A la trascendencia de la protesta estudiantil contra las impagables tarifas impuestas por ETECSA, independientemente de la capacidad represiva del régimen para aplacarla o no, están dedicadas las siguientes líneas.
Inspirados en la reforma de la universidad argentina de Córdova (1918) y en el discurso del rector Carlos de la Torre y de la Huerta acerca de la autonomía universitaria (1921), un grupo de estudiantes de la Universidad de La Habana en 1923 fundaron la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y emprendieron la lucha por la autonomía del alto centro docente.
Antecedentes
Una breve reseña de los antecedentes de la autonomía, incluye los siguientes momentos: en 1842 las autoridades coloniales concedieron a la Real y Literaria Universidad de La Habana el derecho a elegir sus directivos; en 1885 se estableció que cualquier profesor universitario podía ocupar el cargo de Rector; en 1898 los cargos de Rector, Vicerrector y Decano de Facultad pasaron a ser elegidos por el Claustro Universitario; en 1910 la UH quedó definida en sus estatutos como un organismo superior docente con autonomía en todo lo relativo a su régimen interior, gobernada por un Rector, un Consejo Universitario y un Claustro General.
La Federación de Estudiantes Universitarios
Fundada en 1923, la FEU presentó un proyecto exigiendo la autonomía. En el claustro convocado para su análisis se escuchó por primera vez el criterio de los estudiantes en la voz de Julio Antonio Mella. En 1927, el gobierno de Gerardo Machado disolvió la Asamblea Universitaria, apresó a varios estudiantes e ilegalizó la FEU. En 1930 el Directorio Estudiantil Universitario lanzó un Manifiesto Programa que exigía: la intervención de los estudiantes en el gobierno universitario, la rehabilitación plena de los expulsados y la plena autonomía en lo académico, administrativo y económico. En septiembre de 1933 el Consejo y el Claustro universitarios aprobaron el anteproyecto de autonomía que fue ratificado por el presidente Ramón Grau San Martín. En 1934 el gobierno de Carlos Mendieta derogó la autonomía universitaria. En enero de 1937 el presidente Federico Laredo Bru dictó la Ley Docente, en virtud de la cual la Universidad de La Habana se constituyó en corporación de interés público con amplia autonomía. Y finalmente la Constitución de 1940 declaró que: “La Universidad de La Habana es autónoma y estará gobernada de acuerdo con sus Estatutos y con la Ley a que los mismos deban atemperarse”.
La Revolución
Entre 1959 y 1961 el Gobierno Revolucionario eliminó todas las asociaciones políticas, económicas, profesionales y culturales, y las sustituyó por otras subordinadas. En el caso de la FEU el primer paso fue la intervención en las elecciones de octubre de 1959, en las que resultó electo como presidente el Comandante Rolando Cubela, frente a la candidatura del estudiante Pedro Luis Boitel.
Aunque el Gobierno planteó que el Consejo Universitario continuaría siendo la principal autoridad de la UH, lo sustituyó por una Junta Superior de Gobierno, cuyo poder pasó a manos del Rector, designado por el Gobierno, como autoridad ejecutiva superior. Seguidamente, en diciembre de 1960, con la Ley 916 se dispuso la creación del Consejo Superior de Universidades, la que en su penúltimo párrafo reza: “la necesaria coordinación, planificación y racionalización de la Enseñanza Superior, de ningún modo ha de entenderse como posibilidad de lesión a la autonomía universitaria, sino, por el contrario, como la manera de facilitar la más activa participación del personal docente de las universidades en la dirección y orientación educacional del país”. Ese Consejo “solicitó” realizar la reforma universitaria que fue promulgada el 10 de enero 1962, el mismo día que el dirigente comunista Juan Marinello fue designado Rector de la UH sin ser elegido por el Claustro Universitario.
La autonomía universitaria, que había desempeñado un destacado papel en los acontecimientos políticos ocurridos en la República, en lugar de ser fortalecida, desapareció: los centros de educación superior quedaron bajo control del Estado, y la FEU devino defensora del nuevo poder; función que se dimensionó desde abril de 1971 con la consigna: la Universidad para los revolucionarios.
