¡Bienvenido 2026!

Yoandy Izquierdo Toledo

Jueves de Yoandy

La primera columna de 2026. Una responsabilidad mayúscula porque ¿qué escribir justo el día que comienza un año? Sobre todo ¿qué podemos decir después de valorar el transcurso de 2025 en Cuba? Pues se me ocurre que, basados en la experiencia del año que terminó, podemos vislumbrar y proponer el futuro que hemos venido deseando durante mucho tiempo. Como muchas veces, me viene a la mente la frase de Ortega y Gasset cuando nos invita a “pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectarnos hacia el futuro”. Esas pueden ser las líneas de trabajo que nos planteemos para transitar hacia la anhelada libertad para Cuba.

Entonces en este día, en que los cristianos católicos celebramos la Jornada Mundial por la Paz, comencemos a trabajar cada uno, desde nuestra función en la sociedad civil y en el mundo, por el futuro próspero y luminoso con el que soñamos. Que este 2026 sea un año en que:

1. Los cubanos no tengamos que vivir y sufrir más el terrible drama de la emigración. Que Cuba sea un verdadero hogar nacional, receptor de migrantes como otrora lo fue, porque el estilo y las condiciones de vida respetan la dignidad humana y propician el desarrollo humano integral.

2. Las familias no sufran más la división a causa de la emigración, las creencias religiosas o políticas, que colocan en bandos a la única familia que somos: cubanos donde quiera que estemos.

3. Los cubanos desterremos del ADN nacional todos aquellos comportamientos que nos enfrentan como hermanos, que tratan de buscar víctimas y victimarios. Que crezca la responsabilidad de cada uno hacia “la cosa pública” y que crezca la responsabilidad pública de quienes dirigen o tienen a su cargo los destinos de la nación.

4. El disenso deje de ser visto como delito y pase a ser valorado, en su justa medida, como fuente de diversidad, pluralidad de puntos de vista, variedad de soluciones ante un problema puntual. Que se escuchen muchas voces y no la única voz oficial o su eco distorsionado y débil que ya no comunica y casi nadie escucha.

5. La sociedad civil cubana crezca en número (referido a cantidad de nuevos proyectos e iniciativas ciudadanas) y en calidad (referido a la viabilidad e importancia del objeto social de cada proyecto).

6. La crisis económica agravada con los años sea superada mediante un modelo de gestión que coloque a la persona en el centro de todas las relaciones y destierre de una vez y para siempre los rezagos del pasado. Que lo salarios sean justos, que las condiciones de trabajo sean dignas, que puedan coexistir eficazmente todos los tipos de propiedad, que desaparezca la corrupción y que se elimine la polarización tantas veces criticada, pero desgraciadamente evidenciada en Cuba, que hace que la cúpula se enriquezca y la base sea cada vez más pobre y necesitada.

7. La crisis sanitaria llegue a su fin. Que el colapso del sistema de salud, constatado en todos los niveles de asistencia médica, sirva para entender, de una vez y por todas, que el problema no es puntual, sino sistémico. Que se permita el libre ejercicio de las profesiones en Cuba, incluyendo el sector biosanitario y que se repliquen los modelos eficientes de otros países donde se combina la libre empresa con la justicia social. Que Cuba vuelva a ser un referente mundial en el sector de la salud. Los profesionales cubanos tienen la voluntad y la preparación, faltan los recursos y una gestión gubernamental eficaz.

8. La educación regrese a ser un sector de referencia para América Latina y para el mundo. Que se destierre el adoctrinamiento, el incremento de las ideologías que dividen y generan hombres-masa. Que exista libertad de cátedra, compromiso cívico en la enseñanza y que coexistan al igual que los distintos tipos de propiedad, diferentes modelos educativos que la familia cubana pueda escoger de acuerdo a su preferencia. Que Cuba vuelva a ser un referente en el sector de la educación. Cuba tiene, desde su matriz fundacional, sobrados ejemplos de educadores que sirven como fuente de inspiración para un nuevo modelo educativo libre, plural y que haga crecer intelectual y espiritualmente a los educandos.

9. Los presos políticos que cargan sobre sus hombros el peso de la Isla sean liberados incondicionalmente. En una sociedad defensora de los Derechos Humanos para todos, que incluyen libertad de expresión, asociación, reunión, mostrar discrepancia con el modelo imperante no debe ser considerado como un delito. Mucho menos motivo para largas e injustas condenas.

10. Los cubanos todos, estemos donde estemos, podamos brindar porque ha llegado para Cuba el año en que, definitivamente, alcanzaremos la anhelada libertad.

Que la esperanza con la que hemos vivido el 2025 no desfallezca en esta nueva hora para Cuba. Que el Año Nuevo 2026 venga a recordarnos la certeza de que siempre hay un tiempo para volver a intentarlo, para soñar y para renacer. ¡Cuba renacerá, más temprano que tarde! ¡Paz y bien para todos!


Yoandy Izquierdo Toledo (Pinar del Río, 1987).
Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, España.
Máster en Bioética por la Universidad Católica de Valencia y el Centro de Bioética Juan Pablo II.
Licenciado en Microbiología.
Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia.
Responsable de Ediciones Convivencia.
Reside en Pinar del Río.

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