Sociedad Civil

El totalitarismo, el partido y la salida de la crisis

Dimas Cecilio Castellanos Martí | 16 junio, 2021

Foto de Adrian Martínez Cádiz.

Cuba en los años 50 del pasado siglo ocupaba uno de los primeros lugares en estándar de vida en América Latina y generó una de las constituciones más avanzadas del mundo. El régimen que emergió en 1959 monopolizó la propiedad sobre los medios de producción, desmontó la sociedad civil existente y convirtió la economía en factor de pobreza. En las siguientes líneas me detengo endos causas que considero determinantes de ese retroceso: el modelo totalitario y el Partido Comunista de Cuba (PCC).

En 1959, la dirección de la Revolución aseguró que aumentaría notablemente la producción agrícola, duplicaría la capacidad de consumo de la población campesina y borraría la pavorosa cifra de desempleo crónico, logrando para el pueblo un nivel de vida superior al de cualquier otra nación[1].

La Constitución de 1940, por sus preceptos democráticos hubiera podido servir decontrapeso a tan fuerte personalidad, pero en febrero de 1959, sin consulta popular, fue sustituida por la Ley Fundamental del Estado Cubano.La división de los poderes públicos desapareció ylas elecciones libres se aplazaron una y otra vez hasta el 1 de mayo de 1960, cuando el líderexplicó que la democracia directa era mil veces más pura y la masa de pueblo que le escuchaba, encantada con tan bello razonamiento, respondió con gritos de: ¿elecciones para qué?”[2]. Como resultado,gracias a la maravillosa combinación del carisma con la “democracia directa”, se pudo actuar para implantar el sistema totalitario.

El totalitarismo

De la intención manifiesta de implantar un control total sobre las cosas y las personas, unido al intento de convertir la revolución -un acontecimiento temporal que culmina con la institucionalización- emergió el totalitarismo cubano.

La economía y la sociedad se convirtieron en un laboratorio experimental que arruinó la producción. Si en 1958, según el anuario azucarero de ese año, Cuba importaba el 28% de lo que consumía, actualmente importa el 80%, lo que obliga a erogar cientos de millones de dólares para adquirir lo que antes se producía en el país.

En 1976, después de 17 años de fracasos, la Constitución de 1976 le dio carácter constitucional al modelo totalitario. Las libertades de palabra, prensa, reunión, asociación y manifestación quedaron subordinadas al PCC y limitadas al ejercicio de las llamadas organizaciones de masas subordinadas a ese partido, declarado por la Carta Magna: fuerza superior dirigente del Estado y de la sociedad.

Los intentos de crear un hombre nuevo y convertir al ciudadano en masa, condujeron primero al estancamiento y con elderrumbe del campo socialista, al retroceso. La Respuesta coyuntural -circulación del dólar, remesas del exterior, mercados campesinos, trabajo por cuenta propia, turismo, inversión extranjera y apertura de tiendas y servicios en divisas- en lugar de profundizarse, en cuanto surgieron los primeros vestigios de surgimiento de una clase media y aparecieron las subvenciones venezolanas, se ordenó una contramarcha que agudizó la crisis con grandes daños materiales y espirituales. Los intentos de crear un hombre nuevo y convertir al ciudadano en masa, fracasaron. Las medidas de respuesta, tardías ysometidas a la ideología e intereses del poder resultaron inútiles.

A partir del año 2008 el paquete mínimo de medidas implementado, atado a la ideología y los intereses creados, corrió la misma suerte:

  1. En lugar de vender o entregar tierras en propiedad a los productores privados, que en manos del Estado devinieron ociosas, el Decreto Ley 259 de 2008 la entregó en usufructo.
  2. En lugar de fomentar las pequeñas y medianas empresas se autorizó un listado feudal de actividades secundarias, sin personalidad jurídica.
  3. La Unificación Monetaria, que desde 2011 se incorporó a los Lineamientos del PCC, demoró su aplicación para tener que acometerla en el peor momento.
  4. En lugar de dictar una ley de Inversiones para todos, se le endilgó el apellido de extranjera para impedir a los cubanos ser agentes activos de la economía.
  5. La producción azucarera, que en 2010 descendió hasta algo más de 1 millón de toneladas, en 2021 producirá menos que en 1894.
  6. La Zona Especial de Desarrollo Mariel, cuya primera fase se inauguró en 2014, por disímiles trabas, no ha arrojado lo esperado.
  7. Para remontar la caída del PIB entre 1989 y 1993 se requería un crecimiento anual sostenido de un 7%. Entre 2011 y 2014 creció solo un 2,3%, en 2015 un 4%, y en el primer semestre del 2016 cayó al 1%. Los años 2017 y 2018 fueron similares y a partir de 2020 las dificultades se han multiplicado.
  8. La deuda externa: 65 mil millones de dólares con la Unión Soviética y 11 100 millones con el Club de París, a pesar de que su mayor parte ha sido condonada, no se han podido cumplir los nuevos compromisos.

Seis décadas después de su implantación-sin desconocer el efecto negativo del embargo estadounidense, cuyo origen está en la nacionalización de las empresas norteamericanas y la exportación de la revolución a otros países de la región- el modelo totalitario ha demostrado su incapacidad para dar respuesta a las necesidades de la nación. La salida demanda una reforma estructural, un giro radical en la forma de pensar y la introducción de la economía de mercado: una forma de relación social donde diversas personas e instituciones, con dinero, productos y servicios se encuentran para intercambiar. Como esa economía es consustancial al hombre, al suprimirse resurgió como mercado negro.

