Sociedad Civil

La prensa oficial en su peor momento

Dimas Cecilio Castellanos Martí | 21 octubre, 2021

Foto tomada de internet.

Dimas Cecilio Castellanos Martí ¦¦ ¿Por qué la prensa oficial cubana, después de gozar durante décadas del monopolio de la información, se encuentra en su peor momento?

Desde 1959, tres de las organizaciones que tomaron parte en la lucha insurreccional: el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular, se unieron en las Organizaciones Revolucionarias Integradas, las que se convirtieron en el Partido Unido de la Revolución y en octubre de 1965 en el Partido Comunista de Cuba (PCC).

El periodismo que existía en Cuba, conformado por una diversidad de órganos de prensa: Alerta, Noticias de Hoy, El País, Excélsior, La Calle, Prensa Libre, Diario de La Marina, El Mundo, Bohemia, Carteles y Vanidades, junto a los órganos provinciales y municipales, y a la prensa radial y televisiva que reflejaban la diversidad de opiniones e intereses de los cubanos y que desempeñaron un papel decisivo en los cambios sociales ocurridos en la República.

Paralelo a la creación de ese partido único, de la concentración de la propiedad, del poder y del desmantelamiento de las instituciones cívicas, salvo los diarios Noticias de Hoy, Revolución, La Calle y el Mundo, el resto de la presa escrita, radial y televisiva, fue nacionalizada por el Estado. Y en octubre de 1965, Noticias de Hoy y Revolución se fundieron para crear el órgano oficial del PCC: el diario Granma, que junto a Juventud Rebelde, Trabajadores y los órganos provinciales, conforman la red actual de propaganda del Partido-Estado-Gobierno.

El concepto de periodismo, entendido como la trasmisión de mensajes precisos, rápidos, apegados a la verdad, requiere que los periodistas puedan gozar de la libertad de expresión y el público del derecho a ser informado. Ese requisito desapareció de la escena cubana desde que se materializó el monopolio de la prensa por el Estado totalitario.

La subordinación a los dictados del Partido-Estado-Gobierno, el criterio único y la pérdida de credibilidad -resultado de la defensa acrítica de un sistema fallido-, aunque había sido planteado en muchas oportunidades por la prensa independiente y por algunos intelectuales críticos, ahora se hicieron público en la reunión que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, sostuvo con periodistas y directivos de la prensa el pasado 19 de agosto.

Teniendo en cuenta el rigor ideológico con que se seleccionan a los estudiantes de periodismo y a los graduados que ejercen esa función oficial en Cuba, las opiniones vertidas por algunos participantes en el encuentro, entre ellos Lirians Gordillo, Editorial de la Mujer; Ana Teresa Badía, Radio Rebelde; Ariel Terrero, Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba; Armando Prats, revista Alma Mater; y Cristina Escobar, Sistema informativo de la TV cubana -oficialistas y por tanto corresponsales del

debacle de esa prensa- pusieron en evidencia el desfase de la misma con la realidad cubana. Lo novedoso de esa conocida situación radica en que en esta oportunidad, las críticas brotaron del seno de esa misma prensa.

Veamos una síntesis de sus planteamientos:

Periodismo cargado de consignas, retórica y triunfalismo; deserción de jóvenes periodistas con talento; necesidad de otro modelo de periodismo; imposibilidad de hacer periodismo ni comunicación pública sin transparencia; tratar los problemas sociales sólo con acciones policiales; discursos de los dirigente que no llegan al pueblo; noticias tardías u omitidas; la posibilidad de que los sucesos del 11J se repitan si no se comunica mejor; a una prensa no creíble un gobierno no creíble; la noticia de los dirigentes no puede ser la primera en todos los órganos de prensa; transformar el modelo de comunicación política a la par del modelo de comunicación mediática; los estudiantes pasan de un nivel a otro de la enseñanza y se gradúan sin haber visto las publicaciones que se dirigen a ellos, porque lo que contamos no se parece a lo que ellos viven en la universidad, en la calle o en sus hogares; no vamos a construir en el imaginario de los jóvenes un país en el que ellos se sientan parte; cuando un grupo de jóvenes escenificó una protesta frente al edificio del ICRT, a los periodistas nos prohibieron salir a reportarlo; el discurso políticamente correcto ya no comunica; gran cantidad de jóvenes se enorgullecen en decir que no ven el noticiero, que no leen el Granma, que no siguen los medios públicos en las redes; cualquiera sin ser periodista ni comunicador decide cómo los profesionales de la prensa deben dar las noticias.

