Editorial 110: CUBA NO ESTÁ PARADA: ESTÁ EN PROCESO

El trabajo”. Obra del escultor italiano Angelo Zanelli, una de las dos figuras monumentales de bronce que flan- quean la gran escalinata del Capitolio Nacional de Cuba. Foto de Archivo Convivencia.

La desesperación en que vive el pueblo cubano nos lleva, con frecuencia, a pensar que todo en Cuba sigue igual, que estamos en lo mismo de hace 67 años, que nada se mueve en Cuba.

Los que vivimos aquí y tenemos la conciencia despierta y la atención sobre la realidad podemos comprobar que Cuba no es la misma de hace so lo cinco años. Es evidente que ni siquiera podemos comparar la situación actual con la del año pasado en estas mismas fechas.

Cuba no es la misma después del 3 de enero de este mismo año con lo ocurrido en pocas horas en Venezuela. Cuba no es la misma después que el dictador sirio se montó en un avión y dejó atrás a sus colaboradores y a un país herido por la guerra. Cuba no es la misma después que el siniestro ayatola de Irán y sus principales colaboradores fueron eliminados. Cuba no es la misma después que, ante todos estos acontecimientos, sus principales aliados, Rusia y China, no fueron en auxilio de ninguno de sus propios socios.

La Diáspora de la única e indivisible nación cubana tampoco ha permanecido estática, y no solo desde el punto de vista de las propuestas políticas diversas, sino también desde el punto de vista de la mentalidad: es la primera vez en muchos años que una inmensa mayoría de aquel pulmón de Cuba aspira una renovada bocanada de esperanza y comienza a pensar en cuándo y cómo ayudar a reconstruir el país de todos, una vez que comience el difícil y apasionante camino hacia la libertad, la democracia y el progreso.

Al interior de la Isla la situación también está cambiando, no solamente porque la crisis se agudiza y la agonía se vuelve terminal, sino también porque el miedo disminuye, la paciencia se agota, las protestas crecen y se hacen sistemáticas y reiteradas, y la certeza de que “a esto no le puede quedar mucho” se extiende y se expresa a todo lo ancho y largo de la Isla que padece, como en los dolores del parto, de “contracciones” cada vez más intensas, frecuentes, progresivas y largas, “abriendo y acortando el útero” que dará a luz a nuestra libertad.

Crece también la certeza de que hay que pensar y preparar el futuro para que el caos, la desorientación y la improvisación no nos sorprendan después del parto. Ninguna madre va a parir sin haber preparado, según sus recursos, la cuna y la canastilla de la nueva criatura. Cuba tiene que prever su futuro para el día después. El Centro de Estudios Convivencia ya lo viene haciendo, con pensadores de la Isla y de la Diáspora, hace once años con el “Itinerario de Pensamiento y Propuestas para Cuba”, ofreciendo a la nación 21 Informes que prevén y preparan los más importantes sectores de la vida de Cuba en libertad y democracia: modelo económico, sistema de salud, sistema de educación, agricultura, marco jurídico y tránsito constitucional, entre otros. Asimismo, una hoja de ruta para una transición pacífica, ordenada y verdadera que incluye tres procesos relacionados entre sí: verdad y memoria histórica, justicia transicional y restaurativa, magnanimidad y reconciliación nacional.

Por todo lo anterior podemos afirmar que Cuba no está ni inmovilizada ni inerte. Cuba está en un proceso de muerte y vida, de agonía y esperanza, de noche y luz.

¡La luz de la libertad!

Pinar del Río, 10 de abril de 2026

157 aniversario de la Constitución de Guáimaro

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