Editorial

EDITORIAL 71 : CUBA: UNA COYUNTURA ENTRE LA CONTINUIDAD Y EL CAMBIO

16 Octubre, 2019

Foto tomada de Internet.

Las autoridades cubanas anunciaron el 11 de septiembre pasado un “período coyuntural” argumentando un “bache” en el transporte de combustible debido al aumento de las medidas de bloqueo del gobierno de Estados Unidos.

Se han ido ejecutando decisiones administrativas con el fin de incrementar el ahorro y también de restringir procesos y actividades que afectan sensiblemente la vida cotidiana de los cubanos. Estas decisiones, hasta el momento, no cambian estructuralmente el modelo económico y político del País: son medidas para sobrevivir.

Es verdad que hay una coyuntura, unas circunstancias específicas, pero en el fondo del problema puntual hay causas internas y externas que confluyen para hacer de la situación de Cuba un problema estructural. Evidentemente, esa estructura está formada por varias conexiones coyunturales. Cuando toda la estructura se vuelve disfuncional por 60 años, es por lo menos simplista tratarle solo una o varias coyunturas. Se aliviará o se paliará la sintomatología pero persiste el problema de base. Entonces, las anomalías coyunturales solo sirven para alertar, una vez más, que hay que dar soluciones estructurales a problemas estructurales, dígase modelo económico, político y social. Y esto lo tenemos que hacer entre todos los cubanos. Es nuestra responsabilidad. Hay que ser propositivo, proactivo; pero sobre todo inclusivo. Intentemos bosquejar, una vez más, algunas salidas:

Lo primero sería hacer un análisis objetivo de la realidad, sereno, no ideologizado ni manipulado. En ese análisis las consignas y arengas no sirven de nada. Lo que vale son los hechos, las cifras, los procesos en marcha, la conciencia ciudadana, la correlación de fuerzas internas y externas, el grado de participación real y efectiva de la ciudadanía, no solo el apoyo. En este sentido, podríamos enumerar algunos de esos factores que, interrelacionados entre sí, conforman nuestra realidad actual:

Algunos factores internos:

  1. Crisis económica estructural.
  2. Aumento de las inconformidades y críticas en la sociedad, que alcanzan incluso cierto grado de violencia social.
  3. Disminución del miedo.
  4. Las autoridades solo hablan de continuidad y ni siquiera debaten proyectos alternativos, ni un plan estratégico de verdaderas reformas coherentes y graduales.
  5. Mayor comunicación, transparencia y convocatoria en la sociedad debido al acceso a internet y las redes sociales, aunque aún sea caro y limitado.
  6. Aumenta el número y la conciencia crítica de diferentes grupos sociales que son diversos en organización, en métodos todos pacíficos, y que se ubican en la sociedad civil, no solo en la oposición política clásica: cuentapropistas, artistas, escritores, periodistas, profesores universitarios, grupos LGBTI, comunidades religiosas, jóvenes, etc.
  7. Diferenciación de roles de esos grupos, que da señal del crecimiento y la maduración paulatina de una sociedad civil que intenta unirse en la diversidad.
  8. Aumenta exponencialmente la represión de “banda ancha”, es decir, que abarca más sectores de la sociedad. 
  9. Crecientes violaciones de los Derechos Humanos, especialmente aquellos que garantizan la libertad de expresión, de reunión, de movimiento y de religión.
  10. La Iglesia Católica, así como las diferentes confesiones religiosas en Cuba, crecen, toman conciencia de su misión evangelizadora en todos los ambientes de la sociedad y buscan ejercer la libertad religiosa y la misión de sus laicos, más allá de la sola libertad de culto: educación, medios de comunicación, uso de las redes sociales, aplicación de la doctrina social, ser factor de inclusión, unidad y convivencia fraterna entre todos los cubanos.

