Cada año, al acercarse las fiestas de Navidad, nos preguntamos: ¿qué sentido tiene celebrar la Navidad en Cuba hoy? ¿Qué mensaje, qué Buena Noticia, trae el nacimiento de Jesucristo para el pueblo cubano sumido en la peor de las crisis de toda su historia?
El mejor mensaje para el pueblo cubano, la única buena noticia que puede levantar nuestra esperanza es: la libertad. Cuba quiere vivir en libertad. Cuba necesita libertad para trabajar, para estudiar, para convivir en fraternidad y paz. Cuba necesita libertad de conciencia, libertad religiosa, libertad de expresión, libertad de reunión y asociación, libertad económica, de empresa y de comercio. Cuba necesita libertad política, elecciones libres. Cuba necesita democracia y prosperidad.
Y entonces, viene la pregunta: ¿qué tiene que ver la Navidad, es decir, la celebración del nacimiento de Jesús de Nazaret, con todas estas libertades que Cuba necesita?
Pues tiene mucho que ver, tanto para creyentes, como para agnósticos y ateos. Jesucristo fue anunciado como un libertador, que trae la liberación integral del cuerpo, de la mente, del espíritu, para todos los hombres. Así lo dice, muy claramente, la Biblia en el libro del profeta Isaías:
“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció.
Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría.
Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín.
Porque tú quebrantaste su pesado yugo, el yugo que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, como en el día de Madián. Porque toda bota que pisa con estrépito. y todo manto empapado en sangre, están por arder, presa del fuego.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva sobre sus hombros el signo del imperio y su nombre será:
“Consejero admirable”, “Dios poderoso”,
“Padre sempiterno”, “Príncipe de la paz”; para extender el principado con una paz sin límites sobre el trono de David y sobre su reino; para establecerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre”. (Isaías 9, 1-6)
Esta profecía de Isaías se cumplió con la venida de Jesucristo y se seguirá cumpliendo en todos los tiempos y en todas las naciones. También en Cuba. Esta es la buena noticia que trae una gran alegría para todo el pueblo.
Por eso, aunque no podamos celebrar la Navidad con las comidas típicas de la cena de Nochebuena por el hambre que sufrimos en Cuba; aunque no podamos disfrutar de las luces del árbol de Navidad y del “nacimiento” por los grandes apagones que han convertido a toda Cuba en “un pueblo que camina en tinieblas”, podemos celebrar la Navidad porque es el nacimiento de Aquel que vino a traernos la libertad verdadera.
Por eso, aunque por la falta de medicamentos nuestro pueblo “anda en sombras de muerte”, Cuba puede y debe celebrar la Navidad, espiritualmente y como pueda externamente, porque Jesús es la gran Luz y la Vida.
Por eso, aunque seamos un pueblo oprimido y amedrentado; aunque sintamos sobre nuestros hombros “la vara del opresor”, y “el cetro del tirano”, Cuba puede y debe celebrar la Navidad porque Jesucristo quebrará esa vara y destronará a los poderosos y “establecerá su Reinado y lo consolidará con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre”.
Por eso, aunque la violencia y la muerte se ciernan sobre Cuba, debemos celebrar la Navidad porque, con su nacimiento, Jesús cumple esta profecía: “toda bota que pisa con estrépito y todo manto empapado en sangre, están por arder, y serán presa del fuego”.
Siempre es Navidad, pero este año 2025 en Cuba, la Navidad debe tener un significado especial: debemos levantar la esperanza realista de nuestro pueblo, especialmente de aquellos que se hayan quedado sin techo, sin comida, sin cama, sin sembrados, sin nada, para todos ellos los cristianos tenemos una buena noticia que no son las falsas promesas de los poderosos. El anuncio es de liberación. El anuncio es de cambio. Todo esto pasará. La opresión, la miseria y la violencia no tendrán la última palabra en Cuba, porque la Navidad nos trae esta buena noticia:
“Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva sobre sus hombros el signo del reinado y su nombre será: “Consejero admirable”, “Dios poderoso”,
“Padre sempiterno”, “Príncipe de la paz”; para extender el principado con una paz sin límites sobre el trono de David y sobre su reino; para establecerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre”.
Por todo esto, podemos desear a todos nuestros lectores y a todo el pueblo de Cuba una feliz Navidad y un año 2026 que será un año nuevo de verdad.
Pinar del Río, 8 de diciembre de 2025.

