La industria turística cubana, ¿crece o no crece en el 2019?

Las autoridades turísticas cubanas anunciaron que en el presente año 2019, por primera vez, los ingresos del turismo sobrepasarían los 3,000 millones de dólares, lo que significaría un crecimiento del 17 %. Tal afirmación se basa a partir de las potencialidades del sector e incluye el pronóstico de arribo de 5,1 millones de visitantes, para un 7,4 % de incremento respecto a 2018, según expresó el ministro de turismo Manuel Marrero.

Sin embargo, las cifras proyectadas dejan muchas dudas de que se puedan alcanzar en la práctica, sobre todo, si tenemos en cuenta que en el 2018 la llegada de visitantes reflejó un ligero crecimiento de 0.9% con respecto al 2017. Este débil crecimiento marcó una señal de que la industria turística cubana comenzaba una fuerte desaceleración de su crecimiento en comparación con los tres años anteriores.

Varios factores específicos influenciaron en ese pobre resultado, entre ellos la crisis desatada por los ataques sónicos a diplomáticos norteamericanos y canadienses en La Habana, el impacto de fenómenos atmosféricos (huracanes) que afectaron la infraestructura turística, problemas estructurales de la propia industria, la calidad de los servicios, el deterioro y la falta de mantenimiento de las instalaciones hoteleras, el trato de los trabajadores del sector a los turistas, problemas con la elaboración de los alimentos, etc.

A estos factores se sumó la nueva política de la Administración Trump respecto a los viajes de los EE.UU. a Cuba  y la prohibición del comercio con empresas que pertenecen a la estructura de las fuerzas armadas cubanas, lo cual marcó un punto de inflexión en el crecimiento de los vuelos desde EE.UU. a la isla. Desde entonces y durante todo el 2018 se puso fin al crecimiento acelerado que había tenido la industria turística cubana en los últimos tres años y comenzó el desplome acelerado no solo del turismo norteamericano, sino también del resto de los principales mercados emisores de turistas a la isla.

Como consecuencia, en el 2018 el turismo de estancia (vía aérea) tuvo un fuerte declive de 5.43%, basado en la llegada de 221,334 turistas menos que en el 2017, lo cual también impactó en la caída de los ingresos. Si la industria turística cubana no tuvo un declive en 2018 en el arribo de turistas fue gracias al aumento de la llegada de visitantes por vía de cruceros, cifra que alcanzó 877,498 cruceristas, unos 263,720 más que en el 2017, para un crecimiento de 42.97%.

Por tanto, los resultados alcanzados en el 2018 indican que el turismo cubano ha vuelto a caer en una meseta de lento y bajo crecimiento, como las ocurridas en los períodos 2008-2011 y 2011-2014. Obviamente, el escenario ocurrido en el período 2014-2017 donde hubo un crecimiento de 1,7 millones de turistas no es el que tenemos ahora mismo, máxime cuando las relaciones entre Cuba y Estados Unidos están en su peor momento desde que se restablecieran las relaciones diplomáticas entre ambos países en el 2014. Ver Figura 1.

Figura 1. Arribo de turistas a Cuba, 2007-2018.

Fuente: Elaborado por Havana Consulting Group a partir de los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

Las tensiones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. es una de las principales razones por las que el arribo de turistas a la isla pudiera incluso hasta declinar en el 2019 si tenemos en cuenta que aparte de las tensiones generadas por la crisis diplomática surgida por los ataques sónicos a diplomáticos norteamericanos, ahora se suma la incertidumbre generada por la crisis de Venezuela. Los Estados Unidos han señalado a Cuba como responsable por las violaciones contra la democracia y los derechos humanos por el control que tiene sobre las fuerzas armadas venezolanas, situación que ha generado advertencias por parte del gobierno norteamericano de que pudiera incluir nuevamente a Cuba en la lista de países que apoyan al terrorismo. Esta acción podría afectar los viajes de norteamericanos en las doce categorías establecidas para viajar a la isla, así como los viajes de cruceros.

Así mismo, en marzo de 2019 la Administración Trump activó parcialmente el capítulo III de la Ley Helms-Burton, que data de 1996 y hasta ahora estaba suspendida. De esta manera, podrán ser demandadas empresas cubanas que operan sobre bienes extranjeros confiscados y estatalizados tras la revolución de 1959.  El anuncio afecta a alrededor de 200 firmas pertenecientes a la estructura empresarial de las fuerzas armadas, entre ellas, hoteles, agencias de viajes y empresas de transporte, etc. También afecta a la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM), el proyecto insignia para la inversión extranjera en la isla.

Por el momento, como prácticamente ninguna de estas empresas tiene conexiones con el sistema legal y financiero de EE.UU., la posibilidad de interponer demandas contra ellas no genera consecuencias prácticas sobre la economía cubana. Sin embargo, con la activación de esta cláusula se genera una fuerte sensación de inseguridad en los potenciales inversores, empresas turoperadoras, e inversionistas in situ, lo cual aparte de elevar la presión sobre el gobierno cubano afecta varios sectores de la economía cubana, incluido el sector turístico.

