Desafíos comunes

Discurso pronunciado por el Sr. Christian Leffler, Director Ejecutivo para las Américas del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea.

Universidad de La Habana, 7 de Mayo de 2013.
 
Desafíos comunes
 
1.Estoy aquí delante de ustedes como mensajero de la Unión Europea.

Discurso pronunciado por el Sr. Christian Leffler, Director Ejecutivo para las Américas del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea                                    
 
Universidad de La Habana, 7 de Mayo de 2013.
 
 
Desafíos comunes
 

1.Estoy aquí delante de ustedes como mensajero de la Unión Europea. Durante más de medio siglo, la Unión Europea ha llevado la paz y prosperidad a 500 millones de personas en nuestro continente. Ha reducido disparidades sociales y económicas, ha ayudado a curar heridas de guerra- dos guerras mundiales y la guerra fría – y ha brindado innumerables oportunidades a nuestros ciudadanos. Sin embargo, no es una unión perfecta ni mucho menos. Nos enfrentamos actualmente al gran desafío de mantener y expandir nuestros ideales en el complejo contexto mundial en que nos encontramos. Pero intentamos crecer y perfeccionar nuestra Unión a través de esos desafíos, respondiendo a las necesidades y expectativas de nuestros ciudadanos.

 

2.Los cambios que Europa está atravesando son ciertamente complicados, incluso dolorosos para muchos. Pero ya en el pasado vivimos etapas difíciles, como cuando nos enfrentamos a la ingente tarea de acompañar la transformación experimentada por los países de Europa central y oriental y los integramos como Estados Miembros de la Unión. Las lecciones que aprendimos entonces pueden ser aplicadas a la crisis financiera actual.

 

3.Lo que es más importante: para poder gestionar de forma sostenible retos y cambios de esa magnitud, es necesario garantizar un diálogo abierto y una toma de decisiones transparente con el fin de contar con la confianza de los ciudadanos. En otras palabras, una democracia basada en una participación activa y unas instituciones responsables.

 

4.No queremos decir que lo consigamos siempre de manera perfecta; pero aun así creemos que nuestros logros y nuestro modelo de sociedad son relevantes para las amplias cuestiones a las que nos enfrentamos: creación de puestos de trabajo y crecimiento económico, exclusión y desigualdad social, el destino de nuestro planeta, la amenaza de las armas y de la guerra.

 

5.La Unión Europea se creó poco antes de la Revolución Cubana, como un pequeño grupo de estados soberanos que decidieron poner en común una serie de recursos y compartir la toma de decisiones para evitar futuras guerras entre ellos. La Unión Europea nació pues de un deseo de evitar conflictos. La reciente adjudicación del Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea nos ha recordado este primer e importantísimo ideal, que sigue siendo fundamental en el proyecto de la Unión.

 

6.La Unión Europea sigue compuesta por estados soberanos. No abandonamos nuestra identidad nacional. Muchos de nuestros estados miembros han luchado mucho tiempo y de forma muy dura por mantener su soberanía, muchas veces contra vecinos poderosos que intentaban subyugarlos o incluso borrarlos del mapa. Hemos conocido la historia de David y Goliat durante más tiempo que cualquier otro continente.

 

7.Nuestros procesos a menudo son complicados y a veces son lentos. Pero poco a poco, hemos ido construyendo un espacio común, regulado por leyes compartidas y basado en una visión común de los elementos esenciales para una buena gobernanza y una sociedad satisfecha.

 

8.Desde su fundación, la Unión Europea siempre ha querido llegar, a través de ayudas, cooperación y comercio, a otros países y regiones del mundo. Pero la Unión Europea no es un gigante que impone sus maneras o sus leyes. Buscamos partenariados a través del mundo entero para promover lo que consideramos el mejor camino hacia la dignidad humana, y hacia una sociedad que combine la libre empresa y las libertades individuales con la solidaridad y la responsabilidad común. Y lo hacemos con un respeto total hacia los diferentes modelos de sociedad de otros pueblos o países.

