La agonía de la subsistencia cotidiana en Cuba es un tremendo factor de distracción. A veces me pregunto si esa distracción es un propósito buscado por el poder opresor. Otras veces me pregunto si ese diversionismo que no nos deja pensar es provocado a propósito para dominarnos. Y en otras ocasiones, constato que vamos como cabras locas, desenfocados, desconcentrados, sin detenernos y sin decir: ¡basta ya!
Un proyecto que desintegra
Los cubanos hemos vivido sometidos a un proyecto político que desintegra y dispersa a la persona humana. Se trata de un proyecto viejo, decadente y alienante que nos oprime mientras nos distrae para que perdamos la conciencia, anestesiando nuestras facultades y sentidos.
Esa alienación programada y permitida nos fue presentada como la principal enemiga de la persona humana. Nos enseñaron que viviendo en un sistema afincado en el marxismo-leninismo llegaríamos a la superación y a la erradicación de toda alienación por lo que aquella filosofía, extraña a nuestra cultura, llamó la emancipación del proletariado, de los obreros y campesinos, de los humildes y con los humildes.
El resultado 67 años después: ha sido todo lo contrario, hoy vivimos más ajenos a lo que somos nosotros mismos. Hoy somos más extraños a la esencia de nuestra realidad. Hoy estamos más despojados que nunca antes de nuestra conciencia crítica. Hoy vivimos en la queja y el lamento que nos roba toda la energía positiva. Hoy vivimos tan hundidos en la mentira, puntillosamente estructurada, que hemos sido alienados como aturdido rebaño conducido por la fuerza al reino del absurdo. Hoy somos víctimas del mareo del engaño perpetuo que nos da vueltas y vueltas en la misma mentira institucionalizada. Hoy, el alma de la nación y de cada cubano está expuesta a la resolana de la negación del carácter trascendente de nuestra vida, desecando nuestra espiritualidad por medio de la fragmentación existencial que provoca el daño antropológico y la atomización del tejido de la sociedad civil.
El viejo sistema, agotado y moribundo, nos quiere seguir aturdiendo en el velorio de su agonía acelerada. Su genio y figura es encadenarnos a lo viejo, a lo obsoleto, a lo que ya pasó, a lo que es patente que ya se terminó. Quiere retenernos en la oscuridad de su noche final. Son los estertores de su última batalla.
La libertad se gana enfocándonos en lo nuevo
Como siempre, deseamos salir de la queja por la puerta de las propuestas.
1. Enfoquemos nuestras energías, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestra voluntad, en lo nuevo que queremos construir, en prever la visión de la Cuba que deseamos. Nadie se entusiasma con el cambio si no vislumbra un futuro nuevo y mejor. No perdamos tiempo, la noche ya termina y el amanecer de la libertad no puede sorprendernos distraídos, desenfocados, no preparados, desorientados. La improvisación y el caos no puede volver a ser en lo que desemboque el cambio.
2. Aprendamos y practiquemos lo que significa esta actitud: “Enfocarse significa dirigir la atención, el interés o los esfuerzos hacia un objetivo o tema específico, ignorando distracciones, similar a ajustar el lente de una cámara para ver algo con claridad, y es clave para la concentración y el logro de metas, implicando priorizar y mantener la perseverancia”. Por tanto, concentrémonos: atención, interés, esfuerzo, metas claras y, sobre todo, perseverancia.
3. Visualizar tu futuro en Cuba. Una vez más y como ejercicio de Navidad, les propongo parar, dedicarse un tiempo, y pensar, visualizar, qué harías tú después del cambio que se aproxima en Cuba. Que proyectos te gustaría emprender en libertad y democracia. Y a continuación pregúntate sinceramente ¿Me estoy preparando para cuando ese momento llegue? ¿Estoy previendo: qué necesito y cómo lo haré? O por el contrario, ¿me estoy dejando dominar por la queja, por el agobio, por el desánimo, por la opresión? Recuerda: aquellos que te quieren oprimir, lo logran y te vencen si te encierran en lo viejo, en la desesperanza, en la incertidumbre y en el pesimismo. El que opta por pensar a tiempo lo nuevo, por prever su futuro, empuja su vida y la de Cuba hacia la libertad. Pensar y preparar tu futuro no es alienante, es liberador. Es esperanzador.
4. Visualizar el futuro de Cuba. En efecto, no basta adelantar lo nuevo en tu vida, es necesario también construir, entre todos, una visión, un proyecto de país. Pregúntate sinceramente: ¿dedico tiempo a pensar, estudiar, diseñar, cómo me gustaría que fuera el futuro de Cuba? ¿Creo que ese futuro vendrá mágicamente sin prepararlo antes, durante y después del cambio? ¿Has pensado como debían ser la educación, la salud, la economía, la política y todos los demás sectores de la vida nacional?
Lo verdaderamente nuevo y liberador es pensar y comenzar a preparar tu futuro y el de Cuba desde ahora. Prever lo que sería verdaderamente nuevo en el plano personal, familiar y nacional. Lo nuevo hay que preverlo, edificarlo y adelantarlo personalmente y entre todos. Busquemos el tiempo, los espacios y los proyectos en los que podemos enfocarnos en lo nuevo y preparar nuestro futuro.
Esto es sanador. Es liberador. Es esperanzador. Es la mejor manera de celebrar el nacimiento de Jesucristo, el único y verdadero hombre nuevo, constructor eterno de la novedad.
Lo digo por experiencia propia. Por eso puedo desearles a todos:
¡Arriba la esperanza realista!
¡Lo nuevo se acerca!
Les deseo una ¡FELIZ NAVIDAD 2025! enfocados en el futuro que nace en nosotros y en Cuba.
Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.
- Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).
- Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
- Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
- Ingeniero agrónomo.
- Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.
- Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
- Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2007.
- Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
- Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.
- Reside en Pinar del Río.