A esto hay que sumar el reciente embargo petrolero que ha impuesto el Departamento del Tesoro de los EE.UU. a Cuba a partir de sanciones a 34 buques propiedad de PDVSA y a otras dos compañías que transportan crudo venezolano a la isla, lo cual va a impactar fuertemente en la economía cubana, incluido el sector turístico.

Poniendo en contexto estos escenarios, la proyección optimista del arribo de 5.1 millones de turistas para 2019 anunciada por las autoridades turísticas del país sería muy difícil de alcanzar, aun cuando el turismo haya tenido un crecimiento del 9% en el mes de enero según los reportes de las autoridades cubanas. De activarse el Capítulo III de la Ley Helms-Burton en su totalidad, se podría generar una avalancha de reclamaciones en los tribunales norteamericanos, y la onda expansiva de este fenómeno pondría un freno en seco a los pocos inversionistas que contemplaban explotar oportunidades de inversión en la isla. En este sentido, el turismo a Cuba podría caer estrepitosamente, pues decenas de turoperadores podrían abstenerse de enviar turistas al mercado cubano, por temor a represalias financieras. Igualmente, empresas que tienen a cargo la administración de decenas de hoteles en la isla pudieran renunciar a operar en el mercado cubano. De darse este escenario el arribo de turistas al país podría caer por debajo de los 4 millones de visitantes y el sector turístico podría tener pérdidas estimadas en 1.3 billones de dólares. Ver Figura 2.

Figura 2. Arribo de turistas a Cuba, 2007-2019E.

Fuente: Havana Consulting Group.

En un escenario moderado, el arribo de turistas a la isla pudiera alcanzar la cifra de 4.82 millones de visitantes y experimentar un modesto crecimiento del 2% con respecto al 2018. Sin embargo, de mantenerse las condiciones del escenario actual será difícil que se produzca un escenario como este.

Bajan ingresos y decrece índice de ocupación

Otros de los aspectos que ponen en duda la proyección de ingresos que excederían por primera vez los 3,000 millones de dólares en 2019 anunciada por el gobierno cubano, ha sido el declive que tuvo en el 2018 tanto el número de pernoctaciones de los turistas, como la tasa de ocupación de hoteles en comparación con el 2017, a pesar de que el número de visitantes fue superior en el 2018.

Las pernoctaciones cayeron 4.70%, mientras que la tasa de ocupación tuvo un declive de 9.41%. Esto se debió principalmente a la caída del turismo de estancia y el aumento del número de visitantes que visitan el país por medio de los cruceros. Esto trajo como consecuencia que los ingresos declinaran en un 4.57%. Con el escenario actual es muy probable que se mantenga esta tendencia para el 2019, donde el turismo que arriba por cruceros continúe su crecimiento, pero el de estancia se pueda mantener a niveles similares que en el 2018 o incluso declinar. Sobre todo, teniendo en cuenta que los factores que originaron la caída del turismo en el segmento de estancia en el 2018 se mantienen, y pudieran ser aún más adversos en el 2019.

Figura 3. Comparación de indicadores, 2007-2018.

Fuente: Elaborado por Havana Consulting Group a partir de los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Nota: *No incluye los ingresos del turismo en el sector privado.

A esta realidad hay que agregar que la competencia interna del sector privado también ha hecho reducir los ingresos del Estado en el sector turístico. Aunque en el reporte del cierre del 2018 la ONEI no publicó los ingresos obtenidos por el sector privado, la serie del 2012-2017 muestra como el sector privado ha tenido un incremento significativo de los ingresos. En el 2017 los ingresos del sector privado representaron la cuarta parte de los ingresos totales del sector turístico (24.4%), al alcanzar la cifra de 706.6 millones de dólares.

Figura 4. Ingresos del sector turístico cubano. Sector estatal Vs. Sector privado (millones USD), 2013-2017.

Fuente: Elaborado por Havana Consulting Group a partir de los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

En el 2018 la tasa de ocupación de habitaciones del sector privado fue de 44%, 5.5 puntos porcentuales superior a la tasa de ocupación del sector estatal que fue de 38.5%. Esta superioridad en la tasa de ocupación del sector privado con respecto al sector estatal, más el crecimiento sostenido de los ingresos que ha tenido el sector privado en los últimos cinco años ha sido visto por el gobierno como una fuerte amenaza competitiva. Por esta razón, el cerco y las barreras impuestas a los trabajadores por cuenta propia (TCP) que tienen licencias para el arrendamiento de habitaciones se ha endurecido. Así  a finales del mes de diciembre del 2018, sin aviso previo, la ONAT determinó subir los impuestos para las habitaciones dentro de las viviendas con convivientes (hostales) a 60 CUC mensuales por habitación y, en los casos de las viviendas completas, a 70 CUC mensuales por habitación. Antes de esta medida el impuesto a pagar por habitación para los hostales era de 30 CUC y el de las viviendas completas 35 CUC por habitación. En otras palabras, el impuesto fue aumentado en un 100%. Ver Figura 5.

