
Luego de muchos años, aún no olvido la emoción que sentí al ver la elegancia, el aire y la belleza de la ciudad de Dresde. Esta ciudad era conocida como la Florencia del Elba y era un núcleo de la cultura y la historia de Alemania.
En el mes de febrero de 1945 la ciudad fue bombardeada; se habla que sobre la ciudad cayeron 2400 toneladas de explosivos y 1500 toneladas de bombas incendiarias. La cifra de los muertos varía entre los 25 o 230 mil personas.
Sin embargo, cuando visité la ciudad quedé impresionada de su arquitectura y la reconstrucción que hicieron de edificios totalmente espectaculares. Esa obra maravillosa la hicieron con fotografías y planos anteriores.
Fue muy interesante que uno de los principios del plan de restauración fue que, aunque se preveía la ampliación de las carreteras antiguas, se preservaron las proporciones y las escalas barrocas del centro de la ciudad.
Los arquitectos y escultores de muchos puntos de Alemania se dedicaron a recuperar las ruinas y la participación de las mujeres fue decisiva en la limpieza de los escombros. Esta labor ciudadana fue clave para recuperar la historia y la imagen original de la ciudad.
Las sociedades no se asemejan a ruinas materiales, pero lo que ha caído sobre el pueblo cubano es peor que explosivos y bombas incendiarias. Ha sido una bomba de profundidad. Nos han hecho añicos. Voy a nombrar algunos pedazos rotos:
Debo aclarar que eso no es el todo. Muchos cubanos dentro y fuera de Cuba defienden las raíces de nuestra nacionalidad.
Pero al igual que Dresde, no se puede reconstruir la nación solo contando con los edificios que quedaron en pie. Es necesario recoger nuestras ruinas, limpiarlas, recuperarlas y hacerlas florecer nuevamente en todo su esplendor.
Entre las acciones que pueden lograr la reconstrucción y el aprovechamiento de todos los recursos humanos disponibles se encuentran:
En todas las acciones que se hagan es absolutamente imprescindible una acción cívica con ejecución ciudadana, de abajo hacia arriba. Es una labor enorme y difícil, pero no imposible.
- Estela Teresita Delgado Rosales (La Habana, 1956).
- Graduada como traductora e interprete en la Universidad de La Habana en 1984. Graduada del
- Klessheim Institute de Austria en la especialidad de Turismo. Autora de tres libros: Almas escondi-
- das, 2009, La revolución de Castro al desnudo, 2023 (segunda edición) y Crónica de un aldabonazo,
- 2024.
- Reside en Miami
