El reino del absurdo

Las limitaciones de la alimentación en Cuba

Rosalia Viñas Lazo | 13 octubre, 2020

Foto de Rosalia Viñas Lazo.

Respirar profundo, contar hasta 10 una y otra vez y hasta realizar el abrazo de la mariposa, pueden ser soluciones momentáneas para sobrevivir a las problemáticas existentes en Cuba. Actualmente son tantas, que muchas personas opinan que mejor mencionan lo que pueda estar bien, que lo que está mal.

El mayor agravante ahora mismo es la alimentación. Los “principales” productos alimenticios escasean todo el tiempo, y hago alusión a “principales” porque muchos otros ya no son ni conocidos. La mayoría de los cubanos solo pueden comprar mensualmente 14 de estos productos básicos a través de una pequeña tarjeta que muestra el número del núcleo al que perteneces, la cantidad de consumidores y la tienda donde corresponde comprar. Esto solo será posible si vives pendiente cada día de qué producto sacan y si logras alcanzarlo, o si algún buen amigo o vecino te avisa en tiempo. La demanda siempre es mayor que los productos a disposición. Es necesario llevar la tarjeta en todo momento, así como se lleva el DNI, nunca sabes cuándo estarás de suerte. Me pregunto cuántas personas trabajan activamente en este país, no puedes trabajar y hacer colas a la vez.

La otra alternativa para comprar alimentos y otros productos de primera necesidad son las tiendas por MLC, las cuales cuentan con mayor variedad de productos, pero igual carecen de los básicos, y cuando los surten las colas también son inmensas y los productos tampoco satisfacen la demanda. Aquí también entra la ineficiencia del sistema de cobro y de recarga de las tarjetas magnéticas, hecho que no es para nada nuevo, pero sí es preocupante cuando las autoridades tienen como futuras metas implementar otros servicios de pago a través de esta vía sin contar con la infraestructura necesaria para ello.

El tema de las monedas es un hecho que desestabiliza totalmente. Hace pocos días se hablaba de nuevo de unificación monetaria por parte de especialistas estatales. Se filtraron audios a través de redes sociales que mencionaban esto sucedería a comienzos del mes de octubre, esto conllevó a que los bancos y casas de cambio estuvieran abarrotados de personas ante la incertidumbre de lo que se avecinaba. Por otra parte, la mayoría de las personas ante cualquier gestión de compra-venta no querían aceptar CUC, solo querían CUP. En breve el Banco Central de Cuba aclara, con dos pequeños párrafos, que la información que circulaba no era verídica. ¿Cómo creer a un gobierno que no es transparente y actúa a libre voluntad?

Las confituras para los más pequeños del hogar han desaparecido, en las tiendas por MLC es donde único hay algunas chucherías y se tornan inalcanzables para la mayoría. ¿Cómo le explicas a un niño que no le puedes comprar unas galletas que se venden por una moneda que no tienes? ¿Cómo le explicas que el dinero apenas alcanza para comprar lo más esencial? Los precios de los productos aumentan por día, se ha perdido el respeto por el dinero.

El estado de ánimo de la sociedad está por el piso, no se habla de nada más que de miseria y necesidad, al punto de que se olvide por momentos el rebrote del COVID-19. El desánimo y la ansiedad está vigente entre la sociedad, una sociedad que dice basta con la mirada agotada, con brazos y piernas cansados, con respiración ardiente, con labios que proyectan gritos de liberación, gritos de auxilio, y otros parecen cerrados, pero no lo están, solo les falta confianza.

Por estos días llueve a menudo, pienso en los campos que están sin sembrar, en las fértiles tierras que no producen nada aun cuando la naturaleza nos regala agua. Un país que no produce casi nada. Es lamentable. En Cuba hay muchas personas emprendedoras, con deseos de trabajar y proveer nuevos horizontes para esta tierra. No más frenos, no más limitaciones, necesitamos libertad, democracia y reconciliación.

 


  • Rosalia Viñas Lazo (Pinar del Río, 1989).
  • Miembro del Consejo de Dirección del CEC.