 

9.Obviamente defendemos una democracia real. Desde nuestro punto de vista, la democracia no es solamente un conjunto de leyes. El proceso es tan importante como la estructura. Es ante todo el reconocimiento de que el Estado y la sociedad son entes distintos, y que el Estado está ahí para servir a la sociedad. Dentro de la sociedad, la democracia comienza con el reconocimiento de la diversidad de opiniones, y la libertad para expresar esa diversidad de forma individual o a través de una acción conjunta por parte de los ciudadanos. Un intercambio de ideas sin trabas es, según nuestra opinión, la sangre viva de nuestras sociedades.

 

10.Estas convicciones no son dogmas políticos. Están basadas en la larga y amarga historia europea de guerras y represión. La libertad de pensamiento, de expresión y de reunión fueron una victoria muy dura tras siglos de verdades impuestas desde arriba. Concluimos que nuestras democracias representativas y plurales son desde luego el mejor camino para fomentar sociedades creativas y pacíficas, ya que otras fórmulas experimentadas no han tenido éxito a largo plazo.

 

11.La democracia está ligada de manera indisoluble al Estado de Derecho. La nuestra es una Unión basada en el Derecho; en normas comunes, procedimientos compartidos e igualdad de trato. La Unión Europea respeta los sistemas legales de sus contrapartes, pero como resultado de la experiencia vivida, también insiste en la aplicación de estándares internacionalmente reconocidos y en el cumplimiento de aquellas obligaciones derivadas de los tratados en vigor.

 

12.Estamos especialmente interesados en normas y prácticas adecuadas y transparentes en los ámbitos de Derecho Penal y Procedimiento Penal, así como en la independencia y libre organización de las profesiones legales. En la esfera económica, de nuevo según nuestra experiencia, la seguridad jurídica y el acceso a un sistema judicial independiente son elementos esenciales también para atraer el comercio y la inversión y contribuir de este modo al crecimiento y la prosperidad.

 

13.También defendemos toda la gama de Derechos Humanos tal como están reconocidos en convenciones internacionales y tratados regionales. No vemos contradicción alguna entre derechos colectivos y derechos individuales. Al contrario, los vemos como complementarios para garantizar que los seres humanos desarrollen todo su potencial dentro de sus sociedades. Somos bien conscientes que la forma de concretar estos derechos puede variar en función del contexto cultural o del desarrollo económico. Pero sea cual sea su interpretación, hay un conjunto básico de ideales y normas suscritos por todos los países miembros de Naciones Unidas que todos debemos defender.

 

14.Es cierto también que en la Unión Europea los aspectos sociales se reconocieron de forma más lenta que las prioridades políticas y económicas, y que todavía hoy tenemos que mejorar en ese sentido. Permítanme por eso decir unas palabras sobre los derechos sociales en el contexto específico de la Unión Europea de hoy en día.

 

15.Como sabrán, como consecuencia de la caótica situación del sistema financiero mundial, la Unión Europea está bajo una presión mayor que otras regiones del mundo. Además, la alta tasa de endeudamiento a la que tienen que hacer frente muchos gobiernos -a menudo como resultado de una rápida expansión de programas y servicios sociales- hace que estos desafíos sean aún más complejos.

 

16.En la actualidad, nuestro mayor reto es alcanzar niveles sostenibles de gasto público en un contexto económico mucho más restringido que en el pasado. Esto lleva inevitablemente a cuestionarnos acerca de nuestros amplios sistemas de seguridad social. Como siempre este debate es público y no solamente es animado sino muchas veces apasionado. Y eso está bien. No tenemos nada que esconder y alentamos el debate público incluso con los temas más delicados. Y ese debate es crucial.

 

17.Es también así porque la Unión Europea representa un modelo económico y político, pero también un modelo social. No abandonamos a nuestros ciudadanos más débiles y vulnerables, ni dentro de nuestros Estados Miembros ni a través de la Unión en su conjunto. Pero al igual que los demás, tenemos que hacer esto con nuestros propios medios, y dentro de un marco económico y demográfico determinado.

