La economía cubana a finales de 2025: una primera evaluación

Foto tomada de internet.

A comienzos de 2026 es muy difícil realizar una evaluación del Estado más reciente de la economía cubana porque la mayoría de los indicadores estadísticos no han sido publicados por la Oficina Nacional de Estadística de Cuba, ONEI.

En concreto, el último anuario corresponde a una fecha tan lejana en el tiempo como 2024, y los pocos datos que se disponen, relativos a la actividad durante 2025, se refieren a turismo, precios, entidades o transporte, y poco más.

Ni siquiera se dispone de datos relativos a la actividad del gobierno por lo que, cualquier valoración de la gestión pública tiene que realizarse a partir de las informaciones ofrecidas por los ministros cuando comparecen en la Asamblea Nacional o en alguna edición de Mesa redonda.

La recesión de la economía

Sin embargo, se cuenta con una publicación reciente, el Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe de la CEPAL correspondiente al ejercicio de 2025, publicado en febrero, que ha permitido disponer de datos macroeconómicos básicos de la economía cubana que ayudan a valorar su comportamiento agregado, y además hacerlo en términos comparativos, con el resto de los países de la región.

Los datos han debido sorprender al propio régimen, que ni siquiera ha realizado una valoración o comentario crítico con respecto a la información, que no deja bien parada a la economía de la Isla. Es cierto que cada vez que la CEPAL publica algún informe económico, desnuda completamente a la economía cubana y sus principales resultados quedan a la vista de todos.

En otras ocasiones, la escasez de datos estadísticos en la economía de Cuba contrasta con la información normalizada del resto de países de la región. Este informe de CEPAL de 2025 aparece, además, en un momento especial en que se está discutiendo sobre la extrema gravedad de la economía cubana, a punto de desatar una crisis humanitaria.

Si se atiende a la tasa de variación del PIB registrada en los ejercicios 2023, 2024 y 2025, la economía cubana leva ya tres años de recesión, que acumulan en el primer caso un 4,6% con datos elaborados por CEPAL y un 4,3% con datos reconocidos oficialmente por el régimen como se observa en el Gráfico 1. Si solo se tienen en cuenta los dos últimos años, los descensos son del 2,6% y del 2,3%.

En ambos casos, la economía se ha estado moviendo a la baja, y ello tiende a agravar los bajos niveles de producción y de renta per cápita antes citados. Además, se observa claramente que, a diferencia de otras economías del mundo, la cubana sigue en 2025 sin superar los efectos de la pandemia.

Ello se confirma cuando se comparan los datos relativos a la economía cubana con el crecimiento registrado en el conjunto de América Latina y Caribe que, en los dos años citados, ha sido un aumento del 4,7% nada que ver con su debilidad estructural.

Los datos someros, porque no abundan las informaciones relativas a la economía de la Isla en estos informes, confirman que Cuba se encuentra inmersa en una grave crisis que no es de ahora, sino que se viene produciendo de forma continua, al menos, en los últimos cinco años.

El escenario actual aparece más como el resultado de un proceso que como la consecuencia de una medida adoptada el pasado mes de enero contra Venezuela. Los datos confirman que son varios años consecutivos de recesión que no parece tocar fondo, sin que las autoridades hayan sido capaces de revertir la situación. La gravedad de la economía cubana es extrema y exige responsabilidad y competencia ya.

La inflación estructural

La información relativa a la recesión de la economía cubana se puede poner en relación con la evolución registrada por los precios. La inflación durante 2025 registró una variación interanual con relación al ejercicio anterior de un 14,1%, una tasa realmente elevada si se compara con la registrada en otros países, pero sensiblemente inferior a la de años anteriores. Los datos se presentan en el Gráfico 2.

La inflación en Cuba ha sido una amenaza latente para una economía en recesión desde 2020. Los precios alcanzaron una variación interanual del 77,3% en 2021 tras la aplicación de la llamada Tarea Ordenamiento y se mantuvieron con alzas significativas hasta 2025.

Y es cierto que en 2025 la tensión de los precios bajó, pero se mantuvo en dos dígitos y con una clara resistencia a bajar, lo que ha situado la tasa interanual en el entorno del 12% en los dos primeros meses de 2026.

