No se puede hacer una valoración de la obra de Yusber Quián, sin entender el mundo donde ocurre, porque ella incide también en ese mundo.
Existe una relación en doble sentido, del mundo a la obra, y de la obra al mundo.
También, ocurre una relación de algo que pasa dentro del artista, que está condensada como una estructura y es otra relación de sensación del espectador con la obra. Hay sucesos que puedes entender de la obra partiendo de su vida, aunque no es un signo necesario para descifrarlo, pero, a su alrededor suceden cosas y en mi caso, es lo queinteresa para poder hablar de un resultado estético. Vivimos en una sociedad donde gran parte de ella está vuelta hacia afuera, descubierta, despojada, desvestida.
El exceso de exposición hace de toda una mercancía, que está entregada, desnuda, sin secreto a la decoración inmediata.
La era de internet, somete todo a una coacción de exposición. Una fotografía que aparece en la pantalla de un móvil, rellena el valor de exposición, muestra otra temporalidad. Así, me pareció entender algunas de estas obras cuando pude verlas en la pantalla de su móvil, realizadas o bocetadas con una herramienta tecnológica,explotando lo visible.
Sin embargo, cuando la observé fuera de lo mecánico, entendí cosas que no son evidentes, que no engendran en apariencia ningún valor de atención, y es aquí, donde considero la inteligencia o la astucia de este artista
Estas pinturas tienen de base un escondrijo: su mente, al cerrar los ojos. Por eso, en ellas el silencio acoge todo y en su negatividad abstracta mundo exterior.
La obra de Quián, se toma libertades se toma libertades para tratar el gris, de ahí, el concepto que mueve el proyecto Eigengrau. Eigen, significa -propio- más –grau– gris. Es como se denomina el color oscuro visto por la mayoría de las personas al cerrar los ojos.
A decir del propio Yusber: es el primer color que vemos en nuestra vida y también será el último. Es el verdadero color de la oscuridad y sus destellos que lo acompañan, una alucinación de la mente humana, especial en su afán de imaginar donde hay incertidumbre.
Quián, utiliza el propio gris como duda, para escapar de lo real circundante. Cerrar los ojos, se convierte en un gesto conceptual, sensorial de la obra, en este gris, solo las neuronas componen su campo visual través de señales eléctricas, neuronas con información, enviadas por nuestros propios nervios ópticos. Pero, cerrar los ojos a la espera de algo, es además, buscar consagración con lo divino, cuando se ora se cierran los ojos, es también, un recurso para tratar algo que hemos olvidado, es una afirmación,es una protección de algo muy luminoso.
La oposición, en cerrar los ojos y detenerse a observar lo que acontece en esos incesantes destellos, nos hace imaginar, un lugar para esconder algo valioso: la fe, y donde se hila los estados de la mente en sentidos, para luego como áspera belleza, aflorar tal obras de arte.
La abstracción, es sin duda, vecina de estas ideas, facilita íntimas conexiones con el autor. El efecto de sentido de ella, es también un material utilizado por Quián como metáfora, para enmascarar otras ideas de su trabajo figurativo anterior. Acentuar estas experiencias abstrayéndolas y alejándola de la imitación o reproducción delo natural nos invita a experimentar el mundo como algo fuera de nosotros.
- Raúl Estrada Aguilar.
- Artista Visual, Miembro de la UNEAC y de la ACAA.