 

18.Una larga esperanza de vida y altas tasas de desempleo entre nuestros jóvenes suponen una muy seria y específica demanda a nuestra creatividad política. El equilibrio entre la austeridad presupuestaria y el crecimiento económico es necesario y no se ha conseguido todavía. Pero el modelo europeo de economía social de mercado se mantendrá, simplemente porque no existe ninguna otra alternativa viable o política y moralmente aceptable.

 

19.Mientras esto se mantiene como un desafío para la Unión Europea en su conjunto, muchos Estados Miembros han encontrado ya caminos para reformar sus sistemas sociales con el fin de hacerlos sostenibles a largo plazo. Estas experiencias son compartidas, analizadas, discutidas y adaptadas a situaciones y desafíos específicos a través de la Unión.

 

20.Hoy en día nuestra tarea principal es poner nuestra situación financiera en orden. Decisiones tomadas recientemente en el ámbito de la última Cumbre Europea han establecido reglamentos bancarios más estrictos. Se irá poco a poco, pero estamos decididos a llegar hasta el final. No se puede permitir que el sector financiero internacional manipule el bienestar de nuestros ciudadanos para garantizar exorbitantes e incontrolados beneficios a unos pocos.

 

21.La más estricta disciplina impuesta por nuestros propios gobiernos ha de estar acompañada por un sector financiero más transparente y responsable a nivel mundial. Sabemos que no será fácil. Pero una vez más, no tenemos alternativa. Hemos definido y continuaremos definiendo una tercera vía entre un mercado desenfrenado por un lado, y un control estatal sofocante en el extremo opuesto. La libertad tiene un precio, pero no son los más débiles de la sociedad quienes deberían pagar ese precio. Esto crea el nexo esencial entre la reforma financiera fiscal y el mantenimiento de la justicia social.

 

22.A pesar de los desafíos a los que se enfrenta el sector financiero, seguimos creyendo que movilizar recursos financieros internos y entre las sociedades es necesario para la financiación de iniciativas tanto gubernamentales como privadas. Vemos al ciudadano como un participante pleno y responsable en la economía, ya sea como trabajador, como empresario o inversor. De acuerdo con nuestra experiencia, los países con una tasa de ahorro elevada están mejor preparados para hacer frente a los efectos adversos de las perturbaciones financieras externas, ya que tanto el gobierno como las empresas pueden beneficiarse de la inversión nacional.

 

23.Si se quieren preservar los importantes logros sociales del siglo XX en términos de educación, salud y prestación de jubilación garantizada, cualquier sociedad de hoy en día, así como cualquier modelo económico, tendrá que examinar detenidamente cómo mantener la financiación de esos logros. Para los que hemos creado islas de justicia social en un mundo todavía plagado de miseria y exclusión, es lógico sentirse orgullosos de tales logros. Pero tenemos que unir esfuerzos para permanecer alertas, y para intercambiar experiencias, ya que estos logros nunca pueden darse por garantizados y han de ser viables a largo plazo.

 

24.Sé que muchas de las ideas apenas enunciadas son ideas compartidas. A finales de enero la Unión Europea y la CELAC, actualmente presidida por Cuba, aprobaron en Santiago de Chile una Declaración que es muy clara acerca de los valores que compartimos y los objetivos que perseguimos: derechos humanos, bienestar social, necesidad de una estructura financiera que funcione, multilateralismo, y la importancia del desarrollo sostenible, entre otros. Cuba y la Unión Europea están trabajando de forma conjunta y muy de cerca para implementar las decisiones adoptadas en Santiago por 60 Jefes de Estado y de Gobierno.

