EL TIPO DE CAMBIO INFORMAL, LA INFLACIÓN Y LA INDOLENCIA DE LAS AUTORIDADES

Miércoles de Jorge

Cada día que pasa, el valor de las divisas extranjeras y de la mal llamada moneda libremente convertible (MLC), sube estrepitosamente en el mercado informal, al tiempo que el peso cubano –moneda nacional, en la que se cobran salarios y pensiones– se deprecia sensiblemente. El resultado no es otro que la pérdida del poder adquisitivo y la subida de precios dado los incrementos en los costos que el aumento del precio de las divisas provoca.

Paralelamente a este proceso crecen las carencias y el malestar de la gente, mientras las autoridades cubanas parecen ajenas a la situación. Se sigue mostrando una realidad paralela en los medios oficiales que nada tiene que ver con lo que a diario enfrentan la mayoría de los cubanos: interminables colas, subida constante de precios, desabastecimiento crónico de productos básicos, creciente desigualdad entre quienes tienen acceso a monedas extranjeras y quienes perciben ingresos en CUP.

Por otro lado, tal y como siempre han hecho las autoridades cubanas, se sigue culpando a la población y a supuestos enemigos externos e internos por las carencias y deformaciones de la economía. Aprovechar las posibilidades internas, el talento y la capacidad de los cubanos, y muchas otras variables que podrían aportar resultados positivos para la economía si se generara una apertura a la libre iniciativa, y se respetaran otras libertades y derechos económicos, políticos y civiles básicos, no parecen opciones a implementar.

Las consecuencias de la crisis y de la inacción de las autoridades en cuanto a propiciar una reforma profunda, no son solo las que vemos de forma inmediata y más clara, sino que hay otras más complejas que son sumamente preocupantes y que comprometen el bienestar futuro de mucha gente. Tanto a corto plazo como a largo plazo crece el riesgo de crisis económica, y de deterioro del bienestar económico y social de los cubanos. Uno de los problemas más sensibles, que como resultado de la crisis y de la falta de respuestas coherentes, se está produciendo es el éxito masivo de jóvenes, muchos de ellos profesionales. Cuba está perdiendo un talento, un conocimiento, un potencial que necesitamos y necesitaremos para revertir la crisis por la que atravesamos.

De forma inmediata, algunas acciones que deberían asumir las autoridades para intentar frenar la pérdida de valor de la moneda nacional, y con ello frenar la inflación y otras deformaciones de la economía son las siguientes:

  1. Intervención en el mercado cambiario, con el objetivo de controlar la depreciación creciente del peso cubano. Ya sea por medio de la venta de divisas en el mercado cambiario formal (Cadeca y bancos) o alguna otra alternativa que ofrezca seguridad a la gente e influya sobre las expectativas que están halando hacia arriba el tipo de cambio de las monedas extranjeras respecto al peso.
  2. Eliminar las restricciones absurdas que aún bloquean el desarrollo de la iniciativa privada. Potenciar el crecimiento y fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas que se han constituido y favorecer que este sector se siga fortaleciendo. Es urgente que el sector privado pueda tener mayor peso en la generación de oferta y en las exportaciones y eso solo será posible con políticas de fomento, y eliminando prohibiciones y burocracia que aún frenan su desarrollo.
  3. Reforma decisiva de la empresa estatal. Es cierto que se viene hablando de su reforma desde hace ya una década aproximadamente, nunca se ha asumido con seriedad la descentralización de la empresa estatal, la mayor autonomía y otras flexibilizaciones que permitan potenciar la productividad y la eficiencia de este sector. Si bien el “ordenamiento” era una medida importante en este proceso, no es suficiente, mucho menos cuando la evidencia demuestra que ha sido una política fallida en muchos sentidos. Corregir las deformaciones monetario-cambiarias que aún representan un freno para la empresa estatal debería ser también prioridad para las autoridades económicas.

La magnitud de la crisis económica y social que se vive en Cuba, y la gravedad de las afectaciones que esta provoca en la vida de millones de cubanos, son alarmas que han de ser atendidas con urgencia. Son alarmas que apuntan a la necesidad de reformas inmediatas, de reformas profundas y verdaderas que favorezcan al cubano de a pie. La inacción y la indolencia de las autoridades ante la realidad que se vive, como mínimo es una clara demostración de irrespeto hacia el pueblo cubano.

 

 


Jorge Ignacio Guillén Martínez (Candelaria, 1993).
Laico católico.
Licenciado en Economía. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia.

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