En el Gráfico 2 se observa que el índice de precios alcanzó un nivel de 539 en diciembre de 2025 (con respecto a la base 100 de 2019). El componente de Alimentación y bebidas no alcohólicas aumentó mucho más, hasta un índice de 878 y el Transporte fue el segundo componente alcista, con un 649, lo que indica que la inflación se encuentra fuertemente arraigada en el interior de la economía, y presenta rasgos estructurales que hacen muy complicada su eliminación.

La combinación de inflación en aumento y recesión económica o estancamiento del PIB tiene para los economistas un diagnóstico claro: estanflación. Un escenario que plantea problemas de control y que tiene raíces coyunturales y estructurales. Lo más significativo de la economía cubana es la persistencia de este cuadro y su notable agravamiento con el paso de los años, sobre todo, tras la aplicación de la llamada Tarea Ordenamiento.

Existen responsabilidades claras de este proceso. Las primeras se derivan de errores o interpretaciones deficientes por parte de las autoridades a la hora de afrontar la situación económica, y las segundas directamente relacionadas con factores más estables y arraigados con la estructura económica y el modelo fallido de organización de la economía basado en las ideas de Marx.

Los dos factores se encuentran presentes en la economía cubana y por ello este cuadro de estanflación es difícil de acometer y corregir porque siendo necesario modificar el marco jurídico del sistema económico, se tienen que adoptar políticas de oferta que permitan estimular el crecimiento.

El efecto, principal es la debilidad productiva y la pobreza que atenaza a la sociedad. Del primero, se dispone del dato relativo a la productividad de la economía cubana, que, según el informe de CEPAL, alcanzó en 2025 apenas 1.082,8 dólares en tanto que, en el conjunto de América Latina y Caribe, este indicador ascendió a 10.212,2 dólares. La distancia entre los dos indicadores no puede ser más abrumadora y sitúa a la renta per cápita de Cuba a menos de un 10% de la media de la región. Esto quiere decir que la economía cubana se encuentra en 2025 en una situación de extrema pobreza provocada por la persistencia de una elevada inflación y la recesión del PIB, consecuencia de factores estructurales y coyunturales.

La comparación a nivel regional pone de manifiesto el fracaso relativo de las autoridades del régimen. Con datos de PIB per cápita corriente, la economía de Cuba se sitúa en el vergonzoso último puesto de la clasificación de todos los países de América Latina y Caribe, a distancia de los 10.867 dólares de República Dominicana o los 18.867 dólares de Costa Rica, vecinos geográficos que presentan tamaños similares, pero que cuentan con modelos económicos distintos, y presentan niveles de éxito económico también diferentes. Incluso, Haití que registra 2.136 dólares per cápita, se sitúa por delante de Cuba que, como ya se ha señalado, ocupa el último puesto de la clasificación.

Tipo de cambio del peso

La persistencia del cuadro de caída de la actividad económica y tensiones de precios ha provocado no solo un efecto de empobrecimiento continuo de la población, sino que también ha tenido una incidencia negativa en el comportamiento del tipo de cambio de la moneda cubana con respecto a las principales divisas.

En 2021, cuando se aprobó la entrada en vigor de la tarea ordenamiento, el tipo de cambio oficial del peso con el dólar se situó en 24=1. Fue una de las medidas más erróneas de aquel programa económico y en muy poco tiempo se comprobó que dicha tasa era insostenible por el régimen, y no podía ser respaldada por las autoridades, iniciando el peso un declive que, a finales de 2025, se acercó a 500=1.

La depreciación del peso ha sido de un 95%, perdiendo prácticamente todo su valor nominal, y ejerciendo una influencia muy destacada sobre los precios de los bienes y servicios, a la vez que se deterioraba el valor de todos los activos.

La devaluación del peso cubano, de una intensidad que no se observa en otros países, es el síntoma más evidente de la debilidad productiva estructural de la economía, y en concreto, del fracaso experimentado por la actividad del turismo, que había sido contemplada por las autoridades del régimen como el motor proveedor de divisas.

Fracaso del turismo

Los datos correspondientes a la actividad turística en el ejercicio de 2025 no se pueden calificar de positivos como se observa en el Gráfico 3. Todas las cifras disponibles se tiñen de rojo oscuro, que se intensifica si se extiende el período objeto de comparación. Los visitantes internacionales alcanzaron en 2025 solo 1.810.663, un 17,9% menos que los recibidos en 2024, que fueron 2.203.117. Las pernoctaciones hoteleras, en caída libre, descendieron un 15,3% y los ingresos del turismo internacional un 9,3%. Los datos confirman que existe una estrecha relación entre la evolución del turismo y del PIB de la economía cubana.

