Sociedad Civil

Convivencia: una quijotada en la mayor de las Antillas

Yoandy Izquierdo Toledo | 9 diciembre, 2020

Reunión de trabajo del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia. Foto de Archivo Convivencia.

Yoandy Izquierdo Toledo ¦¦ La revista Convivencia arriba a una edición muy especial. Un número esperado no solo por los lectores, pienso que mucho más por quienes hacemos de este espacio y proyecto el centro de nuestras vidas, el torrente por donde se pueden canalizar nuestras voces, anhelos y esperanzas para el futuro de Cuba. Convivencia siempre me ha remontado a la lectura de la obra cumbre de la lengua española, “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Convivencia la percibo a veces como una quijotada, una de esas locuras del personaje, o quizá una de sus mayores escenas de cordura.

El 15 de febrero de 2008 surgía en Pinar del Río este pequeño umbral para la ciudadanía y la sociedad civil en Cuba. Fuera de las estructuras de la Iglesia porque ya la libertad de la luz requería otros espacios para que la propia luz no muriera. Y fuera de las estructuras del Estado, como su antecesora Vitral, porque entendíamos, desde el principio, que el llamado de los laicos está allí en la sociedad civil, donde el Evangelio se hace carne y cada persona aporta lo mejor de su carisma. Lanzarse a esta aventura-lucha contra “gigantes” supuso seguir también algunas enseñanzas cervantianas, transmitidas a través de esta novela tan cristiana como política.

Sus agudas palabras envueltas en las metáforas de unos diálogos perfectos entre el hidalgo y su escudero nos han servido de acicate. Los consejos recibidos por Sancho, como aquel en el que Don Quijote le decía: “Mal cristiano eres, Sancho, porque nunca olvidas la injuria que una vez te han hecho”, fueron la premisa para iniciar la andadura de Convivencia hace ya 13 años. Nosotros recomenzamos perdonando. Los ideales de justicia, libertad y sentido del honor han sido nuestros principios en el trabajo por y para Cuba, aunados a la sensatez y a la prudencia que han permitido sostener aquella utopía de fundar una nueva revista sociocultural cuando algunos apostaban por el silencio y mantenían la fe en que todo estaba perdido. Otro quijotesco consejo nos dice: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”. Eso hemos hecho: apostar por vivir en Cuba y trabajar por ella desde el interior del país. Consideramos que ha sido uno de esos alegres cauces que el dios Cronos hace posible.

Si es preciso enloquecer como Quijotes para enfrentar la realidad que nos aqueja, pues bendita sea esa locura que nos hace más útiles y nos despierta del marasmo. Recuerdo mi primera colaboración en Convivencia, allá por el número 18, con un trabajo sobre la enseñanza de la bioética en Cuba. Salía de mi zona de confort, la lectura de literatura científica en esos años de universidad, para adentrarme en otro mundo, el de las publicaciones independientes en Cuba. Con el mismo rigor de una publicación científica arbitrada, quizá con más ojos puestos encima para velar por el lenguaje no ofensivo, que cada palabra dicha con sentido crítico esté acompañada del respeto y la no confrontación, y que cada análisis sea basado en el aporte de soluciones al problema y no en diagnósticos estériles y archiconocidos, Convivencia ha acogido disímiles trabajos en este periodo. Pasé de lector a colaborador, de ahí a corrector y luego a ser parte del Consejo Editorial que organiza esta iniciativa, una de las publicaciones independientes más antiguas dentro de Cuba.

Para hacer honor y agradecer a todos los que nos han acompañado en este largo caminar, quisiera referirme a algunas cifras que nos enorgullecen como publicación; sobre todo, porque nos debemos a las colaboraciones voluntarias y gratuitas de decenas de personas que guardamos en el corazón y en nuestras páginas. Así conjugo también, sin pretender hacer un análisis científico, mostrar algunos datos como si de experimento se tratara. Bueno, Convivencia podría considerarse también uno de los ensayos más arriesgados a los que algunos “alquimistas” nos hemos enfrentado.

Desde el número 1 (enero-febrero de 2008) y hasta la fecha, con el número 78 correspondiente a noviembre-diciembre de 2020:

