Laexpansión del sector privado en Cuba: ¿promesa o realidad?

Foto tomada de Internet.

Carmelo Mesa-Lago ¦¦ Hace tres meses, Cubaaprobóuna serie de reformas económicas, inducidas por varios factores: la continuidad del modelo de planificación central ineficiente, el recorte de la substancial ayuda venezolana, las sanciones impuestas por el expresidente Trump y la pandemia, todo lo cual provocó una caída de 11% del PIB en 2020. Entre dichas medidas destaca la unificación monetaria que comenzó a inicios de 2021, la cual incrementará el desempleo en las empresas estatales que sufran pérdidas y cierren. Por ello el gobierno anunció que el trabajo por cuenta propia se expandirá de 127 a 2.000 ocupaciones, para emplear a los despedidos del sector estatal, y solo habrá 124 prohibidas reservadas al Estado.

Debido a las reformas de Raúl Castro, el “sector no estatal” (que incluye propietarios privados de tierra, cuentapropistas, usufructuarios y cooperativistas), creció de 16% a 33% de la fuerza laboral entre 2009 y 2019, y su componente “cuentapropista” que es el mayor, de 3% a 13%. Esta expansión ocurrió a pesar de los obstáculos que enfrentó, como el burocratismo, restricciones, altos impuestos, desincentivos y una reversión de política en 2016. En el último decenio, los economistas académicos cubanos habían reclamado la expansión de actividades cuentapropistas y la circunscripción del Estado a unas pocas.

Las listas de actividades permitidas y prohibidas no son suficientemente claras y han provocado confusiones, por lo que el análisis siguiente debe tomarse con cautela. Se han ampliado tanto las actividades, que solo podemos hacer un resumen escueto. Por ejemplo, en industrias manufactureras: fabricación de ordenadores, equipos electrónicos, de comunicación, aparatos electrónicos de consumo y uso médico, fotográficos, ópticos, de iluminación y para oficinas; maquinaria agrícola, minera, textil, alimenticia, piezas automotrices, joyas e instrumentos musicales; elaboración y conservas de alimentos, bebidas alcohólicas; producción de cemento, piezas para edificios, materiales de construcción y ferretería, cosméticos, relojes, papel y cartón; fundición de hierro y acero.

El transporte por tierra, ríos y lagos (el aéreo está vedado) requiere permisos y contratos con las autoridades estatales y comprende: pasajeros (incluyendo autobuses para escolares y turistas), carga, ganado y aparcamiento (excepto para vehículos de recreo y caravanas). En el turismo se aprueba todo el alojamiento, excepto el campismo. En informática: edición, programación, consultoría y portales web. En administración y mercadeo: organización de convenciones y exposiciones comerciales; consultorías de gestión, publicidad, estudios de mercado; servicios administrativos de oficinas, y venta al por menor por Internet.

Respecto a las 124 actividades proscritas al sector privado, algunas son justificables en cualquier país: la defensa nacional y el orden público, la legislación y las relaciones exteriores. Hay otras reguladas en muchas naciones, como la fabricación y venta de armas, municiones y vehículos militares, el cultivo de plantas narcóticas y los juegos de azar. Existen países en que también el gobierno se reserva la extracción de petróleo y gas natural. Siendo un Estado socialista autocrático de partido único, se prohíbe por alegadas razones de seguridad, la impresión de periódicos y revistas, y la operación de estaciones de televisión y radio (es revelador que las actividades prohibidas incluyan a los sindicatos y a los periodistas).

Además, hay actividades que difícilmente pueden desempeñarse en Cuba, como telecomunicaciones por satélite, fabricación de aeronaves y vehículos automotores. Debido al carácter público y gratuito de los servicios sociales cubanos (salud, educación, pensiones) también es concebible que se impida en ellas la actividad no estatal—hay muchas constituciones políticas que declaran públicos estos servicios y no consienten la actividad privada, aunque los médicos pueden ejercer como particulares (algo prohibido en Cuba).

En la industria, que declinó 39% en 1989-2019, se inhibe la fabricación de dos exportaciones clave: el azúcar y el tabaco salvo el artesanal que ya estaba permitido. Se veta la “confección de prendas de vestir” (contradiciendo la aprobada fabricación de textiles y la legalidad de sastres y modistas), la elaboración de “productos botánicos de uso farmacéutico” (pero se autorizan las “botánicas”), la fabricación de abonos, a pesar de que la producción estatal de fertilizantes cayó 95% entre 1989 y 2019.