El objetivo de la reforma universitaria de 1962 lo explicó el dirigente comunista Carlos Rafael Rodríguez: “en la medida en que la revolución universitaria es obra de una verdadera revolución y que el socialismo preside las transformaciones, no es posible pensar en los profesores y los estudiantes como dos grupos antagónicos […]. Un profesor de conciencia revolucionaria, orientado por el marxismo leninismo y militante de esa ideología durante años no necesitará de la presencia vigilante de los estudiantes”.
La nueva misión de la FEU
En el I Congreso de la FEU , el 13 de marzo de 1979, Fidel Castro preguntó a los delegados: “¿Acaso la Revolución le ha quitado a la masa estudiantil su campo de lucha? No. Pero su campo de lucha ha cambiado radicalmente […]. La Revolución, en cambio, creó un campo de lucha mucho más amplio, mucho más universal, una tarea gigantesca: la de hacer la Revolución, la de construir el socialismo, la de practicar el internacionalismo. Y en el II Congreso de la FEU, 20 de diciembre de 1982, dijo: “Del Destacamento “Manuel Ascunce” salió el Destacamento Internacionalista “Che Guevara”, que ha enviado ya cuatro contingentes o generaciones de profesores a Angola […]. Ahora se ha creado el Destacamento “Carlos J. Finlay“, también con la participación de la Juventud, de la FEEM y de la FEU […]. Ustedes, los estudiantes universitarios han organizado el Movimiento de Avanzada “Mario Muñoz”, y ahora acaban de organizar el Destacamento “Piti Fajardo” […], en el Congreso se ha analizado pormenorizadamente toda una serie de cuestiones de todo tipo, relacionada con la formación ideológica, política, los resultados de todos esos procesos, por una universidad más pura, donde algunos elementos que no debieron haber ingresado en la misma fueron dados de baja.
En el X Congreso de la FEU, en diciembre de 1922, el presidente designado, Miguel Díaz-Canel, dijo: “La FEU prerevolucionaria luchaba por la revolución. La FEU de nuestros días es una parte esencial del cuerpo de la revolución. Lo que en apariencia es una diferencia, en esencia es continuidad”. Y en 2019, Ramón Saborido Loidi, ministro del ramo, precisó: “la misión de los docentes de la enseñanza superior es formar jóvenes profesionales altamente preparados […], capaces de enfrentar cualquier tarea que sea asignada por nuestro Partido, por nuestro gobierno”
La política expuesta se corresponde, palmo a palmo, con la visión del líder comunista Vladimir Ilich Lenin, quien en 1919 planteó subordinar el magisterio a la política general del proletariado; visión que los comunistas cubanos intentaron imponer en la Asamblea Constituyente de 1940, pero fueron rechazados, entre otros, por el político liberal Orestes Ferrara, quien la calificó de “iniciativa totalitaria”, y en forma de burla expresó: “Esta enmienda me indica que mis nobles amigos han creído que ya han llegado al poder”.
Conclusiones
Lo ocurrido contra el tarifazo de ETECSA, rebasa el descontento por esa causa. Se extrapola otros sectores y medidas gubernamentales, pero sobre todo demuestra que la historia es indetenible y que el andamiaje totalitario, instalado después de 1959, está agotado.
La Habana, 16 de junio de 2025
- Dimas Cecilio Castellanos Martí (Jiguaní, 1943).
- Reside en La Habana desde 1967.
- Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana (1975), Diplomado en Ciencias de la Información (1983-1985), Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos en el (2006).
- Trabajó como profesor de cursos regulares y de postgrados de filosofía marxista en la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Habana (1976-1977) y como especialista en Información Científica en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana (1977-1992).
- Primer premio del concurso convocado por Solidaridad de Trabajadores Cubanos, en el año 2003.
- Es Miembro de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Cubanos con sede en la Florida.
- Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia (CEC).

