Las enseñanzas de Dresde

Ciudad de Dresde. Foto tomada de internet.

Luego de muchos años, aún no olvido la emoción que sentí al ver la elegancia, el aire y la belleza de la ciudad de Dresde. Esta ciudad era conocida como la Florencia del Elba y era un núcleo de la cultura y la historia de Alemania.

En el mes de febrero de 1945 la ciudad fue bombardeada; se habla que sobre la ciudad cayeron 2400 toneladas de explosivos y 1500 toneladas de bombas incendiarias. La cifra de los muertos varía entre los 25 o 230 mil personas.

Sin embargo, cuando visité la ciudad quedé impresionada de su arquitectura y la reconstrucción que hicieron de edificios totalmente espectaculares. Esa obra maravillosa la hicieron con fotografías y planos anteriores.

Fue muy interesante que uno de los principios del plan de restauración fue que, aunque se preveía la ampliación de las carreteras antiguas, se preservaron las proporciones y las escalas barrocas del centro de la ciudad.

Los arquitectos y escultores de muchos puntos de Alemania se dedicaron a recuperar las ruinas y la participación de las mujeres fue decisiva en la limpieza de los escombros. Esta labor ciudadana fue clave para recuperar la historia y la imagen original de la ciudad.

Las sociedades no se asemejan a ruinas materiales, pero lo que ha caído sobre el pueblo cubano es peor que explosivos y bombas incendiarias. Ha sido una bomba de profundidad. Nos han hecho añicos. Voy a nombrar algunos pedazos rotos:

1. Hoy contamos con nuevas generaciones que han perdido su conexión con su origen y los principios que nos permitieron ser una sociedad próspera y alegre.
2. Tenemos un pueblo disperso por todo el mundo, lo que implica que tienen que enfrentar retos que le ocupan una gran cantidad de energía.
3. Se han sembrado sentimientos de egoísmo y desconfianza, mientras que la mentira y la doble moral se han convertido en una práctica frecuente.
4. Se han consolidado prácticas dañinas como las de robar y no respetar la ley porque ha sido una forma de supervivencia ante leyes absurdas y el robo de las autoridades.
5. Los jóvenes han sido víctimas del cambio de nuestra historia y la propaganda de principios ideológicos fallidos en todo el mundo.
6. Algunos cubanos en el extranjero rechazan el tema cubano, ya sea por dolor, o por el deseo de dejar atrás todo lo sufrido.
7. Algunos dan prioridad a una ideología antes que a su condición de un ser humano digno e independiente.

Debo aclarar que eso no es el todo. Muchos cubanos dentro y fuera de Cuba defienden las raíces de nuestra nacionalidad.

Pero al igual que Dresde, no se puede reconstruir la nación solo contando con los edificios que quedaron en pie. Es necesario recoger nuestras ruinas, limpiarlas, recuperarlas y hacerlas florecer nuevamente en todo su esplendor.

Entre las acciones que pueden lograr la reconstrucción y el aprovechamiento de todos los recursos humanos disponibles se encuentran:

1. Recuperación de nuestra historia y logros, para que nuevamente podamos sentir el orgullo y el agradecimiento por ser cubanos.
2. Inculcar en las nuevas generaciones los principios éticos y morales de las sociedades judeocristianas.
3. Trabajar por sumar y multiplicar, no por restar y dividir.
4. Profundizar en las causas y situaciones concretas de cada grupo social, para poder enmendar las condiciones que han hecho posible su deformación, de manera que se puedan corregir desde sus orígenes.

En todas las acciones que se hagan es absolutamente imprescindible una acción cívica con ejecución ciudadana, de abajo hacia arriba. Es una labor enorme y difícil, pero no imposible.

 


  • Estela Teresita Delgado Rosales (La Habana, 1956).
  • Graduada como traductora e interprete en la Universidad de La Habana en 1984. Graduada del
  • Klessheim Institute de Austria en la especialidad de Turismo. Autora de tres libros: Almas escondi-
  • das, 2009, La revolución de Castro al desnudo, 2023 (segunda edición) y Crónica de un aldabonazo,
  • 2024.
  • Reside en Miami
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