Editorial 109: Nosotros los cubanos: protagonistas y en paz

Pensar un país
“Pensar un país”. 2025. Técnica mixta. 18 x 8,5 pulgadas. Obra de José Carlos del Río Guerra.

Estamos viviendo tiempos decisivos para los destinos de la nación cubana. Al final de una crisis terminal, se abren varios escenarios que van desde una transición pacífica y ordenada hacia la libertad, la responsabilidad y la democracia, hasta el cambio fraude, incluyendo el peligro de la violencia y el caos.

El año 2026 ha comenzado con el impacto que ha causado en Cuba y en todo este continente, los sucesos del 3 de enero en Caracas. Es, sin duda, un gran golpe a la ya desamparada economía cubana al interrumpirse el flujo continuo y suficiente de petróleo de Venezuela hacia la Isla. Pareciera que el nuevo suministro pudiera venir de México, pero las presiones internas de algunos sectores de ese país y las presiones externas han provocado, por lo menos, una disminución significativa, lo que acelerará el deterioro del colapso de la economía cubana.

Quisiéramos dejar presentados dos principios fundamentales que el proyecto Convivencia propone para cualquiera que sea el escenario en que se produzca el cambio en Cuba:

La responsabilidad es de todos los cubanos

Convivencia desea que todo cambio estructural y sistémico que se produzca en Cuba sea pensado, diseñado y protagonizado por nosotros, todos los cubanos. En efecto, la soberanía personal de cada uno de los hijos de Cuba, debe ser ejercida: promoviendo la libertad, opinando con cabeza propia, construyendo consensos, asumiendo actitudes éticas y cívicas, de tal forma que demostremos que somos y seremos capaces de asumir los retos que tienen todos los procesos de transición.

Para ser protagonistas de los cambios en Cuba es necesario superar los obstáculos que entorpecen, desvían o impiden una auténtica transición hacia la democracia en un Estado de Derecho. Algunos de esos obstáculos pueden ser: la falta de formación ética y cívica; poner las ambiciones personales por encima de los intereses del bien común y del servicio público altruista; los caudillismos, la falta de hábito de trabajo en equipo, las dictaduras de las ideologías; poner los intereses de un partido por encima de la libertad y el desarrollo de la Patria.

Ser protagonistas, como la misma etimología de la palabra lo expresa, es optar por ser “proto-agonae“, en latín: ser primero en la agonía, en el sacrificio. Por tanto, quienes tengan vocación política o cívica, deberán asumir la abnegación y el sacrificio personal y hasta familiar, que esta vocación requiere. La autoridad moral solo puede crecer, y ser ejemplo, si se fundamenta en el sacrificio personal, la coherencia de vida y el trabajo en equipo.

Constructores de cambio en paz

Otro de los principios fundacionales de la nueva República es que se haga todo lo posible para lograr que la transición sea un proceso en paz. Y que esa paz garantice el orden, la estabilidad, la agilidad y la autenticidad del cambio.

Es necesario aprender a vivir en paz y a ser sembradores de paz en los diferentes ambientes, de tal modo que sea el hábitat normal en el que se rompan todos los círculos viciosos de la violencia, el desarraigo, la despersonalización, y se abran, por fin, las grandes “avenidas” de una paz con justicia y libertad.

Tenemos plena confianza en las capacidades, los talentos y el liderazgo de muchos cubanos, de la Isla y de la Diáspora, para llevar a feliz término la obra de una transición ordenada, pacífica y fecunda, que conduzca a Cuba hacia el progreso y a su felicidad.

Pinar del Río, 28 enero de 2026

Natalicio del Apóstol José Martí

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