La caída de la actividad turística impide a la economía contar con las divisas necesarias para atender los compromisos internacionales, algunos directamente relacionados con responsabilidades financieras que, en caso de no ser atendidas, acaban creando problemas a la economía para el acceso a los mercados de capitales.

Se ha intentado suplir el ingreso turístico con los procedentes de la venta de servicios médicos y profesionales en el exterior, pero no son resultados comparables y, al final, son las remesas que envían las familias la entrada principal de divisas a la economía, totalmente insuficientes para revitalizar el peso, cuya depreciación continua no ayuda a mejorar la competitividad de la oferta turística, toda ella denominada en precios internacionales. Por desgracia, no existen estadísticas de lo que esto representa para la economía cubana, pero se sabe que el impacto de las remesas va más allá del 20% de población que las recibe del exterior.

El éxito de las mipymes

En cuanto a los datos de organización institucional, a finales de 2025 se presenció una clara ventaja del número de las mipymes funcionando en la economía, que alcanzaron las 9.941 unidades, con respecto a las empresas estatales que se quedaron en 2.060, una tendencia que parece imparable en los últimos años como se observa en el Gráfico 4, pero que no va acompañada de una mejoría de la situación económica como cabría esperar. Las mipymes no han servido para estimular el dinamismo de la economía, pero igualmente cabría preguntarse cuál podría ser el balance de la actividad económica si no hubieran existido las mipymes. Por desgracia los datos disponibles impiden realizar este ejercicio.

En 2020 no existían las mipymes, ya que todavía no habían sido autorizadas por el régimen, y solo un año después, con muchas dudas, aumentó la cifra a 262, pero a partir de 2022 la expansión fue geométrica, alcanzando en un solo año 4.666 unidades, y desde esa fecha hasta 2025 se multiplicó la cifra por dos. Las empresas estatales, sin embargo, se han estancado a la baja, en tanto que las Unidades presupuestadas son las únicas que retienen la actividad del Estado y pasan en el mismo período de 2.232 a 2.639. El sector cooperativo igualmente reduce su tamaño de las 5.278 unidades en 2020 a las 4.966 de 2025.

Y poco más, se puede valorar del estado de la economía cubana en 2025. Los indicadores de transporte están disponibles, pero tan solo hasta el mes de septiembre e igualmente, indican retrocesos muy significativos en 2025 que en el caso del transporte de viajeros alcanzó una caída del 12,2% en tanto que la carga transportada lo hizo en un porcentaje mayor, del -22,9%.

No existen informaciones relativas a la producción agropecuaria o al sector manufacturero industrial. Tampoco se cuenta con datos relativos a la evolución de la energía o las infraestructuras. Ni siquiera se ofrecen los habituales datos relativos a los llamados logros de la revolución, como educación, sanidad o servicios sociales. Ni tampoco la liquidación de la actividad presupuestaria del Estado, lo que permitiría realizar una valoración de la influencia del déficit público en el control monetario y la expansión de la inflación.

Lo más que se ha podido recuperar son unas declaraciones sueltas del ministro de Economía en su comparecencia en la Asamblea Nacional en febrero.

Y ¿qué dijo el ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso Vázquez sobre el estado de la economía en la actualidad? Los datos ofrecidos son alarmantes, por calificarlos de algún modo. La relación es la siguiente:

Incumplimiento de las exportaciones de bienes, salvo en productos como la miel, el tabaco mecanizado y torcido, la langosta, el ron y los medicamentos biofarmacéuticos, sí alcanzan los compromisos previstos. Las exportaciones de servicios relacionadas con el sector de la Salud se acercaron al 100% y las telecomunicaciones se sobrecumplieron, pero el turismo quedó en el 85%. En todo caso, se reconoció que los ingresos son insuficientes para las compras en el exterior.

Los esquemas de autofinanciamiento en divisas, de los cuales ya se han aprobado 86 en sectores como el transporte, la industria, el petróleo, el carbón, la pesca, el tabaco, el azúcar, la producción de alimentos y otros, dijo que continúan con sus riesgos y retos, que se están atendiendo de forma precaria.

De las producciones agropecuarias, el ministro dijo que no satisfacen las demandas de la población, son insuficientes y no cubren los déficits de alimentos importados previstos en el plan. Un reconocimiento oficial del desastre de la economía, que, igualmente, se atribuyó al bloqueo norteamericano.

