
- Los errores más grandes de la Iglesia ocurren,
- cuando la gente honra lo que sus pastores dicen
- sin examinar esas enseñanzas a la luz de las Escrituras.
- Bryan Chapell
El pasado 4 de noviembre de 2025 el Dicasterio para la Doctrina de la fe publicó la nota doctrinal siguiente: Nota doctrinalis de quibusdam titulis Marianis circa cooperationem Beatae Mariae Virginis in opere salutis. Este texto al traducirlo quiere decir: Madre del Pueblo Fiel. Nota doctrinal sobre algunos títulos marianos acerca de la cooperación de la Santísima Virgen María en la obra de la Salvación.
Debo destacar primeramente que la veneración a la Virgen María, madre de Jesús, es parte integrante y fundamental de la Tradición en la Iglesia Católica. Es un hecho patente, que en estos últimos años han resurgido algunas polémicas teológicas y terminológicas acerca de algunos títulos marianos de modo particular el de “corredentora o co- redemptrix”.
Debemos ante todo partir del término etimológico: co-redemptrix / corredentora. Como se hace evidente, la palabra surge del latín: El prefijo co significa con, junto con, en cooperación con, (no igual “a”). Redemptrix, del verbo latino redimir, es decir, la que redime con. Muchos teólogos han usado la expresión para señalar que María la Virgen cooperó de un modo singular en la obra redentora de Cristo.
Es sumamente importante no perder de vista en estos temas y más si son teológicos las matizaciones de los términos, para no dar lugar a malos entendidos. La doctrina teológica de la Iglesia Católica no se contradice en sus enseñanzas basadas en la fe Apostólica y Tradición Magisterial.
¿Hasta qué punto es legítimo la aplicación del término en sí?
Humildemente creo que no hay que perderse en tiempo, ni en espacio, en lo que entretiene al pensamiento, sino es más importante ajustarse a la Verdad Trascendente del Único Mediador de Dios y los hombres: Jesucristo.
María la Virgen en su sencillez de creyente judía, dio su sí profundo al anuncio del Ángel Gabriel (Lc, 1,38). He aquí lo que marca su papel en la historia de la Salvación. Y por consiguiente debemos darnos cuenta que la Madre del Señor no se quedó en el silencio del Misterio, sino que participó y sirvió con su experiencia vivida a la obra de su Hijo en medio de su realidad histórica y social. De igual manera, y salvando las distancias, lo hacen nuestras madres con nosotros en la obra de la formación de la vida.
No es lícito para ningún creyente católico práctico abusar de lo que el misterio de las Escrituras trata con sublime claridad y veracidad. María es y será siempre la Madre del Redentor y su fidelidad en la obra de Salvación lo demuestra hasta nuestros días en sus apariciones y milagros. A buen entendedor con pocas palabras basta.
¿Cuáles son los peligros de esta confusión?
Aquí convine recordar que el principio en la Doctrina de la Iglesia Católica es claro: “Cristo es el único Mediador y Redentor”.
Ahora bien, uno de los peligros figura en algunos grupos liberales dentro de la institución de la Iglesia, que manifiestan, lamentablemente, desmedidos excesos litúrgicos y expresiones que tienden a confundir a los menos doctos en materia religiosa o teológica.
También es alpiste para los odiadores de la religión católica que publican sus falsedades y manipulan la realidad en sus redes sociales o canales de YouTube.
Estas confusiones crean desequilibrio y para nada armonizan las verdades de la fe.
A modo de exhortación espiritual y humana, debemos trabajar internamente en la experiencia de la unción y de nuestra vida en relación con el Señor Jesús, cuidando no distorsionar su mensaje evangélico de Buena Nueva. Es urgente y se hace necesario un uso adecuado de las terminologías para no obstaculizar el mensaje de Salvación.
Venerar a María Virgen y respetar su papel en la historia de la Redención es caminar en comunión con su Hijo y con la Iglesia.
Madre de Dios y nuestra ruega por nosotros y por el mundo entero.
- Juan Lázaro Vélez González (Pinar del Río, 1986).
- Cursó estudios humanísticos, filosóficos y teológicos durante ocho años en el Seminario San Carlos
- y San Ambrosio en La Habana.
- Reside en Miami.