En la construcción que parece haberse extendido tanto, es confusa la aparente prohibición de la edificación “de viviendas” y de “estructuras combinadas con el mantenimiento de la propiedad”. Sin embargo,desde hace muchos años se permite la construcción de viviendas “por esfuerzo propio” (personal), que de hecho es más importante que la estatal, y el mantenimiento de casas por sus dueños; también son legales los carpinteros, los albañiles, los plomeros y otros oficios relacionados con la construcción.

La mayoría de los cuentapropistas se concentra en los servicios. La salud y la asistencia social están vedadas salvo el cuidado de enfermos, discapacitados y ancianos en asilos, lo que ya se permitía. La educación no estatal también está prohibida, excepto los maestros de música y otras artes, mecanografía, taquigrafía, idiomas, gimnasia y “repasadores” (tutores), la gran mayoría de las cuales ya estaba autorizada. Se prohíben las galerías de arte comerciales, los teatros, la venta de sellos y monedas antiguas, el buceo, las bibliotecas y librerías (salvo la venta de libros usados), los clubes deportivos, de golf y ajedrez, y las pompas fúnebres.

Una ocupación añadida es la venta al por mayor de productos agropecuarios (antes solo su venta al por menor), pero se excluyen otros productos, a pesar de la enorme necesidad de un mercado mayorista de venta de insumos para el sector no estatal. Se permiten (ya lo estaban) las discotecas, pistas de baile y organización de bodas y otras fiestas, pero se prohíbe “el entretenimiento del público en general, incluidos espectáculos en vivo” aunque están autorizados los payasos, los mimos, los saltimbanquis y los magos.

Virtualmente todos los economistas académicos cubanos han criticado que no se haya permitido a los profesionales ejercer su profesión por cuenta propia (arquitectos, ingenieros, informáticos) y solo puedan trabajar en actividades como taxista, dueño de un pequeño restaurante (paladar) o arrendatario de vivienda a turistas extranjeros; esto, alegan con razón, provoca una subutilización de sus capacidades y es un acicate para emigrar. Hasta ahora, la única excepción es la veterinaria, pero limitada a los “animales afectivos” (mascotas). Una pregunta clave es cómo se podrá expandir la construcción sin que se permita a ingenieros y arquitectos trabajar en el sector privado o la informática sin dichos profesionales.

La mayoría de los economistas cubanos han alabado la medida, aunque han señalado problemas. Pedro Monreal advirtió que hay que promulgar la Ley de Empresas, discutida por muchos años, a fin de darle autonomía a las PYMES, permitir la inversión extranjera y garantizar su funcionamiento y utilidades. Julio Carranza notó que hay actividades prohibidas que se explican por razones de seguridad o porque son servicios sociales o áreas estratégicas, pero señala que otras no califican entre esas ocupaciones justificables.

Si antes, con 127 actividades por cuenta propia autorizadas, se crearon 450.000 empleos netos desde 2010 (el año en que comenzó la expansión del cuentapropismo), con esta extensión podría multiplicarse esa cifra varias veces. Pero como dice el refrán anglosajón, “el diablo está en los detalles”: todavía no se ha promulgado ni publicado la ley, así que ignoramos las reglas, tampoco si se impondrán obstáculos, restricciones y mayores impuestos. Hasta ahora el gobierno ha rehusado publicar la lista de 2.000 actividades permitidas, lo cual podría aclarar las confusiones existentes.

Por último, no se descarta que esto sea un cebo para estimular la re-normalización de las relaciones con el presidente Joseph Biden. Pero, de momento, esta medida parece ser un paso importante en el desarrollo del sector privado en Cuba.

 

 


  • Carmelo Mesa-Lago.
  • Catedrático Emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh.
  • Tiene más de 400 publicaciones, la mitad de ellas sobre Cuba.
  • Fue presidente de Latin American Studies Association (LASA) y ha sido asesor de varias ramas de la ONU y de organismos financieros internacionales en todos los países de América Latina.

 

 

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