De la inflación, dijo que los precios al cierre del mes de enero crecieron un 0,67%, pero reconoció que el índice interanual del 12,5%, se mantiene estimulado por un exceso de liquidez y un déficit en la oferta de bienes y servicios consecuencia de la gestión del presupuesto gubernamental.

De la atención social, el ministro ofreció los eternos datos que sorprenden a la mayoría de los cubanos, como “que se protegen 178.666 familias, que abarcan 303.298 beneficiarios; se atienden 63.788 madres, con tres hijos o más, en situación de vulnerabilidad; y se desarrollan acciones de transformación social en 1.249 comunidades”.

Del plan de la economía aprobado para 2026, el ministro simplemente dijo que “es lo mínimo que se puede lograr” poniendo de manifiesto que la planificación central se encuentra inmersa en una grave crisis de la que no sabe cómo salir.

De la descentralización de competencias a los municipios, dijo que “se puede en este primer semestre traspasar hacia los municipios la facultad de la aprobación de los actores económicos no estatales”, y se trabaja “en la aprobación de las mipymes estatales a nivel de municipio, y en un paso posterior la creación de nuevas empresas”.

Y hasta aquí la valoración de la economía realizada por el ministro del ramo.

Del cambio de matriz energética, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, dijo que “aún es lento el avance de los municipios en hacer su estrategia de transición completa, si bien se están haciendo acciones (entrega de paneles a médicos, maestros, a niños que dependen de la electricidad, entre otros), el municipio debe tener una estrategia de sostenibilidad con sus propios recursos”.

Del presupuesto del Estado, el ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale dijo que se han cumplido los indicadores planteados en el Programa de Gobierno previstos para este ejercicio económico de 2025, y calificó “el buen desempeño en los subsidios aprobados en la economía, de la recaudación tributaria y en el saldo positivo de la cuenta corriente”. Tres indicadores que, de ser ciertos, ponen de manifiesto cuáles son los orígenes de la presión fiscal insoportable y del despilfarro público en Cuba.

Se informó que los presupuestos locales siguen registrando superávit, a partir del sobrecumplimiento de los ingresos cedidos y todas las provincias mejoran el resultado presupuestario, y obtuvieron superávit Artemisa, La Habana, Mayabeque, Matanzas y Villa Clara.

El ministro dijo que desde 2021 las leyes del Presupuesto del Estado han dispuesto la asignación a los municipios de parte del sobrecumplimiento de los ingresos cedidos del año anterior, para destinarlos al desarrollo territorial, en correspondencia con el Programa de Fortalecimiento de los Presupuestos Locales. En 2025, el antecedente más reciente, fueron beneficiados con esta medida 111 municipios. Un asunto polémico que va a dar que hablar.

De la ejecución del Presupuesto del Estado para 2026 al cierre de enero, el titular explicó que el déficit es inferior al planificado y por ello, el resultado de la cuenta corriente es positivo y supera lo proyectado.

El Consejo de ministros analizó también las cadenas de impagos, medidas por “la situación de las cuentas por cobrar y pagar vencidas al cierre del año 2025” un asunto que el régimen lleva años intentando corregir, pero no lo consigue sobre todo porque es conocido que es precisamente, la intervención estatal de la economía la que genera esas distorsiones. 

Información para elaborar los Gráficos 1 al 4

Gráfico 1 Fuente: ONEI y CEPAL

2020

-10,9%

2021

1,3%

2022

1,8%

2023

-1,9%

2024

-1,1%

2025

-1,5%

Gráfico 2 Fuente: Elaboración propia

2020

118

2021

210

2022

292

2023

384

2024

479

2025

539

Gráfico 3 Fuente: ONEI

2020

1.084.728

2021

355.504

2022

1.613.237

2023

2.436.292

2024

2.203.117

2025

1.810.663

Gráfico 4 Fuente: ONEI

 

Empresas

mipymes

2020

1.795

0

2021

1.867

262

2022

2.051

4.666

2023

1.934

8.086

2024

2.028

9.236

2025

2.060

9.941


  • Elías Amor Bravo
  • Analista cubano y especialista en formación profesional y empresarial.
  • Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales.
  • Máster en Gestión Pública Directiva.
  • Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia.
  • Reside en Valencia, España.
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