Educación

UN MODELO EDUCATIVO PARA EL DESARROLLO: ADOCTRINAMIENTO VS LIBERTAD

Fidel Gómez Güell | 23 febrero, 2022

Foto tomada de Internet.

  • Educar es dar al hombre las llaves del mundo,
  • que son la independencia y el amor,
  • y prepararle las fuerzas para que lo recorra por sí,
  • con el paso alegre de los hombres naturales y libres.
  • José Martí

No hay dudas de que el adoctrinamiento sistemático ha sido una de las causas que ha provocado el daño que padece el pueblo de Cuba, por tanto, la educación de calidad será un componente esencial del antídoto necesario para sanar este daño. Educar significa “dar las llaves del mundo”, decía Martí, proveer de herramientas, preparar. Educar no es inculcar dogmáticamente la certeza de que se conoce toda la verdad y por tanto no es necesario escuchar a nuestros adversarios. Imponer convicciones ideológicas absolutas, conduce a la soberbia y en última instancia, a la violencia.

En el ámbito de la educación superior especialmente, a los alumnos y profesores cubanos se les exige total adhesión a los ideales comunistas y compromiso resuelto con la Revolución; “la universidad es para los revolucionarios”, dicen con orgullo los medios oficiales. Cualquiera que intente salirse del redil es defenestrado, censurado, condenado al ostracismo e incluso sometido a violencia física, tratos abusivos y humillaciones públicas.

No es de extrañar que muchos de los mejores talentos de las nuevas generaciones de investigadores y académicos opten por emigrar una vez que cuentan con los medios y vías para ello. La mayoría no cree que pueda realizar sus aspiraciones profesionales dentro de un sistema donde los “comprometidos” tienen prioridad sobre los talentosos y creativos. Sería difícil calcular el enorme costo que supone formar profesionales cuya motivación principal es abandonar el país lo antes posible, llevándose en su cerebro una significativa inversión que ha financiado el conjunto de la sociedad, esperando recibir beneficios colectivos por ello.

Como la censura académica es la regla dentro del sistema de educación superior, las universidades se han divorciado de la creatividad en Cuba. Lo verdaderamente novedoso, provocador o sugerente resulta peligroso o indeseable. Notables investigaciones en casi todas las ramas del saber, principalmente en Ciencias Sociales, Humanidades y Economía, se han desestimado o atacado con virulencia por haberse atrevido a plantear soluciones e hipótesis de innegable calidad científica, que no se ajustan a los lineamientos partidistas diseñados para mantener a toda costa, una versión sesgada de la realidad cubana dentro del sistema educativo. La repetición mecánica de eslóganes vacíos e ideas prefabricadas ideológicamente es el leitmotiv de toda la estructura educativa estatal, que mantiene al país en el subdesarrollo y está condenando a las generaciones futuras a la pobreza material, moral y espiritual.

Creatividad y libertad

Una cosa que parecen ignorar los altos funcionarios del Ministerio de Educación Superior en Cuba, es que las grandes ideas de la humanidad han salido de la cabeza de personas que tenían la libertad de tomar decisiones sin coerción y asumir importantes riesgos en función de sus sueños. Los estados sensatos lo que han hecho es quitarles obstáculos del camino a las personas creativas para que desarrollen su potencial de tal manera que beneficien con sus aportes al resto de la sociedad. Hay países pequeños como Israel, que solamente en concepto de propiedad de patentes ganan cientos de millones de dólares al año.

Las sociedades en vías de desarrollo especialmente, necesitamos pequeñas y grandes ideas todos los días, necesitamos a los “inadaptados” que desean crear, soñar y proponer nuevas formas de interactuar con la realidad. Necesitamos igualmente un ejército de innovadores que nos hagan más fácil la vida y enriquezcan nuestra sociedad con todo tipo de aportes técnicos y conceptuales, implementados de manera natural y libre, como quería Martí.

Eso justamente es lo que ha ocurrido en otras naciones, gracias a lo cual hoy existen la imprenta, los automóviles, el teléfono, los aviones, las computadorasy las naves espaciales. Importantes teorías desarrolladas en las sociedades libres para entender la realidad, tales como la Teoría general de la relatividad, la Teoría de la Evolucióno los Cinco grandes rasgos psicológicos de la personalidad, son descubrimientos que solo han sido posibles en las modernas democracias avanzadas de occidente, donde la libertad académica está protegida por las leyes y la sociedad civil contra los impulsos autoritarios de algunos gobiernos.

Un sistema educativo orientado hacia la creatividad y la libertad solo es posible en un país verdaderamente libre, que ofrezca garantías a los emprendedores, investigadores e innovadores. Un país que haya comprendido que el verdadero motor del desarrollo no es otro que el emprendimiento y las aspiraciones personales de los individuos, eficazmente fomentadas por la sociedad, para que la comunidad en su conjunto pueda beneficiarse del producto de nuestros sueños y nuestro trabajo, justo como ocurre en los países exitosos. Los gobiernos totalitarios son incapaces de crear porque son incapaces de soñar.

Estados como Japón, Singapur o Israel, han demostrado de manera indiscutible que el recurso más importante de todos es el capital humano, correctamente integrado a un sistema flexible e inclusivo, que garantice las libertades individuales premiando la creatividad y el esfuerzo por encima de las lealtades ideológicas o las militancias.

El modelo educativo de cada nación es la base de su éxito socioeconómico a medio y largo plazo, igualando en importancia a su situación geográfica y sus riquezas naturales. La libertad académica y las universidades juegan un papel esencial en este escenario, son la garantía de que el diálogo permanente de la sociedad consigo misma será transparente y productivo. La formación en valores trascendentales, el cultivo de las virtudes, el rescate de la tradición y la devoción hacia la verdad deben ser el eje moral de nuestra sociedad contemporánea, azotada por el nihilismo, la falta de propósito y la desarticulación del alma. Cada día perdido en este empeño es una afrenta a los hombres de bien, los de hoy y los de las generaciones venideras.

 

 


  • Fidel Gómez Güell (Cienfuegos, 1986).
  • Licenciado en Estudios Socioculturales por la Universidad de Cienfuegos.
  • Escritor, antropólogo cultural e investigador visitante de Cuido60.