DESTERREMOS LA MENTIRA DE NUESTRAS VIDAS


Miércoles de Jorge

La mentira ha sido usada desde tiempos inmemoriales para diversos fines, por diferentes personas o instituciones y en diferentes momentos. En la Cuba actual, es triste ver como la mentira juega un rol demasiado grande en la vida de la gente. Esta se expresa de diversas formas y es protagonizada tanto por instituciones y las autoridades, como por la gente de a pie. Incluso sucede, que sin darnos cuentas, podemos ser partes de la mentira o favorecer situaciones en las que esta se presenta.

De manera especial me gustaría reflexionar sobre dos aspectos en los que –tristemente– la mentira está demasiado presente en la vida de los cubanos. El primero atañe a las autoridades que gobiernan impunemente y mantienen un sistema opresor e ineficiente ya por más de sesenta años. El segundo tiene que ver con cada uno de nosotros, los cubanos, y con la forma como –en ocasiones– vivimos.

– La mentira de un sistema que promete bienestar social, prosperidad, igualdad, derechos y justicia para todos pero que en sesenta años ha sido incapaz de generar ninguna de esas condiciones. Un sistema que además, culpa a los propios ciudadanos o a actores externos por su propia incapacidad para satisfacer las demandas de sus ciudadanos. La mentira de un sistema que adoctrina y somete a sus ciudadanos a una ideología, de manera tal que nos hace analfabetos cívica y políticamente, y que provoca un daño profundo en la persona, quien a veces pierde hasta su propio ser.

– La segunda situación de mentira sobre la que propongo reflexionar es aquella en la que los ciudadanos caemos, a menudo como consecuencia inevitable de la primera, y que nos lleva a vivir con doble moral, con doble cara. La mentira que nos aleja de los otros porque mata la confianza, que nos hace traicionar por lograr determinados intereses, que nos hace engañarnos a nosotros mismos como refugio ante el miedo, la impotencia, u otras situaciones difíciles que se presentan a toda persona que vive en condiciones de totalitarismo.

El primero depende menos de nosotros pero es de vital importancia que lo concienticemos para que podamos comenzar a aportar desde nuestros espacios un grano de arena, a fin de transformar tan triste realidad. El segundo depende completamente de cada uno de nosotros, y por tanto demanda que crezcamos, maduremos, avancemos como ciudadanos y en nuestra formación como personas. De manera que seamos capaces de apartar la mentira y sus diversas y a veces –casi– imperceptibles formas de expresión de nuestra vida cotidiana.

La mentira, es sin dudas usada por el gobierno cubano como herramienta para dominar, probablemente sea la más fuerte de las herramientas con que cuenta para hacer la guerra a quienes lo adversan, y prolongar el sistema imperante. En este sentido, ha de ser combatida y erradicada.

Crecer en formación emocional puede ayudarnos a enfrentar la mentira. También recordemos siempre que “solo la verdad nos hará libres” y que por tanto buscarla y difundirla es nuestra mayor herramienta contra la mentira. ¡Enfrentemos el mal con bien, la mentira con la verdad! Cuba y cada uno de los cubanos, lo necesitamos, especialmente en estos tiempos tan convulsos que se viven por estos días.

 


Jorge Ignacio Guillén Martínez (Candelaria, 1993).
Laico católico.
Licenciado en Economía. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia.

 

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