En centenario de la Confederación Nacional Obrera de Cuba y la autonomía sindical

El sindicalismo cubano emergió de la relación obrero-patronal en la segunda mitad del siglo XIX. Se fortaleció con las libertades contenidas en el Pacto del Zanjón, y la Constitución de 1901. Asumió carácter nacional con la fundación de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) en 1925. Y adquirió su mayoría de edad con la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) en 1939.

Una manifestación de la fuerza adquirida por los sindicatos fueron los llamados a las huelgas generales, como lo confirman tres de ellas: la de marzo de 1930 paralizó al país durante 24 horas; la de agosto de 1933 derrocó al gobierno de Gerardo Machado; y la de marzo de 1935, durante el gobierno de Carlos Mendieta, devino insurrección general. Otra manifestación fueron los logros obtenidos en los años cuarenta del pasado siglocomo: la jornada de ocho horas, el salario mínimo para los trabajadores azucareros, la creación de la Secretaría del Trabajo, el derecho de huelga, y la nacionalización del trabajo, recogidos en varias normativas legales, especialmente en el Decreto 798 de abril de 1938.

En la década de 1940 se conquistó el diferencial azucarero, mediante el cual los trabajadores de ese sector obtuvieron un salario extra del 13,42%. Cada primero de mayo una manifestación obrera presentaba al presidente de la República una lista de demandas muchas de las cuales se convertían en leyes. Mientras los retiros de Plantas Eléctricas, Gastronómico y Artes Gráficas construyeron el edificio de Carlos III, que arrendaron a la Compañía de Electricidad; el Habana-Hilton y el reparto Gráfico respectivamente. Ya en 1945, la CTC, con medio millón de afiliados, era la segunda mayor central sindical de la región.

En su origen el sindicalismo cubano fue impulsado fundamentalmente por el anarquismo, pero en el siglo XX la mayor influencia procedió del Partido Comunista, fundado en 1925 el mismo año en que se creó la CNOC. A partir de ese momento tomó fuerza la tesis marxista de la lucha de clases como motor de la historia.

La penetración de las asociaciones sindicales por los partidos políticos y la pugna entre auténticos y comunistas por el control de la CTC, afectaron al movimiento sindical. Con el triunfo electoral de Ramón Gran San Martín en las elecciones presidenciales de 1944la pugna se agudizó. Luego, en 1952, cuando el entonces Secretario General de la CTC, Eusebio Mujal, después de ordenar una huelga general contra el Golpe de Estado de Fulgencio Batista en marzo de ese año, aceptó una oferta gubernamental a cambio de que el movimiento sindical conservara los derechos adquiridos. Pero fue la Revolución de 1959 la que propinó el golpe mortal. El 22 de enero de ese año la CTC fue disuelta, sustituida por la CTC-R (revolucionaria) y subordinada al nuevo poder. Entre la directiva provisional designada y el resto de los dirigentes obreros se libró una ardua lucha hasta que, en el X Congreso (noviembre de 1959), Fidel Castro pidió un voto de confianza para la candidatura de David Salvador Manso, procedente del Frente Obrero Nacional creado por el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra. Y el ministro del Trabajo, Augusto Martínez Sánchez, fue investido de facultades para despedir a los dirigentes opuestos e intervenir sindicatos y federaciones.

En el evento David Salvador expresó que los trabajadores no habían ido al Congreso a plantear demandas económicas sino a apoyar a la revolución. Ante la pregunta de un observador del Movimiento Social Cristiano presente en el evento, acerca de cuál era el proyecto de los trabajadores, David respondió: “Lo que diga el Comandante”. En el XI Congreso, celebrado en noviembre de 1961 la CTC-R renunció a casi todas las conquistas históricas del movimiento obrero: los 9 días de licencia por enfermedad, el bono suplementario de navidad, la jornada semanal de 44 x 48 horas, y el derecho de huelga, entre otros.

La CTC, única organización sindical permitida en el país, dejó de representar y defender los intereses de los trabajadores para devenir apéndice del Partido-Estado-Gobierno. Entre muchas pruebas de esa subordinación una es suficiente para demostrarlo. En septiembre de 2010 la CTC emitió un documento titulado: “Pronunciamiento de la Central de Trabajadores de Cuba”, en el que, sin mencionar los verdaderos problemas de los trabajadores, apoyó los despidos laborales con las siguientes palabras: Nuestro Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía.

Otra prueba irrefutable de la falta de autonomía es la designación de sus dirigentes por el Partido Comunista. Desde la imposición de David Salvador Manso en 1959 hasta la reciente destitución de Ulises Guilarte de Nacimiento –pasando por Lázaro Peña, Miguel Martín Roberto Veiga, Pedro Ross, y Salvador Valdés Mesa con excepción de Lázaro Peña, ninguno fue un verdadero sindicalista, sino cuadros designados por el Partido-Estado-Gobierno para el control de los sindicatos.

El desamparo de los trabajadores cubanos debido a la desaparición de los sindicatos demuestra la necesidad vital de la autonomía, que es al sindicalismo lo que el oxígeno alos cuerpos vivos.

La Habana, 28 de julio de 2025

 


  • Dimas Cecilio Castellanos Martí (Jiguaní, 1943).
  • Reside en La Habana desde 1967.
  • Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana (1975), Diplomado en Ciencias de la Información (1983-1985), Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos en el (2006).
  • Trabajó como profesor de cursos regulares y de postgrados de filosofía marxista en la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Habana (1976-1977) y como especialista en Información Científica en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana (1977-1992).
  • Primer premio del concurso convocado por Solidaridad de Trabajadores Cubanos, en el año 2003.
  • Es Miembro de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Cubanos con sede en la Florida.
  • Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia (CEC).
Scroll al inicio