo, fue beatificada el 1 de mayo de1987 y canonizada por San Juan Pablo II el 11 de octubre de 1998 quien le dio el título de “mártir por amor”. Finalmente, en octubre de 1999 fue declarada copatrona de Europa.

Oremos a Edith Stein, Santa Teresa Benedicta de la Cruz, para que tengamos la capacidad de sentir una empatía verdadera, haciendo nuestra la experiencia del prójimo en un mundo tan insensible, tan poco solidario, y tan distante del verdadero Amor.

 

 


  • Teresa Fernández Soneira (La Habana, 1947).
    Investigadora e historiadora.
    Estudió en los colegios del Apostolado de La Habana (Vedado) y en Madrid, España.
    Licenciada en humanidades por Barry University (Miami, Florida).
    Fue columnista de La Voz Católica, de la Arquidiócesis de Miami, y editora de Maris Stella, de las
    ex-alumnas del colegio Apostolado.
    Tiene publicados varios libros de temática cubana, entre ellos “Cuba: Historia de la Educación Católica 1582-1961”, y “Mujeres de la patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba” (2
    vols. 2014 y 2018).
    Reside en Miami, Florida.
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