ECONOMíA DIGITAL CUBANA: PARECE MENTIRA PERO ES VERDAD

Portada del comic Atrás del Palo III.

Internet es hoy a la economía lo que fue la revolución industrial en su momento. Con la ventaja de que mucho más rápidamente que la revolución industrial, se revierte lo que de negativo pueda tener. ¿Que ha sustituido trabajo personal? Ha creado miles de empleos de nuevo tipo. ¿Que ha generado nuevas necesidades de tecnología y formación? Abarata los costos. ¿Que implica mayor riesgo? Permite acceder a un volumen de información que empodera a las empresas y a la ciudadanía.

Libertad para Internet

En Cuba desde hace poco más de 3 años, ha aumentado significativamente el acceso a la red de redes a través de zonas WIFI públicas, redes en instituciones estatales y, más recientemente, la posibilidad del acceso desde algunos hogares y desde el móvil. Sin embargo, esto ha sido insuficiente para lograr los beneficios que la conexión a internet concede a la economía. No se aceleran las transacciones comerciales, no tenemos mayores facilidades de compra, existe mayor grado de descontrol y fraude económico, no se aprovecha la información para generar cambio evidente en las políticas comerciales o productivas, el uso de tarjetas magnéticas o sistemas automatizados de datos retardan las gestiones en lugar de acelerarlas debido a la inoperatividad de la red o la tecnología.

Para que la economía cubana pueda beneficiarse significativamente de las ventajas de estar conectados, es necesario que la población esté conectada. La red interrumpida en empresas estatales, escuelas o instituciones de servicio público, no permite que las transacciones comerciales se aceleren, se facilite la obtención de licencias de negocio o se paguen deudas sin necesidad de la presencia física y el uso de papeles. Aún utilizamos grandes archivos de planillas, facturas y vales hechos a mano, con bolígrafo y mala caligrafía. Recién comenzamos a digitalizar los documentos de identidad y utilizamos impresoras de punto en bufetes de abogados y registros civiles.

Elaumentodelaposibilidaddeaccesoalared no basta para gozar de sus beneficios. Es más, muchas veces, perjudica que unas personas tengan la tecnología y el acceso, y otros no, o que se use la red para gestiones que se retrasan cuando la red no funciona o lo hace con muchas limitaciones. Es muy común que la explicación que recibimos para justificar el mal funcionamiento de un servicio público sea: “¡Es que se cayó el sistema!”, refiriéndose a las interrupciones frecuentes en la red.

Por otra parte, es difícil que internet funcione con todas sus posibilidades en un ambiente de falta de libertades individuales. La economía cubana sufre el atraso que ha generado un sistema excesivamente centralizado, que no permite que las empresas puedan contratar los servicios de telecomunicaciones que por el momento siguen completamente en manos del Estado. Este escenario impide disfrutar de las ventajas de internet, aun cuando aumente el acceso a la red. Las empresas con ese permiso tropiezan con la dificultad de no poder usarlo, si otras con las que interactúan no tienen la misma posibilidad. Tampoco pueden usarla a plenitud ante la obligación de una autorización previa. Así, el uso de internet se convierte en un problema.

Internet para la libertad

No obstante, un análisis del fenómeno pudiera demostrar que las personas que trabajan por cuenta propia en Cuba (además, de otras experiencias en el mundo) han hecho cuestionar la tesis de que con poco internet y poca libertad no puede haber beneficios; por el contrario, han afianzado la idea de que con un mínimo de conexión se puede acceder a mayores grados de libertad. Internet ha abierto importantes puertas en el sector comercial y de servicios cubano que funciona según las leyes del mercado.

Internet y el emprendimiento privado

Tomando en cuenta las principales vertientes de la economía digital, ya sea como infraestructura de negocios tecnológicos de hardware, software o telecomunicaciones; los negocios desarrollados mediante aplicaciones informáticas o plataformas online; o la generación de negocios y compraventa de bienes utilizando internet como medio de comunicación (comercio electrónico), podemos observar que, a pesar de la llegada tardía de internet a Cuba y de su deficitaria distribución, podemos encontrar emprendimientos digitales en la vida nacional.

Por su posición privilegiada, el sector estatal ha estado más cerca de las ventajas de la red de redes pero sin audacia. Es en el sector de trabajadores privados, más conocidos al interior del país con el neologismo de cuentapropistas, donde con olfato propio del gremio, las posibilidades de internet han encontrado un área fértil.

La Iglesia católica, a partir de la ampliación del marco para el trabajo por cuenta propia, comenzó a promover en sus aulas cursos para pequeños emprendedores.

En coordinación con la Universidad de Murcia, se ofrecieron tres cursos de maestría en administración empresarial, y desde la migración cubana se promueve CubaEmprende, con cursos presenciales en la Universidades del Sur de la Florida. En estos programas de estudio, la economía digital ha tenido espacio por tratarse de una realidad mundial con incidencia en el futuro de Cuba.