En lugar de buscar la solución en las leyes de la economía se buscó en la ideología; entendiendo por ella un conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona, una colectividad o una época. Su talón de Aquiles es que las ideologías se ven a sí mismas como depositarias de ideas que pueden resolver cualquier problema de la sociedad. Una vez consideradas como verdad irrefutableabren el camino al totalitarismo.Las autoridades cubanas, aferradas a la estatización, la planificación centralizada y la ausencia de libertades, hundidos en la insolvencia financiera y sin acceso a los mercados de capital, enfrentan una contradicción insoluble: la incompatibilidad de los cambios con la conservación del modelo.

El PCC

A diferencia de otros partidos comunistas, el PCCno se creó para luchar por un cambiosino para defender el sistema implantado después que el Ejército Rebelde tomó el poder, se convirtió en gobierno y se declaró el carácter socialista de la Revolución. Surgido de una parte de las fuerzas políticas que participaron en la lucha insurreccional (Movimiento 26 de Julio, Directorio Revolucionario 13 de Marzo y Partido Socialista Popular), se refrendó en la Constitución de 1976 como partido único; una denominación que desnaturalizó su esencia, pues los partidos son representación de una parte, no de toda la sociedad.

Cincuenta y seis años después de la creación del PCC, el desabastecimiento, el descontento popular, la pérdida del monopolio informativo con el surgimiento de las redes sociales, el renacimiento de conductas ciudadanas y las crecientes protestas en diferentes sectores y lugares, está conduciendo a un estado de ingobernabilidad. En ese estado, su VIII Congreso declaró ser la continuidad, en un escenario de mayor complejidad.

La salida

La principal causa estaba, y hasta hoy sigue estando, en que el sujeto de los cambios es el mismo responsable de la crisis, algo que a su vez está determinado por el modelo totalitario, la ausencia de la alternancia debido a la existencia de un partido único.

El escenario para el cambio es desfavorable, pero no imposible.Europa y Japón se recuperaron después de la Segunda Guerra Mundial. Vietnam lo hizo después de la Guerra con Estados Unidos. Cuba después de la ruina que generó la Guerra de Independencia de 1895, quedestruyó entre el 85 y el 90% de la economía y una parte considerable de la clase empresarial desapareció, el país se recuperó. Para ello contaron con las libertades y los derechos de asociación y propiedad. Con el capital suficiente para el despegue, y con un mercado cercano para las exportaciones e importaciones: el de Estados Unidos. Lo que estuvo ausente fue la subordinación de la sociedad al Estado, que es contraproducente con el desarrollo.

El estado de deterioro de la infraestructura agraria e industrial requiere de un monto de capital que el Gobierno no podrá conseguir sin normalizar las relaciones con Estados Unidos, la mayor potencia económica, científica, tecnológica y militar del orbe, donde residen cubanos con gran poder económico. El obstáculo radica en que el Gobierno de ese país ha declarado que Cuba no es prioridad, que cualquier arreglo pasa por los derechos humanos y que la administración Biden no es la de Obama. Por tanto, la normalización de las relaciones no será posible sin suspender la represión, sin implementar las libertades y sin las medidas dirigidas al empoderamiento de los cubanos. El tiempo se agotó. La otra salida, el empleo de violencia para sostener el fracasado modelo sería un final en el que todos, incluyendo el Gobierno, resultaríamos perdedores.

La salida pasa por la coexistencia con los que piensan y se manifiestan diferente. Esa es la llave para abrir la puerta de la normalización de las relaciones con Estado Unidos. No se trata de una claudicación, sino de la devolución al pueblo de derechos y libertades que nunca debieron prohibirse. El nuevo Buró Político y el presidente, aunque declaren que su gobierno es continuidad y que las cosas estratégicas las consultarán con Raúl Castro, enfrentarán un empeoramiento que tendrá solo dos opciones: acometer los cambios estructurales o enfrentar una hambruna que llevará a la ingobernabilidad y terminará en el empleo de la violencia, que sería el final.

Lo contradictorio con el objetivo declarado, consiste en aspirar a esos propósitos con los mismos principios que condujeron a la actual crisis. Me refiero a la existencia de un solo partido político, el Comunista; la consolidación de la propiedad estatal, con el apellido de “todo el pueblo” como forma principal; el perfeccionamiento del Sistema de Dirección Planificada del Desarrollo Económico y Socialpara la dirección de la economía nacional;la prohibición de no permitir la concentración de la propiedad y la riqueza en personas naturales o jurídicas no estatales, -olvidando aquella máxima martiana de que una nación rica es imposible si sus habitantes no pueden ser ricos también. Y en medio de la confrontación con la mayor potencia económica y militar del mundo.

 

 


  • Dimas Cecilio Castellanos Martí (Jiguaní, 1943).
  • Reside en La Habana desde 1967.
  • Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana (1975), Diplomado en Ciencias de la Información (1983-1985), Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos (2006).
  • Trabajó como profesor de cursos regulares y de postgrados de filosofía marxista en la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Habana (1976-1977) y como especialista en Información Científica en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana (1977-1992).
  • Primer premio del concurso convocado por Solidaridad de Trabajadores Cubanos, en el año 2003.
  • Es Miembro de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Cubanos con sede en la Florida.
  • Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia (CEC).
  • [1] L M. BUCH RODRÍGUEZ. Gobierno Revolucionario Cubano: génesis y primeros pasos, p.80.
  • [2]Ibídem, p.1637.