  • La revista Convivencia ha publicado en sus secciones Editorial, Cultura (Artes Plásticas, Poesía, Narrativa, Cine), Deporte, Relaciones internacionales, Educación, Derechos Humanos, Sociedad Civil, Religión y Sociedad, Economía, Historia, Debate público, El reino del absurdo y Última hora, 1665 artículos.
  • Independiente de cada Editorial, que refleja la opinión del Consejo de Redacción y se redacta y revisa de conjunto entre los cinco miembros que lo conforman, han escrito en las páginas de la publicación sociocultural 314 autores
  • Aunque el grueso de las colaboraciones recibidas es de dentro de Cuba, los autores se agrupan en 13 nacionalidades, los cubanos y los provenientes de Estados Unidos, España, México, Italia, Colombia, Polonia, Chile, Argentina, Paraguay, Venezuela, Canadá y Alemania (en ese orden de representatividad).
  • En la sección de Galería, que comprende obras de portada e interior, han colaborado 64 artistas de la plástica, todos cubanos. De ellos, 61 son de la Isla y 2 de la Diáspora. De los residentes en la Isla, uno de ellos, Pedro Pablo Oliva, Premio Nacional de Artes Plásticas 2006, ha contribuido con sus pinturas y esculturas en 4 ediciones.
  • Bajo el sello de Ediciones Convivencia, y en colaboración con editoriales extranjeras, han sido publicados 8 libros: 1. Proyecto de pensamiento económico para el futuro de Cuba (2008); 2. Cuba: hora de levantar cabeza (2009, Fundación Hispano Cubana); 3. El daño antropológico y los Derechos Humanos en Cuba (2009, Fundación Hispano Cubana); 4. Apuntes para una Historia de Pinar del Río (2012); 5. Memorias de la presentación del libro “Apuntes para una Historia de Pinar del Río” (2013); 6. Ética y Cívica: Aprendiendo a ser persona y a vivir en sociedad (2014); 7. Compilación de Editoriales de Convivencia (2017, Alexandria Library); y 8. Cuba busca una salida (2019, Hypermedia).

Otros factores motivan a la reflexión en este periodo que celebramos. Al no ser un medio independiente noticioso los atractivos para la lectura de Convivencia podrían ser menores; ello dependerá de la calidad de los artículos, las temáticas abordadas y la forma en que se expongan las mismas. La revista, al igual que el Centro de Estudios del mismo nombre, que fundamos en 2015, pretende conformar una base bibliográfica, una fuente de pensamiento y propuestas para el futuro de Cuba. La frecuencia con la que publicamos (cada dos meses) hace que podamos preparar cada número con el entusiasmo del primero y pensando en que siempre podemos aumentar la calidad en cada edición.

Somos una revista de inspiración cristiana, no confesional, lo que unido al perfil editorial que salvaguardamos por sobre todas las cosas, nos ha permitido publicar esos más de mil artículos que referíamos al principio, con la certeza que desde las páginas de Convivencia, nunca se ha atacado a persona, institución o gobierno. Nuestra máxima ha sido la de proponer más que diagnosticar; la de debatir, analizar, discutir más que presentar y describir un tema.

Por otro lado, un factor que muchas veces condiciona el desarrollo de una publicación es el financiamiento. Convivencia no ha podido pagar desde 2008 ninguno de los artículos que han sido publicados, porque no cuenta con fondos para ello. Es decir, que quienes han firmado los artículos en este espacio pinareño, o quienes han donado sus obras para la ambientación y galerías virtuales, lo han hecho por la buena voluntad de “creer en la fuerza de lo pequeño”, en la fortaleza de la semilla, y la confianza en el aporte personal a la Cuba que soñamos entre todos. A ellos, que hacen posible la publicación, y a todos los que nos leen y replican desde las redes sociales, va dirigido nuestro mejor agradecimiento.

Convivencia ha sido una escuela donde el ejercicio paciente y sistemático ha permitido la confluencia de voces diversas. Los textos, las pinturas y esculturas que han visto la luz en los diferentes formatos (html, web y pdf) constituyen un modo de ejercer la libertad de expresión en medio de la cruda realidad cubana. El gobierno, si de censurar se trata, ha bloqueado hasta las propias páginas de numerosas publicaciones independientes, entre las que se encuentra Convivencia desde hace más de un año.

En tiempos de balance, cuando se construyen los índices anuales y se ve el crecimiento en la participación de autores y diversidad de temáticas, reporta mucha alegría ver cómo los números aumentan. Echar la vista atrás y ver el camino recorrido no produce más que satisfacción, y nos renueva en el compromiso de trabajar por Cuba desde dentro, con la misma libertad de la luz que un día intentó ser apagada; pero que traspasó el umbral del miedo a la intemperie para convertirse en un chorro de colores representado por cada miembro de esta gran familia que convive hace ya más de una década.

Volviendo a la voz del Quijote, inspiración para estos soñadores de la mayor de las Antillas, recordemos que “La libertad es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”. Convivencia es un pequeño espacio donde renunciamos a creer que la libertad es una utopía.

 

 


Yoandy Izquierdo Toledo (Pinar del Río, 1987).
Licenciado en Microbiología.
Máster en Bioética por la Universidad Católica de Valencia y el Centro de Bioética Juan Pablo II.
Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia. Responsable de Ediciones Convivencia.
Reside en Pinar del Río.