Esos planteamientos, que han caracterizado a la prensa oficial desde su surgimiento, no se hubieran escuchado en la voz de periodistas oficialistas y por tanto corresponsales por el deteriorado estado de esa profesión, si no hubiera surgido en Cuba, gracias a internet y a las redes sociales, el periodismo ciudadano: una nueva forma de producción e intercambio de información, caracterizada por la participación social independiente del Estado, de sus instituciones y de sus políticas editoriales.

La emergencia de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y del debate público, gracias a las redes sociales, han puesto contra la pared al periodismo del Partido-Estado-Gobierno y a sus líderes. Gracias a ello, en un corto lapso de tiempo, lo que comenzó por un destello débil, devino eclosión: un periodismo alternativo, independiente y participativo, donde cada persona puede ser un reportero potencial. Un hecho que ha coadyuvado a horadar las bases de la prensa oficial y con ella, las bases del sistema totalitario; algo que sintetizó una periodista en la reunión con el presidente con las siguientes palabras: a una prensa no creíble un gobierno no creíble.

Una de las manifestaciones de esa forma de periodismo en Cuba fue la irrupción en el año 2007 de la blogosfera alternativa, la cual sufrió un impulso con la graduación de blogueros emergidos de la Academia de la Blogosfera Alternativa Cubana, en el año 2010 (una iniciativa de Yoani Sánchez en la que se graduaron 32 blogueros, 12 mujeres y 20 hombres). Graduación que no hubiera adquirido rango de noticia si hubiera tenido lugar en Suiza o en Haití, pero ocurrió en Cuba, un país que carece de libertades

cívicas, en el que la multiplicación de los blogs, que inauguraron un periodismo diferente al tradicional, se convirtió, según palabras de Yoani Sánchez, en una “catarsis online”.

Al comparar el proceso descrito de la creciente democratización de la información a lo largo de la historia del periodismo, con los aspectos planteados en la reunión del 19 de agosto con el presidente, resulta inocultable el retroceso sufrido en Cuba, donde la prensa oficial, sin cumplir ninguno de los requisitos del periodismo, se encuentra en un callejón sin salida: falta de credibilidad ante una gran parte del pueblo, desmotivación de estudiantes y profesionales de alta calificación, que han desertado en busca de un periodismo más independiente y dinámico.

La elevada calificación de esos nóveles periodistas lo demuestran las nominaciones y premios recibidos: El País le otorgó en 2008 el premio “Ortega y Gasset” de periodismo a Yoani Sánchez y también obtuvo el premio “María Cabot” en 2009; Periodismo de Barrio fue reconocido por la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez por su Código de Ética; Ernesto Pérez Chang, Mónica Baró, finalista del Concurso de Periodismo Gabriel García Márquez; Carlos Manuel Álvarez, seleccionado entre los mejores escritores de ficción de América Latina menores de 40 años y ganador de la edición XVII del premio Don Quijote de Periodismo con el artículo “Tres niñas cubanas”; Abraham Jiménez Enoa, nominado para el premio Gabo; Cintia de la Cantera y Alberto Topan nominados por un trabajo publicado en YucaByte, entre otros.

En la reunión, el presidente cubano, además de desaprovechar el señalamiento que le hiciera una periodista para disculparse por su fatídico llamado a los comunistas y revolucionarios a combatir a los manifestantes de del 11J, insistió en que lo ocurrido era parte de un plan que se venía preparando. Ante el reclamo de transparencia y participación, respondió que en Cuba sí existen esos mecanismos. Por sus palabras dio a entender que él considera que mecanismos de participación son los actos de “rendición de cuentas” de los delegados del Poder Popular, las “asambleas” de trabajadores y las conversaciones que él sostiene durante sus recorridos por las provincias. Y contrario a Ana Teresa Badía, Armando Prats y Cristina Escobar, quienes plantearon que la gente no ve los programas ni sigue la prensa oficial, respondió enfáticamente que la gente sí sigue la Mesa Redonda y el Noticiero de televisión.

Con esa visión tan alejada de la realidad, sin disposición para acometer los cambios que la prensa oficial necesita para poder ser considerada como periodismo, el presidente se encargó de confirmar que la prensa oficial está en su peor momento y que más temprano que tarde, esa conducta se reflejará en una fractura que está latente al interior de las propias instituciones creadas y al servicio del partido-Estado-Gobierno.

 


  • Dimas Cecilio Castellanos Martí (Jiguaní, 1943).
  • Reside en La Habana desde 1967.
  • Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana (1975), Diplomado en Ciencias de la Información (1983-1985), Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos en el (2006).
  • Trabajó como profesor de cursos regulares y de postgrados de filosofía marxista en la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Habana (1976-1977) y como especialista en Información Científica en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana (1977-1992).
  • Primer premio del concurso convocado por Solidaridad de Trabajadores Cubanos, en el año 2003.
  • Es Miembro de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Cubanos con sede en la Florida.
  • Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia (CEC).