EDITORIAL 103: CUBA EN SU CONTEXTO INTERNACIONAL

“Balance of payments”. Óleo sobre lienzo. 2023. 45 x 60 pulgadas Geiler González

En la época actual ningún país puede subsistir aislado del resto del mundo. Menos aún, una Isla aislada de su contexto internacional. Pensar que la economía puede cambiar o reconstruirse sin relaciones internacionales es una utopía. Pensar que la política de trinchera sin relaciones internacionales o con una relaciones con unas pocas y peligrosas parias, a su vez aisladas por su funesto comportamiento, es desplazar a esa nación en el margen de la convivencia mundial.

La conjunción de múltiples factores internacionales ha conformado un escenario mundial en el que los países que se aíslan a sí mismos con regímenes cerrados se encuentran en una situación crítica. Cuba es uno de esos países.

Todo conflicto internacional tiene un origen multilateral, aunque con frecuencia una parte tiene más responsabilidad con el origen de esas situaciones críticas, y otra parte es la responsable de las consecuencias de la situación que origina el conflicto.

Si hay una invasión por ambiciones territoriales y hegemónicas, como es el caso de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, se puede y debe negociar la paz, pero no se debería éticamente igualar al invasor con el invadido.

Si el caso es de la usurpación del poder después de unas elecciones legítimas ganadas por la oposición, está clarísimo que la víctima es el pueblo que ha ejercido su soberanía ciudadana de forma pacífica, ordenada y demostrada.

La moraleja de casos similares es que toda decisión de política interna, de atornillarse al poder, de violación de los Derechos Humanos, tiene sus consecuencias. Y esas consecuencias no pueden ser evaluadas sin tener en cuenta el origen del problema. Y esas consecuencias no podrán eliminarse si las causas y conductas de quienes lo originaron persisten y aumentan de forma pertinaz y sin tener en cuenta las advertencias de las otras partes o de las organizaciones internacionales.

Cuba ha mantenido durante 66 años una terca actitud, actuación y sistema que viola sistemáticamente todos los Derechos Humanos, toda característica inherente al Estado de Derecho, todo rasgo de las democracias modernas. Ha prometido y no ha cumplido. Se ha endeudado y no ha honrado sus deudas. Ha encarcelado a opositores y miembros de la sociedad civil por manifestarse pacíficamente, los ha utilizado como “monedas de cambio” y suspende el compromiso de excarcelarlos que catalogó como acción soberana independiente de cualquier gobierno extranjero y como gesto con el Papa con ocasión del Jubileo del año 2025. Cambia el gobierno de otro país y se para la excarcelación.

Ante la actual situación de tensión internacional, consideramos que los cubanos deberíamos tener, por lo menos, dos puntos de reflexión ante este contexto:

1. Que la crisis terminal interna y el aislamiento internacional de Cuba tiene una causa fundamental de origen: el modelo económico, político y social impuesto durante más de seis décadas, que solo puede resolverse con el cambio estructural de la causa de origen.
2. Que el protagonista de esos cambios estructurales y sistémicos es y debe ser el pueblo cubano de la Isla y de la Diáspora. Esperar que esos cambios vengan de fuera o los protagonicen otros, es una forma de mesianismo extranjero y extemporáneo. Es sacar fuera lo que debemos resolver dentro.

Quiera Dios que el año 2025 sea el tiempo en el que ocurran estas dos circunstancia y no el tiempo perdido esperando que venga de fuera lo que nos corresponde resolver dentro de nuestro querido y sufrido país.

Pinar del Río, 29 enero de 2025

32 aniversario de la fundación del Centro de Formación Cívica y Religiosa

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