 

25.El hecho que Cuba tenga ahora la responsabilidad de liderar la CELAC, que representa a 600 millones de personas nos permite ampliar el alcance de nuestra interacción. Cuando ahora nos sentamos alrededor de una mesa, discutimos ciertamente de la Unión Europea y Cuba, pero también de la Unión Europea y América Latina y el Caribe.

 

26.Nos complace el entusiasmo de Cuba en resaltar esta segunda dimensión. Hemos convenido, entre otras cosas, continuar nuestro trabajo en temas ya acordados y ampliarlo a nuevas áreas, tal y como se ha establecido en el Programa de Acción de la Unión Europea-CELAC, hacer de la Fundación Unión Europea – América Latina y Caribe un punto de encuentro para la sociedad civil de todos nuestros países, así como celebrar Reuniones de Alto Nivel sobre temas de interés común como Drogas y Migración. Todo esto es muy prometedor y estoy convencido que recogeremos los frutos en el último trimestre del año.

 

27.La Unión Europea es el mayor ejemplo de integración en el mundo. Por ello no es sorprendente que seamos entusiastas ante iniciativas que persiguen reforzar la comunicación, la cooperación y la solidaridad con América Latina y el Caribe, y que acojamos con agrado el deseo de la región de hablar con una única voz. Vemos a la CELAC como un marco general que se esfuerza en integrar los distintos puntos de vista y enfoques subregionales (UNASUR, MERCOSUR, ALBA, Alianza del Pacífico, SICA, CARICOM/CARIFORUM). ¿Una tarea que requiere mucho esfuerzo?, por supuesto que sí. La Unión Europea puede confirmar por su propia experiencia que, en ocasiones, consolidar posiciones divergentes no es tarea fácil. Pero es muy gratificante cuando el diálogo, el compromiso y el equilibrio llevan a resultados concretos. Esto es lo que la Unión Europea y la CELAC buscan en el marco de su asociación estratégica.

 

28.América Latina ha conocido un extraordinario crecimiento económico y está abordando el tema de la desigualdad. Desde la violencia y dictaduras opresivas ha progresado hacia democracias representativas. Pero todavía queda mucho por hacer, tanto aquí como en Europa. Una mayor inclusión es esencial para la estabilidad y el progreso sostenible. Una mayor participación es clave para convertir estructuras formales en democracias efectivas. Y una vez más, para alcanzar nuestros objetivos económicos y sociales, es indispensable contar con la confianza de nuestros ciudadanos a través de un diálogo democrático y unas instituciones transparentes.

 

29.Estas son algunas de las ideas más importantes que queríamos compartir hoy con ustedes y que permanecerán en nuestra mente mientras progresamos hacia una negociación política con Cuba. Es un honor exponer estas ideas hoy aquí y ponerlas sobre la mesa para un debate mutuamente respetuoso. Nos enfrentamos a importantes desafíos comunes, tenemos una base común respecto a ciertos temas y habrá diferencia de opinión, a veces fundamental, en otros. Todas nuestras sociedades están cada vez más interconectadas, y el único camino posible es alentar aperturas todavía más amplias. Esto es cierto para temas de contactos e intercambios entre personas, como Cuba ha mostrado recientemente con la nueva ley de migración, pero también lo es para el comercio y la inversión. Todos estos intercambios, ya sean personales, comerciales o intelectuales, deberían poder hacerse sin obstáculos políticos o unilaterales, que la Unión Europea rechaza.

 

30.En cualquier diálogo internacional, la existencia de diferencias de opinión es algo normal. Más que a hablar de Cuba, hemos venido a hablar a y con Cuba. Somos diplomáticos, y nuestra actitud profesional es ante todo una actitud de respeto. Esperamos que hoy pueda ser el punto de partida para unos intercambios de opinión todavía más amplios. Estamos aquí también para escuchar. Así pues, esperamos ansiosos un diálogo fructuoso tanto con el Gobierno como con los sectores de la sociedad cubana más creativos, constructivos y con visión de futuro.

 
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Christian Leffler
Director Ejecutivo para las Américas
del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea  
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