El reino del absurdo

¿Democracia?

Luis Cáceres Piñero | 23 febrero, 2022

Foto tomada de Internet.

Cuba: ni elecciones, ni plebiscito, ni siquiera protestas pacíficas. Nadie duda en el mundo de hoy que llevamos 63 años sin democracia, más siete años de la anterior dictadura, suman 70 años sin ejercer el derecho a ejercer esa conquista de la civilización contemporánea. Unos pocos sin haberla conocido hablan aún de continuidad.

Pero, ¿cuáles son las características de una democracia?: libertad de expresión, de reunión, de asociación, de prensa, entre otras libertades y derechos humanos. También: multipartidismo, elecciones libres, división y mutuo control de los tres poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial, elegidos directamente por el pueblo.

Los países más desarrollados gozan de este sistema democrático, es precisamente porque sus ciudadanos pueden trabajar, crear y vivir en libertad: libertad de empresa, libertad para invertir, libertad para importar y exportar, propiedad privada, etc. Mientras en Cuba se dice que se aspira al desarrollo con un sistema totalitario. ¿Cómo pueden convencer a alguien de que el verdadero desarrollo se puede alcanzar sin democracia? La historia del mundo lo demuestra.

En Cuba, el gran pretexto para todo es la existencia de un llamado “bloqueo” externo, pero no se habla del bloqueo interno a la producción de productos agrícolas que históricamente se producían en abundancia en Cuba. La lista de los productos del agro que Cuba producía y que se vendían a preciso asequibles es muy larga para este espacio, pero nos preguntamos, por qué Cuba no puede producir boniato, yuca, malanga, plátano, hortalizas, frutas tropicales, azúcar, tabaco y café. Es el colmo. Sin mencionar el cierre de más de cien centrales azucareros que al principio del siglo XX muchos eran de los americanos, en el 1959 la mayoría era propiedad privada de los cubanos y ahora: todos son del Estado y no pueden producir ni dos millones de toneladas de azúcar por zafra. Los inmensos territorios de tierras abandonadas, sin producir nada y cubriéndose de marabú. Este es el verdadero bloqueo. Lo que es de todos no es de nadie, dice el refrán popular. Y lo que no es de nadie no produce nada ni se cuida.

Esta miseria produce una ansiedad y una verdadera agonía diaria para conseguir poco o nada. Se hacen largas y desorganizadas colas para lo poco que traen e incluso ha surgido el fenómeno social de las “colas para ver si viene”. Hasta las fuerzas del orden han tenido que dedicarse a organizar colas y cuidar tiendas. Eso es una señal de la situación de este país.

Todo lo anterior provoca un malestar general a todos los niveles y en toda Cuba que se puede observar y escuchar claramente, a diario, por todos lados y sin miedo. Es diaria la queja de tantos que los criterios desfavorables señalando directamente al responsable, pueden ser escuchados en la calle, en una parada, incluso desde el interior de tu propia casa gritado por gente que pasa por la acera, en ocasiones, hablando solas. La mayoría coincide en decir: en cualquier lugar del mundo se vive mejor que aquí, incluso hasta en Haití.

Otras opiniones de la calle expresan, cada vez con más ansiedad: ¿Qué organismo funciona en Cuba? ¿Por qué nada progresa y nada dura en este país? ¿Por qué nada se cumple, solo son promesas? ¿Por qué los sueldos no alcanzan y los precios se disparan y suben y suben? ¿Por qué en la tierra del mejor tabaco del mundo no hay cigarros ni tabacos por la libre? En fin, ¿por qué crecen las diferencias sociales y la miseria de tantos?

Esto provoca un ansia desenfrenada y creciente de ganas de escapar de aquí, de huir de esto, para cualquier lado. Nadie quiere emigrar hacia Cuba. Casi todo el mundo en Cuba quiere emigrar para donde sea. Es un país desangrándose.

¿No le parece al amigo lector que esta huida en masa, para cualquier parte, es una especie de votación por otro sistema que llaman capitalismo y que se ha convertido en el sueño de millones de cubanos?

Estas y otras formas nuevas de sacar fuera, sin miedo, lo que se piensa, lo que se siente y lo que se sufre, no se reduce a unos días señalados como el 11J o el 15N, ya el clamor de la mayoría se escucha claramente a diario de mil formas diferentes y espontáneas. El pueblo se manifestó y se está expresando cotidianamente. El malestar crece. No debemos olvidar la peligrosa teoría de la olla de presión o la erupción de los volcanes. Ojalá no sea así, no cunda la violencia, y surjan a tiempo mentes claras, voluntad de cambio y transformaciones verdaderas que salven a Cuba del caos.

 


  • Luis Cáceres Piñero (Pinar del Río, 1937).
  • Pintor.
  • Reside en Pinar del Río.