
El período de transición será clave para crear bases saludables para la construcción de la democracia, y lo ocurrido en otros países y nuestra propia historia nos deja la experiencia de comportamientos y acciones que debemos evitar. A continuación, voy a describir algunos que, en mi opinión, debemos evitar.
Los cubanos tenemos la experiencia de lo ocurrido en la revolución del año 1933. Luego le siguieron siete años de inestabilidad política, varias administraciones y un estancamiento de la economía.
Algo similar ocurrió el primero de enero de 1958. Al salir de Cuba el presidente Fulgencio Batista, había una incertidumbre total sobre la dirección del país. Este momento fue muy bien utilizado por Fidel Castro para ordenar al Che Guevara que ocupara la fortaleza de la Cabaña y a Camilo Cienfuegos que ocupara el campamento de Columbia. Fidel Castro entró en la ciudad de Santiago de Cuba, y todo esto se hizo sin ni siquiera disparar un tiro. Lo que le siguió ya lo sabemos.
Una situación de vacío de poder ocurrió luego de la revuelta popular en Rumania, donde luego de ejecutar al que fungía como presidente, la dirección del proceso quedó en las manos que no estaban bien preparadas para el proceso.
Luego de la revolución del 1933 en algunos lugares de Cuba las personas se tuvieron que quedar encerradas en sus casas hasta por cinco días. La violencia estalló en las calles y se hizo propicio que algunos tomaran justicia por su mano, incluso en casos privados, y el vandalismo ocupara las calles.
En estos momentos en algunos lugares de Cuba operan bandas de malhechores, armados con armas blancas, y con frecuencia crean disturbios en algunos barrios y abusan de los mayores, pues casi en su mayoría son adolescente. Además, existen ciudadanos que han abusado y han hecho daño a otros, y existen muchos casos de rabia contenida.
El caos en la situación actual de la isla puede ser extremadamente peligroso.
En la actualidad son muchas las necesidades que son necesarias abordar. La creación de equipos de trabajo en diferentes ramas puede ayudar a lograr más en menos tiempo, pero la cantidad de personas y recursos serán una limitante. Creo altamente recomendable establecer un orden de prioridades para poder llegar en el tiempo más rápido y de la manera más eficiente al establecimiento de un sistema democrático.
La dictadura funciona de una manera altamente burocrática e ineficiente. Pero esa estructura no puede destruirse de la noche a la mañana sin tener algo en su lugar, pues esto podría dar lugar a crisis innecesarias y al caos.
Por ejemplo. El día siguiente al comienzo de la transición, los empleados y funcionarios del sistema de salud deben acudir a sus puestos de trabajo de manera habitual. No debe ocurrir que los médicos no vayan a trabajar porqu3e no sepan si les van a pagar o quien lo hará. Y lo mismo ocurre con las panaderías y el resto de las instalaciones.
La transición en Cuba constituye un reto nada parecido a lo ocurrido en el este de Europa porque la destrucción del país en casi todas las esferas es profunda. En muchos países europeos sólo con hacer cambios políticos, los cambios económicos se produjeron de manera orgánica. En Cuba es necesario abordar ambas esferas a la vez porque existe una crisis humanitaria de grandes proporciones.
El utilizar las fortalezas de todos los cubanos puede ser clave para el éxito y en un principio, la mayor inyección de capital extranjero puede ser aportada por los propios cubanos. Pero la experiencia y el conocimiento de los cubanos que residen en Cuba será determinante.
Una condición de la libertad es hacer un uso adecuado de ella. Por ejemplo, si abordamos el tema de la construcción. Existen en la actualidad códigos para la construcción que garantizan el conservar la arquitectura de La Habana, o que protegen contra los huracanes. El no respetar los códigos de construcción puede llevar a la destrucción del patrimonio histórico y natural. Es posible que algunos códigos deban ser modificados, pero puede que otros deben permanece.
En los procesos de transición de Europa del este, uno de los aspectos que mancharon procesos que fueron muy buenos en otros aspectos, fue el amiguismo y la avaricia de algunos de beneficiarse personalmente sin respetar el derecho de todos, sobre todo en convertir las propiedades sociales en empresas privadas.
La comunicación y la transparencia son importantes para establecer la confianza en el sistema democrático.
- Estela Teresita Delgado Rosales (La Habana, 1956).
- Graduada como traductora e interprete en la Universidad de La Habana en 1984. Graduada del Klessheim Institute de Austria en la especialidad de Turismo. Autora de tres libros: Almas escondidas, 2009, La revolución de Castro al desnudo, 2023, (segunda edición) y Crónica de un aldabonazo, 2024.
- Reside en Miami.