Visibilidad para el negocio

Con el fin de potenciar la visibilidad de su negocio, quienes hacen trabajo privado se han incorporado a intermediarios globales. Airbnb tuvo un crecimiento espectacular cuando pudo incluir la cartera de Cuba sin incumplir las leyes norteamericanas, pero no es la única. HomeStay, TripAdvisor o Yelp, plataformas con gran alcance, son aprovechadas por personas que arriendan casas y que tienen restaurantes.

Rebeca y Ofelia, asociadas con Airbnb y HomeStay, respectivamente, coinciden en que la ausencia de internet en el hogar es un servicio menos que ofrecen al cliente y eso les afecta en el sistema de calificación que supone un mejor posicionamiento dentro del sitio.

Leandro, quien posee un apartamento en La Habana Vieja y es SuperHost de Airbnb, adquirió en un viaje al extranjero una tarjeta telefónica de la empresa Digicel que ofrece internet desde el teléfono. Este servicio le ha permitido contestar de inmediato los requerimientos de los potenciales huéspedes y ofrecer internet a sus clientes. Sin embargo, la tarjeta tiene el inconveniente de que tanto su compra como su recarga debe hacerse desde fuera de Cuba, por lo que ha tenido que contar con un hermano que desde el extranjero se ocupa de recargarla. A partir de abril de 2018, luego de varios meses de funcionamiento, por una “modificación en los términos del contrato con Etecsa”, Digicel cesó este servicio para clientes nacionales.

Mabel, otra arrendadora también de La Habana Vieja y con una posición privilegiada en el ranking de Airbnb, pagó una conexión clandestina a internet hasta el año pasado, cuando pudo hacer un contrato legal con la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), y hoy tiene ADSL con la mejor velocidad del mercado (30 horas al mes a 4096/512 Kbps por $70.00 CUC).

La mayoría de las personas arrendadoras consultadas pagan por el mantenimiento de su perfil en las plataformas online, lo que supone el surgimiento del gestor de redes sociales, otra modalidad de trabajo privado no contemplada en las regulaciones del Ministerio del Trabajo.

Para aquellas personas que deciden manejar personalmente su página, la ausencia de internet

doméstico supone el traslado cotidiano hasta un punto de conexión a fin de verificar las reservas, evaluar a sus clientes, leer sus opiniones y subir fotos. En general, no utilizan las redes sociales para potenciar la visibilidad del negocio.

Salvo dos casos de las doce personas arrendadoras consultadas, todas poseen cuentas de correo electrónico nauta.cu, pero coinciden en que es insuficiente y genera desconfianza vincular esta cuenta provista –y monitoreada– por el Estado con su negocio. Aunque algunas son personas mayores sin conocimiento previo sobre las nuevas tecnologías, prevalece la idea de que una conexión desde la vivienda sería una mejora en el servicio que prestan y en la prosperidad de su negocio.

Muy interesante percibir la diferencia con los restaurantes privados, conocidos popularmente como Paladares, cuyos dueños no solo los han posicionado en las plataformas internacionales de referencia gastronómica, sino también en las redes sociales. Los siete paladares visitados gestionan los sitios virtuales a través de terceros.

Arrendamiento y gastronomía no son las únicas actividades privadas que se benefician de la ampliación del servicio de internet, pero sí son las más numerosas. Es pertinente señalar que entre las páginas más visitadas desde Cuba y enfocada en la persona usuaria nacional (aunque no se hacen en Cuba), destacan revolico.com, un sitio de compraventa y oferta de servicios donde se ven numerosos anuncios de ofertas de trabajo relacionadas con las TIC.

Negocios en tecnología

A diferencia del primer grupo, para quien internet es el apoyo para un negocio en el mundo físico, para este segundo grupo, el ciberespacio es el lugar donde se verifica su emprendimiento. Un universo de bordes poco definidos, muchas veces al margen de las estrechas regulaciones del trabajo por cuenta propia, donde apenas cuenta con el amparo de las licencias de “programador de equipos de cómputo”, “reparador de equipos electrónicos”, “mecanógrafo” o “vendedor de discos”. Programadores y desarrolladores web que trabajan creando aplicaciones y programas que funcionan online y offline, y cuyo trabajo está enfocado en los retos técnicos, muchos de ellos con la ambición de lograr un contrato de trabajo con empresas radicadas en el extranjero y soñar con los gigantes tecnológicos.

Esta ensoñación no es contemplativa: han surgido múltiples aplicaciones que funcionan online y offline, algunas de las más exitosas son Kewelta (cartelera cultural y de entretenimiento), AlaMesa (guía gastronómica) o ConoceCuba (directorio de servicios).

Existen plataformas online para desarrollar y/o descargar aplicaciones diseñadas para Cuba. Rhumbos Adoble Starcubandev y Zeros son algunas de ellas.

