Cuba: cuando el entretejido político y social se convierte en destino

La raíz de error del socialismo es de orden antropológico.
En efecto considera al individuo humano como un simple elemento y molécula del organismo social, de modo que el bien del individuo queda totalmente subordinado al funcionamiento del mecanismo económico-social.
San Juan Pablo II
Centesimus annus No. 13

 

Desde hace mucho tiempo la Madre Iglesia Católica en su sabiduría Divina inspirada por el Espíritu Santo enseña en el documento de la Doctrina Social lo siguiente: “Los pueblos no están sometidos a un destino ciego ni a una fatalidad histórica inmutable. Su historia se construye desde la dignidad de la persona humana, la libertad responsable y el bien común. Sin embargo, cuando el entramado político y social deja de servir al hombre y se absolutiza a sí mismo, ese entramado termina convirtiéndose en destino”.

He aquí uno de los grandes dilemas del sistema socialista cubano: que no han sabido en 67 años aplicar con responsabilidad moral y ética un acompañamiento sistemático a las necesidades básicas de sus ciudadanos, de cuidar y proteger los Derechos Humanos y sociales del pueblo, que desangrado y agobiado busca incansablemente la esperanza, la libertad real y duradera en este crucial momento
de la historia Patria.

Todos los cubanos de dentro y de la diáspora, de alguna manera u otra, estamos llamados a construir una Nación más sólida, pluripartidista con estructura real de poder político y judicial que represente a la mayoría y no a unos, muy pocos, de la elite gobernante de turno.

El momento de reconstruir la Casa Cuba es hoy, es ahora, apoyados con la fuerza de nuestra identidad plural e inclusiva para poder así, con paso firme, restablecer las diferentes instituciones faltas de liderazgo y cuidado profesional, para que correspondan y respondan con ética y moral coherentes con las necesidades de los ciudadanos cubanos.

“Somos protagonistas de nuestra propia historia” nos lo recordaba el Papa San Juan Pablo II en su visita a la Isla en el año 1998. Debemos creernos y vivir esta máxima que nos responsabiliza a diseñar un mejor país y una mejor Nación para el presente-futuro de una Cuba renacida en democracia.

Creo humildemente que estamos en la hora decisiva y responsable de que nuestra querida Isla sea iluminada con la virtud de nuestra mejor versión y acción pacífica de obrar por el bien común. Ya nuestro Apóstol José Martí nos lo predijo diciendo: “La Libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella o decidirse a comprarla por su precio”.

Es por consiguiente justo y necesario poner en acción nuestra capacidad de servir mejor a la Patria querida y amada. Dios bendiga los deseos y esfuerzos de tantos cubanos que entregan lo mejor de sí para que seamos un mejor país y una tierra colmada de dicha y bendición.

Cuba se merece hoy y siempre que nosotros sus hijos rompamos las cadenas que la oprimen y la desangran, no con el odio que destruye, sino con la verdad que libera; no con el silencio cómplice, sino con la palabra coherente y valiente; no con la amarga resignación que mata, sino con la esperanza de un nuevo amanecer.

 

 

Juan Lázaro Vélez González (Pinar del Río, 1986).
Cursó estudios humanísticos, filosóficos y teológicos durante ocho años en el Seminario San Carlos y San Ambrosio en La Habana.
Reside en Miami.

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