Jueves de Yoandy
Santa Teresa de Ávila en su poema más conocido, ese que casi todos aprendemos desde el catecismo o en la literatura que consultamos en la infancia, nos dice que “todo pasa”. No por casualidad, porque para los creyentes se trata de la Providencia Divina, el día de la Fiesta de la Primera Doctora de la Iglesia, se fundó el Proyecto Convivencia, hace ya 18 años.
“Nada te turbe, nada te espante”. ¡Cuántas veces fueron repetidos esos versos allá por la primavera de 2007, en la víspera del cierre del Centro de Formación Cívica y Religiosa y la revista Vitral! Y quedó demostrado que “la paciencia todo lo alcanza” cuando lo que se construye va de la mano de Dios, haciendo encarnado el Evangelio de su hijo Jesucristo que sufrió desde el escarnio público hasta la muerte en cruz.
La vida de la Santa de Ávila ha sido siempre inspiración para el Proyecto Convivencia desde su fundación. A ejemplo de sus moradas, las sorpresas y las revelaciones que influyeron en su conciencia, hemos intentado desde aquel octubre de 2007 vivir desde la sociedad civil en Cuba en la constante búsqueda de la verdad y el compromiso cristiano en el corazón del mundo.
Si me preguntarán por una palabra para definir al Proyecto Convivencia, sin dudas diría: “perseverancia”. Perseverar en un proyecto dentro de Cuba, especialmente contando con las dificultades que esto supone si de libertades de asociación y de expresión se trata, requiere de una sólida base nutrida de valores ético-morales y religiosos. Estos valores deben ser capaces de propiciar un estilo de vida basado en:
1. La convicción para creer firmemente en el proyecto que se ha iniciado cuando en ciernes habrá quienes no apuestan o durante el camino no faltan las críticas o las tentaciones para abandonarlo.
2. La constancia, que se traduce en fidelidad matizada de una esperanza que hace que no desesperemos si los resultados no son inmediatos. Mantener la visión de futuro y seguir trabajando en la misma dirección desde el primer día, con un equipo que hace justicia al nombre de Convivencia, como nombre de proyecto y como estilo de trabajo, nos ha permitido celebrar en el día de ayer, nuestra mayoría de edad: 18 años ininterrumpidos.
3. La responsabilidad ha significado en el caso del Proyecto Convivencia asumir con seriedad el compromiso de una formación ética y cívica con centralidad en la persona, y escalar ese compromiso a la vida comunitaria articulada a través de grupos de trabajo de la sociedad civil que en Cuba hay que ponerle el apellido de independiente.
4. El discernimiento, para determinar en cada momento qué es más saludable para el Proyecto y para Cuba. Para evaluar en cada “estancia” de nuestro “castillo interior”, si seguimos siendo fieles a la esencia, si nuestro quehacer se mantiene en el propósito inicial y si los medios que empleamos para desarrollar los objetivos y alcanzar las metas planteadas siguen siendo éticamente correctos.
Y una larga lista de otros valores que que se evidencian en cada miembro del equipo, en cada colaborador, en cada lector que alcanza la revista o en cada participante en los encuentros del Itinerario de Pensamiento y Propuestas para Cuba del Centro de Estudios Convivencia, el primer think tank independiente que trabaja con pensadores de la Isla y de la Diáspora.
5. Humildad para reconocer los errores, corregir las faltas y aceptar ayuda.
6. Solidaridad para tratar a todos como una única familia que somos, cubanos del mundo, Isla y Diáspora.
7. Honestidad para establecer la coherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace.
8. Y amor por lo que se hace que es lo único que puede sostener, en nuestras condiciones de vida en Cuba, una obra por todos estos años habiendo venido de una importante tala anterior.
Volviendo a la andariega, a la reformadora del Carmelo, a la gran mística española del siglo XVI, encontramos también en sus “Segundas moradas” las razones de Dios que le sustentan, y que nos pueden sustentar para vivir en libertad.
En el Proyecto Convivencia, que escogió expresamente el 15 de octubre de 2007 para que el espíritu de la Santa fuera el acicate para el camino, escuchamos, 18 años después en nuestras almas aquellas palabras suyas:
…aguardar muchos días y años, en especial cuando ve [vean] perseverancia y buenos deseos. Esto es lo más necesario aquí. (Segundas moradas 3)
Gracias al Proyecto Convivencia por ser mi escuela de libertad y responsabilidad, así como por ser el proyecto donde ofrezco mi pequeño aporte a la Cuba que sueño.
Yoandy Izquierdo Toledo (Pinar del Río, 1987).
Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, España.
Máster en Bioética por la Universidad Católica de Valencia y el Centro de Bioética Juan Pablo II.
Licenciado en Microbiología.
Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia.
Responsable de Ediciones Convivencia.
Reside en Pinar del Río.

