El asociacionismo es una peculiaridad innata, una expresión del carácter social de los seres humanos y una necesidad del desarrollo. Se manifiesta en todas las actividades humanas y toma cuerpo en la creación de asociaciones para emprender proyectos colectivos y/o defender intereses de un grupo determinado de la sociedad.
En la medicina cubana el asociacionismo emergió en el siglo XIX, se desarrolló durante la República, y después de 1959 fue desnaturalizado al quedar subordinado a los intereses del nuevo poder. Pero como necesidad social resurge una y otra vez.
Su historia en Cuba lo confirma. Hagamos un repaso a vuelo de pájaro:
En 1826 el doctor Nicolás Gutiérrez, cofundador de la primera revista cubana dedicada exclusivamente a la medicina (el Repertorio Médico Habanero), junto a otros médicos impulsó la creación de una sociedad médico-científica que se inauguró el 19 de mayo de 1861 con el nombre de Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Fue la primera institución de ese tipo en Cuba y en el continente americano. En 1874, médicos de Cienfuegos hicieron un primer intento por organizarse en forma colegial, y en 1882, en Cárdenas, se constituyó el primer colegio médico local: el Centro Médico Farmacéutico, que en 1926 se transformó en Colegio Médico. En 1884 un grupo de galenos habaneros y de otras localidades crearon en la sede de la Sociedad Económica Amigos del País, un Colegio Médico Nacional, renombrado en 1889 como Asociación Médica de la Isla de Cuba.
Ya en el siglo XX, en 1910, el médico Enrique Núñez Palomino retomó la idea del Colegio Médico Nacional, pero estructurado en colegios provinciales y locales. Y en 1925, el padre de la pediatría cubana, Ángel Arturo Aballí, conjuntamente con el destacado higienista y patólogo Juan Guiteras Gener, crearon la Federación Médica de Cuba, en una reunión fundacional celebrada en el habanero Teatro Payret[1] con más de dos mil participantes. Esta Federación funcionó con ese nombre hasta 1944, año en que se estableció la colegiación obligatoria[2] como requisito para el ejercicio profesional, una medida refrendada en la Constitución de 1940 y ratificada por decreto presidencial en marzo de 1944. Por esa razón, a partir de 1945 la Federación Médica de Cuba comenzó a llamarse Colegio Médico Nacional.
Desde su fundación el Colegio Médico Nacional desarrolló una actividad destacada y permanente: denunció el déficit de camas para enfermos en los hospitales de la República; realizó un informe denunciando la insuficiencia del presupuesto diario para un enfermo hospitalizado, que en La Habana era de solo 2,69 pesos (cifra que descendía en las provincias y se hacía crítica en Oriente, donde se reducía a 88 centavos, cuando el mínimo requerido debía ser de ocho pesos diarios por cama; presentó al Ministerio de Salubridad, para su consideración y aprobación, un grupo de proyectos de leyes, entre ellas, la Ley de Asistencia Hospitalaria, la Ley de Medicina Industrial y la Ley de Medicina Escolar.
En 1959, durante el proceso de desmontaje de la institucionalidad y la sociedad civil existente, se creó el Partido Médico de la Revolución: un caballo de Troya para someter al Colegio Médico Nacional. Ante la amenaza, sus integrantes dejaron a un lado las diferencias y crearon una coalición política para su defensa. El conflicto se zanjó en diciembre de 1959, cuando el Partido Médico de la Revolución logró su control total.
Dos de los episodios de confrontación entre el Colegio Médico y el Partido Médico de la Revolución fueron:
1) El principio de Inamovilidad Médica (un logro del gremio que impedía quitar y poner funcionarios médicos a su antojo). El gobierno revolucionario comenzó por separar de la profesión a los médicos que habían colaborado con el gobierno de Fulgencio Batista, a lo que el Colegio no se opuso, pero exigió que se cumpliera el debido proceso con garantías al derecho de defensa. La facción pro comunista, que antes de la Revolución se benefició de ese principio, defendió lo contrario y se impuso.