Cubapk es una plataforma que contiene varios emprendimientos. El resultado de este trabajo casi siempre es colectivo, pero hasta la fecha no existe marco legal para constituir una empresa cooperativa de estas características, y con ello, personalidad jurídica para cerrar contratos incluso con el sector estatal y derecho a contratar internet.

Negocios desde la tecnología

Personas diseñadoras, administradoras de páginas web y una amplia variedad de intermediarios aprovechan la limitación que supone el traslado hasta un punto WIFI o sala de navegación de gestores de negocios que requieren de su presencia física en el lugar de trabajo, y también se benefician de la falta de conocimientos de una gran parte de la sociedad. Así, en Cuba también puede hablarse de community managers, una profesión directamente vinculada a la aparición de las redes sociales; algunos muy profesionales, como Gerardo Rodríguez, un ingeniero en automática que, con su esposa, ha fundado Gerbet, una pequeña empresa de servicios de desarrollo web, marketing digital y diseño de marca para otras personas emprendedoras.

Un negocio del espacio físico que pasó a vender también en el mercado virtual es la tienda Clandestina. Su eslogan “99% diseño cubano” y el buen diseño de sus prendas de vestir le garantizaron el éxito. Desde el año pasado, se consideran la primera marca cubana que vende a través de internet. Una novedad la constituye bulevarcubano.com, un sitio enfocado en intermediar productos hechos en Cuba por personas que hacen trabajo privado para el mercado interno. Recién nacida en el mes de febrero, bulevarcubano.com intenta hacer a escala nacional lo que hace Amazon a escala mundial; todo un reto en un país en el que las transacciones monetarias continúan siendo físicas, pero es una apuesta al futuro. Pequeñas transacciones mediante la cesión de crédito telefónico y el clásico pago personal con efectivo son la forma de cerrar acuerdos comerciales. Esto demuestra una vez más que la iniciativa y la imaginación corren largamente adelantadas a las regulaciones y cortapisas que quieran ponerse al desarrollo económico en la era de internet.

A pesar de estos pequeños pasos, el comercio electrónico es todavía una fantasía para Cuba. Y aun con laposibilidadderevisarlaspáginasdeAmazon,eBayo AliBaba, la ausencia de tarjetas de crédito o de acceso a PayPal, sumado con las restricciones que imponen las leyes del embargo a las empresas norteamericanas para operar en Cuba, cualquier transacción desde la isla se encuentra descartada.

Hay una variante de esta modalidad asumida por el Estado: la compra online desde el extranjero de paquetes donde se escoge según el precio entre algunas ofertas de comida o enseres para Cuba y su

entrega en el territorio nacional a cargo de CIMEX S.A., la empresa que maneja el portal en internet, la tienda de abastos y la flotilla de paquetería a domicilio.

La economía digital y su impacto social

La economía de internet llegó para cambiar los paradigmas de cuando se pensaba que el aumento de la tecnología en su acepción más amplia traería como consecuencia grandes índices de desempleo. Internet en sí mismo es un repositorio de conocimientos, de nuevas formas de trabajo y de nuevas posibilidades para las fuerzas productivas. Es un elemento crítico para el crecimiento económico y un catalizador para la creación de empleo.

El Gobierno y los decisores públicos deben promover el uso de internet informando y educando al sector privado y a la población. La economía digital debería ser prioridad en la agenda estratégica y no solo una somera mención en la “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista”, plan estratégico hasta 2030 aprobado en el último congreso del Partido Comunista. Esto, en primer lugar, crea la necesidad de establecer diálogos entre las partes interesadas para asegurar condiciones óptimas para el desarrollo del ecosistema de internet dentro del país y de cara a su inserción internacional.

Más allá del marco virtual, el beneficio económico se traduce en la necesidad de mejorar los medios de transporte, los servicios de mensajería, los almacenes dislocados y una amplia gama de empleos derivados del crecimiento de las modalidades económicas que dicta el mercado. Un denso tejido entre la economía virtual y la real se traduce, sin dudas, en mayor libertad económica para las personas menos favorecidas y mejores índices económicos.

Para ello, el Estado cubano debe cambiar la mentalidad burocrática, modificar leyes, ofrecer créditos bancarios atrayentes, permitir el micromecenazgo; se debe aligerar la onerosa carga del empleo estatal derivándolo hacia formas cooperadas, PYMES o trabajo individual por cuenta propia, sin olvidar el fomento de la cultura impositiva como una vía para el beneficio social.

 


  • Regina Coyula Pérez Puelles (La Habana, 1956).
  • Licenciada en Historia.
  • Colabora con diferentes medios digitales cubanos y extranjeros.

 

  • Karina Gálvez Chiú (Pinar del Río, 1968).

    Licenciada en Economía.
    Fue responsable del Grupo de Economistas del Centro Cívico. Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia. Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia.
    Reside en Pinar del Río.

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