Poesía – Alguien que llega

Por Marlon Guerra

Ninfa Alguien que llega

Un hombre viene a conmutar el tiempo

combina entre sus manos intenciones
llega pariendo orgasmos por rincones
y hechiza amores como pasatiempo.
Teje el invierno con extraños dones
rituales de veranos a destiempo
besa la primavera a contratiempo
como si otoños fuesen emociones.
Sueña juntar locuras y destinos
y agitando sus párpados en ruedo
enamora estaciones por caminos.
Después, palpa la luz con solo un dedo
e impresionan sus frases grandes tinos
que tientan a pecar al propio miedo.
El forastemio


Colecciono el aliento
de amores clandestinos.


Vestigios de palabras
ahogadas en botellas,
abstinencias de sexos
con retos insalvables,
recuentos de inocentes
en sábanas de cierce…


Y es que soy forastemio
impropio y sin orilla,
quien guarda la humedad
de anagramas en braile
entreverando ruidos
en cada desacierto.


Soy ciego y forastemio
devoto de una boca
empapada de ojeras.


Más que nada soy fatuo
y adicto a no ser tuyo.


Clarividencia
Navega un sueño con el alma a cuestas
por riberas cubiertas de lirismo
mezcló con ocre intenso su mutismo
al saber que perdía las apuestas
Dicen que amó el encanto del nudismo
y salpicó la espalda sin respuestas
de lágrimas, rencor y otras propuestas
e intentó suicidarse el erotismo
Brotó sin rumbo entre manantiales
carente de los sueños de errabundo
luego se abría el pecho con cristales
Para sembrarse un himno en lo profundo
después juntó destinos con vitrales
y encontró la inocencia bajo el mundo.


Hemos perdido el nombre
Hemos perdido el nombre tras frecuentes pecados
y apretamos las manos y los dientes
como emblema innegable del ”if”
de la inconciencia.
Pretendemos en vano que llegue otro Diciembre
y borramos recuerdos
cuando el placer reposa entre los labios…
Tal vez habrá otro nombre que brote del olvido
y nos queme la sangre que se tiñe de vicios funestos
e inconclusos.
Hemos perdido el nombre…
y se extravía el alma que espera en algún sitio,
como se tuerce todo cuando no existe nada que nos
duela perder.

Nada

Nada me es lícito
ni siquiera la luz
porque detrás de sus destellos
hay sombras.
Levitación
Quiero palparte
dibujar en tus pupilas una estrofa,
ser espejismo
Mientras,
caminaré entre nubes
que imiten inocencias.
Ten
Ten el presagio efímero que esconde,
tedios, dudas; no maleficios.
Ten el pequeño don de haber nacido,
no mis vicios.
Ten el encuentro apenas innombrable
sin más palabras que tu risa.
Ten el nombre, la gloria y hasta mi sexo,
si quieres perseguirme;
hasta un buen día.

 

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