2) En 1960, en una reunión del Colegio Médico Mundial celebrada en Berlín occidental, la delegación cubana, integrada en su gran mayoría por comunistas, propuso una resolución para que los países que hubieran acogido a los médicos cubanos emigrados por razones políticas, les impidieran ejercer la profesión. La propuesta fue frustrada por la intervención del doctor Augusto Fernández-Conde, uno de los líderes del Colegio, quien denunció la persecución de los profesionales de la salud por los comunistas cubanos.[3]
Esos dos hechos guardan una estrecha relación con la emigración masiva de médicos cubanos en 1961, que el gobierno ha presentado como un robo de cerebros. Un análisis de Eloy González, bajo el título La emigración médica cubana en los primeros años de la revolución, ofrece datos reveladores de las verdaderas causas del éxodo.
Entre los años 1953-1956 emigraban de Cuba un promedio anual de treinta y cuatro médicos, en 1959 emigraron cuarenta y dos, y en 1961 el número se elevó a setecientos setenta y ocho. ¿Por qué tan abismal salto en 1961?
Resulta que en ese año comenzó la depuración de los profesores de Medicina de la Universidad de La Habana. En una primera limpieza el claustro perdió 74 profesores (el 47% del total), y en una segunda limpieza otros 80, de manera que en 1962 quedaban solo 23 profesores en las diferentes cátedras. Para detener el éxodo se implantó la prohibición de las salidas sin previo permiso del Comité Ejecutivo del Colegio Médico Nacional, que ya estaba en manos de los comunistas.[4]
Paralelo a las depuraciones se intentó obligar a los médicos a que apoyaran y firmaran la Declaración de La Habana en septiembre de 1960, en la que Fidel Castro esbozó la política exterior que Cuba seguiría; a que se incorporaran al Sindicato de Trabajadores de la Salud (los sindicatos habían sido intervenidos por la Revolución y la CTC renombrada como CTC-Revolucionaria, subordinada a los fines del Gobierno, no de los trabajadores); y se abolió la práctica de la medicina privada. Esas presiones y decisiones del Gobierno estuvieron presentes en la gran emigración de médicos en 1961.
La pérdida de asociaciones autónomas para la defensa de los intereses del gremio explica la indefensión sufrida por trabajadores y estudiantes de Medicina ante la represión por manifestar públicamente criterios contrarios a los cánones establecidos por el poder totalitario. A manera de ejemplo basta citar siete casos.
Cinco de ellos, separados y/expulsados, están documentados y publicados en los informes mensuales del Observatorio de Libertad Académica: Antonio Rafael Guedes Sánchez, en 1980; Reinaldo Agustín Ferrer Santos, en 2012; Alexander Pupo Casas (médico residente), en 2020; Carlos Santos Belaunzaran, en 2020; y Alberto Góngora Mulet, en 2021. A ellos se unen el doctor Oscar Elías Biscet, expulsado en 1998 del sistema nacional sanitario y condenado a 25 años de prisión en la primavera de 2003, y el doctor Miguel Ángel Ruano Sánchez, inhabilitado de la profesión en 2009. En todos los casos se trata de violaciones de los derechos a la libertad de expresión y opinión, a la educación, a la libertad académica y al debido proceso.
Una evidencia de que no es posible erradicar el asociacionismo para emprender proyectos colectivos y/o defender intereses de un grupo, es el Gremio Médico Cubano Libre (GMCL), creado por galenos cubanos en el exilio, del cual el doctor Miguel Ángel Ruano Sánchez es cofundador y presidente.
La Habana, 21 de septiembre de 2025
[1] http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0045-91782003000100002
[2] Ley de Colegiación Obligatoria de los Profesionales, una conquista de los médicos cubanos
[3] César Reynel Aguilera. El soviet Caribeño, la otra historia de la revolución cubana. Estados Unidos, 2023. P. Editorial Lendel, pp. 156-157.
[4] Eloy A. González. La emigración médica cubana en los primeros años de la revolución. Cubaencuentro.com
- Dimas Cecilio Castellanos Martí (Jiguaní, 1943).
- Reside en La Habana desde 1967.
- Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana (1975), Diplomado en Ciencias de la Información (1983-1985), Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos en el (2006).
- Trabajó como profesor de cursos regulares y de postgrados de filosofía marxista en la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Habana (1976-1977) y como especialista en Información Científica en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana (1977-1992).
- Primer premio del concurso convocado por Solidaridad de Trabajadores Cubanos, en el año 2003.
- Es Miembro de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Cubanos con sede en la Florida.
- Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia (CEC).