Figura 5. Comparación de impuestos para los TCP en la modalidad de arrendamiento, 2018-2019.

Fuente: Elaborado por Havana Consulting Group a partir de los datos publicados por la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

A este nuevo impuesto por habitación gravado por la ONAT hay que agregar el 10% de los ingresos mensuales que tiene que pagar cada TCP con licencia de arrendamiento, lo cual reduce considerablemente el margen de ganancias. Sin duda, estas medidas lejos de estimular el desarrollo de los TCP, incentiva que los emprendedores cubanos inviertan su capital en el exterior en mercados con mayores oportunidades.

Crecimiento de vuelos a Cuba desde EE.UU. en el primer trimestre

Durante el primer trimestre del 2019 los vuelos efectuados a Cuba desde los EE.UU. fueron 3,207, unos 388 vuelos más que en igual período del 2018 (2,819), para un 13.77% de crecimiento. Sin embargo, la cifra está muy por debajo de la alcanzada en el 2017 que fue de 4,383 vuelos, unos 1,176 más que los alcanzados en el primer trimestre del 2019. Ver Figura 6.

Figura 6. Vuelos a Cuba desde EE.UU., primer trimestre 2019.

Fuente: Havana Consulting Group.

Pero el incremento de los vuelos no se debe al aumento del turismo norteamericano sino al incremento de los viajes de los cubanos-americanos, segmento que ha mantenido un crecimiento sostenido los últimos años.

El anuncio realizado por el gobierno cubano el 3 de marzo de que había llegado al primer millón de visitantes internacionales en el 2019, con cinco días de antelación respecto al 2018, no especificó los segmentos, ni los mercados que incidieron en esos resultados. Probablemente el crecimiento se produjo en el sector de cruceros y en el segmento de turismo familiar de los cubanos que viven en el exterior, sobre todo los que viven en los EE.UU., segmento que ha tenido un crecimiento sostenido en los últimos cuatro años a diferencia de los principales mercados emisores a la isla que han pasado de la desaceleración del crecimiento al declive, como son los casos de Canadá, Francia, Alemania, Inglaterra, Italia y España. Ver Figura 7.

Figure 7. Llegada de turistas a Cuba, principales mercados emisores, 2012-2018.

Fuente: Elaborado por Havana Consulting Group a partir de datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Conclusiones

La principal industria del país se encuentra en medio de la encrucijada que ha generado la crisis política, económica y social venezolana, impactando fuertemente en la economía cubana, sumado a sus propias ineficiencias y dificultades. La economía de la isla se encuentra apantanada en una fuerte crisis de liquidez, la baja de sus exportaciones, el fracaso de la recién finalizada zafra azucarera, la pérdida del contrato con Brasil para la contratación de médicos, la caída abrupta del soporte financiero venezolano expresado principalmente en la disminución de la entrega de petróleo y el incumplimiento de pagos a proveedores de materias primas y productos, así como con los acreedores de la deuda externa, por solo citar algunos factores de peso.

En este contexto, el gobierno cubano ha lanzado el pronóstico de que en 2019 la industria turística va a sobrepasar la cifra de 5.1 millones de visitantes y va a romper por primera vez la barrera de los 3,000 millones de dólares en los ingresos del turismo. Sin embargo, el pronóstico no toma en cuenta la desaceleración que tuvo la industria turística cubana en el 2018, ni la caída que tuvieron los principales mercados emisores de turistas a la isla. Tampoco en sus cálculos tuvieron en cuenta el escenario actual donde las sanciones de EE.UU., con la activación parcial del capítulo III de la Ley Helms-Burton, más el reciente embargo petrolero impuesto a 34 buques de la petrolera PDVSA para prohibir la entrega de petróleo a la isla van a impactar también en el sector turístico.

Además, no contemplaron la baja en el índice de pernoctaciones y de ocupación que tuvo el sector en el 2018, ni la competencia del sector privado, así como tampoco consideraron que han desaparecido las condiciones de mercado que propiciaron el deshielo de las relaciones entre los gobiernos de Cuba y EE.UU. y la ola de crecimiento no solo del mercado norteamericano, sino de los demás mercados emisores de turistas en general en el periodo 2014-2017.

No tener en cuenta todos estos factores es haber hecho un análisis simplista y mediocre de la realidad: es tratar de desvirtuar la realidad y sembrar falsas esperanzas a los cubanos de la isla. En estos momentos tan complicados y difíciles que presenta la economía del país se requieren análisis realistas que permitan encontrar alternativas que ayuden a palear la crisis que se avecina, no ha construir falsas expectativas desenfocadas totalmente de la realidad que ponen aun mas en riesgo la atracción de la inversión extranjera.


  • Emilio Morales.
  • Economista cubano.
    Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia en la corporación CIMEX y autor de los libros “Cuba: ¿tránsito silencioso al capitalismo?” y “Marketing without Advertising, Brand Preference and Consumer Choice in Cuba”.
  • Es presidente de Havana Consulting Group, en Miami.
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