DE LA AGONÍA FINAL A LA VISIÓN DE LA VIDA NUEVA

 

 

 

 

Lunes de Dagoberto

Por lo que veo y escucho, diariamente, a casi nadie en Cuba le queda la menor duda de estas tres realidades:

1.⁠ ⁠Cuba ha llegado a una situación límite que no tiene vuelta atrás, ni tiene solución si no cambia el régimen político.

2.⁠ ⁠La actual agonía terminal que vivimos los cubanos es inaguantable, es inhumana y es éticamente inaceptable. Es un desastre humanitario.

3.⁠ ⁠El cambio estructural y sistémico, político, económico y social, que podría sacar a Cuba de esta catástrofe, no lo pueden realizar los mismos que han provocado esta crisis total.

Si concordamos con estos tres presupuestos, entonces podríamos arribar a estas conclusiones:

1.⁠ ⁠Si esto no tiene solución tal como está hoy, entonces no se debe, no se puede, alargar más esta agonía terminal. Tratar de ganar tiempo es un ensañamiento con nuestro pueblo. El tiempo del diagnóstico, del ensayo y del invento, se acabó.

2.⁠ ⁠Si esta crisis es éticamente inaceptable y constituye un desastre humanitario, entonces no se trata solo de algo “político”, se trata de que lo moral, lo cívico y lo mejor, es tomar las decisiones urgentes que conduzcan a ese cambio estructural y sistémico que garantice el marco jurídico de los cambios económicos y sociales.

3.⁠ ⁠Si ya no se pueden hacer esos cambios con las personas y estructuras que están hoy, entonces todos sabemos que hay cubanos honestos, patrióticos, capacitados y sacrificados que pueden asumir la conducción y el protagonismo de los cambios políticos, económicos, sociales y antropológicos que Cuba necesita urgentemente.

4.⁠ ⁠Si no vale ya ensayar, ni experimentar ni inventar “frankensteins” socioeconómicos destinados al fracaso, entonces sabemos también que, desde hace años, hay muchos cubanos talentosos, preparados y con la experiencia necesaria, que han dedicado su vida a pensar en Cuba, a estudiar Cuba, a proponer visiones, programas, políticas públicas, marcos jurídicos, modelos económicos, procesos de sanación antropológica, y hojas de ruta para una transición pacífica, ordenada, con justicia transicional, verdad y memoria histórica, así como con un auténtico proceso de reconciliación y reconstrucción nacional. Esos itinerarios de pensamiento y propuestas están listos para comenzar una transición sin inestabilidad ni caos inaceptables.

Cuba no puede aguantar más.

Cuba no merece la prolongación de esta agonía insoportable.

Cuba no tiene más tiempo para experimentar.

Cuba tiene que cambiar ya.

Cuba tiene lo necesario y suficiente para asumir responsablemente la transición con el talento, la capacidad y la entrega de sus propios hijos en la Isla y en la Diáspora.

Cuba no necesita la solución de Venezuela.

Cuba sabe lo que necesita y tiene su propia solución.

Cuba tiene a cubanos y cubanas capaces de hacerse cargo de su futuro sin contar con aquellos que destrozaron su pasado y su presente.

Cuba respira ya, con sus dos pulmones, Isla y Diáspora, los aires de su propia libertad.

Y tú, ¿no sientes ni presientes esos aires de libertad?

No te dejes aplastar por esta agonía, abre los ojos de tu alma y de tu cuerpo a esta visión apasionante de cómo vivirán, tú y tu familia, esa vida nueva en la que Cuba será la perla del Occidente, el milagro del Caribe.

Ese futuro en que Cuba dejará de desestabilizar y se convertirá en el fiel de la balanza, en ese pequeño país que contribuya a la estabilidad, el equilibrio y la armonía en las Américas.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

 


Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).
Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Ingeniero agrónomo.
Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 20a17.
Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.
Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.
Director del Centro de Estudios Convivencia (CEC). Reside en Pinar del Río.

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