Por Dr. José Ángel Agejas
Con la venia del tribunal
Agradezco al presidente la oportunidad que me brinda de tomar la palabra en primer lugar para comentar, como director de la tesis que el doctorando don Yoandy Izquierdo Toledo acaba de exponernos, bajo el título: “Contribuciones del pensamiento de san Juan Pablo II para una educación de la ética en la investigación en las ciencias biosanitarias en Cuba”. Estimo oportuno destacar algunas cuestiones relativas a su trabajo que, a mi juicio, ayudan a comprender algo mejor el marco teórico y vital del que surge esta investigación, el alcance de sus logros y las posibles limitaciones que hayan podido descubrir en ella.
Ha sido un honor para mí dirigir y acompañar a don Yoandy en su minucioso, exigente y riguroso trabajo de discernimiento en la aplicación del pensamiento personalista para la formación de los profesionales de las ciencias biosanitarias en Cuba, formación que conoce de primera mano por sus estudios como Licenciado en Microbiología por la Universidad de La Habana donde también ha trabajado como investigador en el laboratorio de Oncología Molecular y en el Departamento de Farmacogenómica, en proyectos de investigación de candidatos terapéuticos en Leucemia Mieloide Aguda, Micosis fungoide, Gliomas y Carcinoma Basocelular y en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.
Su interés por investigar el tema que defiende en esta tesis se comprende bien por su especialización en España a través del Máster en Bioética por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”, por un lado y con el Máster en Acción Política, Fortalecimiento Institucional y Participación Ciudadana en el Estado de Derecho, de la Universidad Francisco de Vitoria, consiguiendo así aunar su formación científica y humanista con la perspectiva práctica en el desempeño fecundo de la actividad social y política.
Como ha podido comprobar el tribunal por la documentación que aportó el doctorando para la defensa de su tesis, junto a su amplia formación intelectual que acabo de señalar, destaca su labor activa en el think tank Centro de Estudios Convivencia (CEC). En orden a la promoción de una auténtica justicia, la defensa de la dignidad de la persona y del bien común dentro de las ciencias biosanitarias, es inaplazable una adecuada comprensión y formación en las cuestiones bioéticas, por lo que este trabajo ofrece un aterrizaje práctico en un área que el doctorando conoce bien.
Su investigación ha supuesto, además, un claro desarrollo de la labor científica en el marco del espíritu y misión de la Universidad Francisco de Vitoria donde el diálogo entre fe y razón permite el desarrollo de una ciencia abierta en la que las relaciones efectivas entre los marcos teóricos y hermeneúticos de las distintas ciencias superan el bloqueo y reduccionismo ideológicos para acercarse a la promoción de la ciencia y de la salud en un diálogo fecundo entre investigación y ética.
En la última de las columnas de análisis y opinión que publica semanalmente a través de los órganos de difusión del Centro de Estudios para la Convivencia, el doctorando recordaba el pensamiento del presbítero Félix Varela, uno de los padres de la nación cubana, quien —cito— “supo presentar, practicar y defender el presbítero Félix Varela: la fusión de ciencia y conciencia en el pensamiento educativo cubano”. Justamente ayer se cumplían 27 años de la llegada de Juan Pablo II a Cuba, primer viaje de un Papa a esa isla y que supuso un anuncio de la fe que implica la defensa de la persona y su dignidad. En el encuentro con el mundo de la Cultura en la Universidad de La Habana, Juan Pablo II recordó la figura del padre Varela señalando, precisamente, que es “hijo preclaro de esta tierra (…) considerado por muchos como piedra fundacional de la nacionalidad cubana. Él mismo es, en su persona, la mejor síntesis que podemos encontrar entre fe cristiana y cultura cubana. (…) El Padre Varela era consciente de que, en su tiempo, la independencia era un ideal todavía inalcanzable; por ello se dedicó a formar personas, hombres de conciencia”.
En la homilía de la misa celebrada en La Habana, cuando los fieles asistentes clamaron“El Papa libre nos quiere a todos libres”, el pontífice polaco improvisó su respuesta: “Sí, libres con esa libertad para la que Cristo los ha liberado”. Porque acaba de decir en su discurso que “la libertad que no se funda en la verdad condiciona de tal forma al hombre que algunas veces lo hace objeto y no sujeto de su entorno social, cultural, económico y político, dejándolo casi sin ninguna iniciativa para su desarrollo personal. (…). La conquista de la libertad en la responsabilidad es una tarea imprescindible para toda persona.”
Tiene pleno sentido, por tanto, que don Yoandy buscara recuperar en el marco de esa tradición propiamente cubana la renovación propuesta por Juan Pablo II. Recuperación a la que alentó en el citado discurso en la universidad de La Habana y a la que con su magisterio posibilita un auténtico diálogo entre las ciencias, la política y el humanismo de inspiración cristiana para la formación personal y profesional.
A este tribunal compete valorar realmente los méritos y logros del trabajo del doctorando. Las limitaciones y fallos del mismo son consecuencia no buscada de la poca pericia de este director. Aprovecho la oportunidad para agradecer, una vez más, a este tribunal su trabajo y atención, y al doctorando la confianza depositada en mí.
Muchas gracias.