Mi barrio, una comunidad de vecinos

Lunes de Dagoberto

Este es el título de uno de los cursos que ofrece nuestro Centro de Estudios Convivencia y que Usted puede leer y compartir en https://centroconvivencia.org/category/cursos. En estos días se recuerda el lema “El barrio nos une”. Sin embargo, debemos aprovechar estas celebraciones para reflexionar y revisar todo aquello que impide que el barrio se una, aún más, que sea una verdadera comunidad de vecinos, de amigos, recordando aquel viejo refrán castellano: “Más vale un vecino cercano que un hermano lejano”.

No podremos edificar una comunidad de hermanos en nuestro barrio si el clima que se respira y se fomenta es la desconfianza. Tampoco alcanzaremos la unidad aspirando a que todo el mundo piense igual, crea igual, actúe igual. Eso es imposible. Y pretender ese tipo de unidad lo que promueve es la simulación, la huida y el auto encierro en casa que hemos llamado “insilio” en oposición a exilio.

Atentan también contra la pretendida unidad del barrio la delación continuada que en Cuba llamamos “chivatería”. No se trata de defender las ideas abiertamente, sino de los anónimos que luego sirven para encausar, de las delaciones por envidia o por revanchas personales o familiares. Así no se construye la comunidad del barrio, al contrario, se desintegra y se convierte en un infierno invivible de “búsqueda y captura” de “enemigos del pueblo”.

Una verdadera comunidad vecinal se logra sobre el respeto mutuo a las diferencias de pensamiento, palabras y obras. Otro pilar de la convivencia es el uso de un lenguaje decente y tolerante que fomente la aceptación del otro tal cuál es y no como alguno de nosotros quisiera que fuera el otro. Pero sobre todo el barrio será una comunidad cuando cesen para siempre la delación, la hipocresía, los actos de repudio, la violencia verbal, corporal o mediática, el odio que esto fomenta y la venganza que da continuidad a la escalada violenta.

Cambiemos radicalmente el estilo de vida de nuestros barrios. Mejor dicho, dejemos que salgan a la superficie los auténticos valores vecinales de la mayoría de los cubanos y cubanas que nos hemos distinguido siempre, y a pesar de estos pesares, a la ayuda mutua en el barrio, a la atención a los vecinos enfermos, a no meternos entre marido y mujer, a dejar que los otros vivan su vida respetándolos para que nos respeten la nuestra. Siendo transparentes y poniendo por encima de todo la amistad y el civismo, columnas de la convivencia vecinal.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

 


Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).
Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007 y A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011.
Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.
Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.
Reside en Pinar del Río.

 

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