Algunos factores externos:

  1. Mayor aislamiento de Cuba en sus relaciones internacionales. 
  2. Cambios en la correlación de fuerzas políticas en América Latina. 
  3. Presiones crecientes desde el gobierno de los Estados Unidos.
  4. Presiones crecientes desde la Organización de Estados Americanos (OEA), aun cuando Cuba no pertenece a este organismo regional.
  5. Impacto decisivo de la situación en Venezuela y la no aparición de otros patrocinadores que soporten a la economía cubana más allá de las leyes del mercado, como lo hicieron la URSS y la misma Venezuela.
  6. El posible papel de mediación y negociación de Canadá.
  7. El posible servicio de mediación de la Santa Sede y de la Iglesia Católica en Cuba.
  8. Las actuales presiones para renegociar el Acuerdo de Cooperación Económica y Diálogo Político entre Cuba y la Unión Europea (UE) sin abandonar el diálogo. Posición de los cuatropaíses de la UE que no han ratificado aún el Acuerdo: Suecia, Holanda, Irlanda, Lituania y las presiones de algunos sectores del Parlamento Europeo argumentando la violación de Derechos Humanos en Cuba y su rol regional.
  9. Cambio de mandatos y correlación de fuerzas en la UE después de las elecciones parlamentarias.
  10. Papel creciente de ONGs de Derechos Humanos y sectores de la Diáspora en diferentes países y organismos internacionales, con relación a Cuba.

En resumen: 

– Puede considerarse que la conjunción de estos factores internos y externos, con sus efectos de sinergia entre ellos, ha construido un escenario inédito en las últimas seis décadas, lo que influye para que la actual crisis no sea solo un problema coyuntural.

– Se hace necesario una negociación de alto nivel y la buena voluntad de todas las partes para evitar un escenario que nadie quiere para Cuba y sus países hermanos: ni desorden interno, ni desestabilización regional, ni mucho menos las salidas violentas. 

El pueblo cubano tiene vocación de paz y ansias de progreso material y espiritual. Nuestro noble y sufrido pueblo merece una salida ordenada, pacífica, con participación de todos, sin demoras innecesarias y con mucha inteligencia y carácter propositivo. Pensando Cuba, como es el lema de nuestro Centro de Estudios Convivencia (CEC), que no es solo un derecho de todos los cubanos sino un deber sagrado en estos momentos críticos.

Martí dijo: «Pensar es prever». «En prever está todo el arte de salvar». «Guiar es prever». «Prever es la cualidad esencial en la constitución y gobierno de los pueblos».1

Por ello, el CEC ha querido realizar un «Itinerario de Pensamiento y Propuestas para el futuro de Cuba» (www.centroconvivencia.org/propuestas) con el fin de prever, y proponer a debate público, una visión del futuro a donde quisiéramos llegar entre todos, para así no volver a caer en las improvisaciones y experimentos del pasado, y poder encontrar los mejores ca­minos incluyentes, plurales y pacíficos que conduzcan a un porvenir democrático, próspero y feliz.

Busquemos soluciones de fondo, no coyunturales. Algunos de esos cambios de fondo podrían ser:

  1. Iniciar un proceso ordenado y gradual de reformas económicas y políticas de gran profundidad dentro del País, de modo que todas las fuerzas pensantes, productivas, religiosas, sin discriminaciones políticas, ideológicas o religiosas, sean despenalizadas, reconocidas socialmente y legalizadas jurídicamente. Esto es uno de los componentes del Estado de Derecho.
  2. Reconocer que la Diáspora forma parte real, efectiva, jurídica y espiritual de la única Nación cubana, con todos los derechos y deberes que esto implica. La ley debería garantizar el ejercicio de estos derechos y deberes y no solo de algunos de ellos.
  3. Iniciar un proceso de apertura del País al mundo modernizando nuestras relaciones internacionales. Favorecer un proceso de integración regional e internacional fundamentado en el inalienable respeto y promoción de todos los derechos humanos sin condicionamientos ideológicos o políticos.
  4. En esa apertura al mundo, si es real y si va precedida de las reformas internas, uno de los pasos más significativos podría ser la ratificación e implementación jurídica de los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, Económicos, Sociales y Culturales, así como de los instrumentos de derecho laboral de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Esta debería ser la hora de la apertura de los espacios públicos a todos los cubanos de buena voluntad que deseen participar de un proceso real y eficaz de cambios estructurales y sostenibles.

Entonces, solo entonces, podríamos decir que: Cuba vive en una coyuntura entre la continuidad y el cambio real.

Esta es la verdadera coyuntura que Cuba necesita con urgencia.

Pinar del Río, 15 de septiembre de 2019