Cultura

Eduardo Miguel Martínez: “Un cubano en la Corte del Rey Arturo”

Jorge Martell | 23 febrero, 2022

Foto tomada de Internet.

Publicado en Boletín dpi No. 72, agosto de 2019

El Arte Medieval es una etapa de la Historia del Arte que cubre un enorme período, pudiéramos decir que puede situarse desde el Siglo V al Siglo XV, estamos hablando de más de mil años de Arte en Europa, el Oriente Medio y África del Norte. Incluye distintos períodos, cuya valoración estética está sujeta a cambiantes criterios y a diferentes denominaciones calificativas, que llegan desde Edades Oscuras, hasta Renacimientos, incluyendo diferentes movimientos artísticos con distinta difusión geográfica; desde los llamados “estilos internacionales” hasta las Artes nacionales, regionales y locales; en definitiva, una enorme diversidad en las obras de Arte (pertenecientes a los más diversos géneros) y en los propios artistas (que en la Alta Edad Media permanecían en el anonimato de una condición artesanal de poco prestigio social, como los demás oficios establecidos en el régimen gremial, mientras que en los últimos Siglos de la Baja Edad Media, sobre todo en el Siglo XV, alcanzaron la consideración de grandes cultivadores de las Bellas Artes.

Antigüedad

En la Antigüedad tardía se integró la herencia artística clásica del Imperio Romano con las aportaciones del cristianismo primitivo y de la vigorosa cultura “bárbara” de los pueblos protagonistas de la época de las invasiones (procedentes de la Europa del Norte—pueblos germánicos—, de la Europa oriental —pueblos eslavos, magiares— o de Oriente —árabes, turcos, mongoles—), produciéndose peculiarísimas síntesis artísticas.

La Historia del Arte Medieval puede ser vista como la historia de la interacción entre elementos procedentes de todas esas fuentes culturales. Los Historiadores de Arte clasifican el Arte Medieval en períodos y movimientos: Arte Paleocristiano, Arte Prerrománico, Románico, Gótico (en Europa Occidental —la cristiandad latina—), Arte Bizantino (en el Imperio Bizantino—la cristiandad oriental—) y Arte Islámico (en el mundo islámico), con influencias mutuas.

Además, identifican estilos locales diferenciados, como el Arte Visigodo, el Arte Andalusí, el Arte Asturiano, el Arte Anglosajón, el Arte Carolingio o el Arte Vikingo; y estilos marcadamente sincréticos, como el Arte Hiberno-Sajón, el Arte Árabe-Normando, el Arte Mozárabe o Mudéjar, en fin, el hombre sobre la tierra tiene que ponerle etiquetas a todo cuanto lo rodea, para que cuando pretendamos hablar de un período tan extenso como éste, podamos tener una idea de las influencias humanas que dieron origen a cada intervalo de tiempo.

El Arte Medieval se expresó en muy distintos medios a través de diferentes disciplinas artísticas, técnicas y géneros: arquitectura, escultura, orfebrería, manuscritos ilustrados (la miniatura y la caligrafía), frescos, pintura en tabla, mosaicos, etcétera, en el que se incluyen Artes y Oficios no incluidos habitualmente en las Bellas Artes, como la confección de la indumentaria medieval.

Función del Arte durante la Edad Media

Las obras de arte medievales surgieron en un contexto en el que no existía el concepto de Arte como fin en sí mismo ni el de la belleza como su objetivo, ni siquiera el concepto mismo de Artista o de Bellas Artes (sino el de artes mecánicas, diferenciadas de las liberales). El objeto artístico medieval tenía, en el seno de la sociedad en que era producido, un carácter funcional.

Movimientos artísticos y periodos principales:

Alta Edad Media

  • El Arte Paleocristiano es en realidad un Arte de la Edad Antigua, puesto que cubre el período desde el Siglo III (antes de éste no han sobrevivido muestras de Arte Cristiano), hasta la caída del Imperio de Occidente (SigloV). Durante este período las obras de arte cristianas adoptaron las distintas técnicas artísticas romanas de arquitectura, pintura, mosaico, talla y trabajo de los metales.
  • El Arte Bizantino, desarrollado en el Imperio Romano de Oriente (con centro en Constantinopla), fue muy influyente en Occidente. La época de mayor esplendor correspondió al reinado de Justiniano I (527-565), cuando se construyó Santa Sofía. Durante el período de Iconoclasia (730-843) la mayor parte del arte figurativo fue destruido; tan sólo han sobrevivido

algunos ejemplos, destacadamente los mosaicos de Rávena y los iconos del monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí. Después de la reanudación de la producción de iconos la tradición bizantina continuó con relativamente pocos cambios, a pesar de (o precisamente debido a) la lenta disminución del Imperio hasta 1453. Las sucesivas destrucciones debidas a los cruzados y a los turcos ha limitado la conservación de uno de las Artes más refinadas de la Edad Media en términos de calidad de material y habilidad. Al menos el estilo Bizantino se prolongó en el Arte Ruso.

  • El Arte Islámico durante la Edad Media, además de la producción arquitectónica (las demás artes visuales tienen un desarrollo menor al no permitirse la representación de figuras —aniconismo—) cubre una amplia variedad de artesanías incluyendo manuscritos ilustrados, textil, cerámica, trabajo en metales y cristal. Son la muestra de la cultura material islámica en el Próximo Oriente, España (Arte de Al-Andalus), y África del Norte. Puede deslindarse una temprana etapa formativa (600-900) y el desarrollo de estilos regionales del Siglo X en adelante.
  • El Arte Prerrománico cubre el período del Siglo V al siglo X en Europa Occidental. Las influencias clásicas y las germánicas son activamente absorbidas y se desarrollan las formas y motivos que más tarde constituyeron el Arte Románico. Se divide en distintos estilos locales:
  • El Arte del período de las migraciones es el de los pueblos germánicos y eslavos, de la Europa del Norte y del Este durante las invasiones bárbaras o Período de Migración de Pueblos (aproximadamente 300-900), incluyendo también el período temprano del Arte Hiberno-Sajón en Gran Bretaña e Irlanda. Esta influencia actuó recíprocamente con el Arte Cristiano, así como los llamados “estilo animal” y “estilo polícromo” (del que se derivan el Arte Merovingio y el Godo).
  • Distintos estilos locales desarrollados a partir del establecimiento de reinos germánicos en Italia, con escasos monumentos Ostrogodos (Tumba de Teodorico) y la más decisiva presencia del Arte Bizantino. España, principalmente el Arte Visigodo, el Arte Asturiano y el Arte Mozárabe o también llamado de Repoblación. Francia y las zonas centrales del Imperio Carolingio desarrollan el Arte Carolingio a partir del reinado de Carlomagno (finales del Siglo VIII). Alemania, el Arte Otoniano, desde mediados del Siglo X a mediados del XI. Irlanda (donde no llegaron a establecerse reinos germánicos) y Gran Bretaña (donde sí), habitadas desde la antigüedad por pueblos de origen celta, cuyas producciones de la época pueden denominarse Arte Celta Medieval; desde aproximadamente el Siglo V —retirada romana—, aproximadamente hasta la introducción del Arte Románico en el siglo XII —con la conquista normanda—. Del siglo V al VII se produce principalmente una continuación de la Edad Antigua: la cultura material de la Edad de Hierro Tardía (cultura de La Tène) con algunas modificaciones romanas; mientras que en los siglos VII y VIII se realizó una fusión con las tradiciones germánicas por el contacto con los anglosajones (estilo Hiberno-Sajón o Arte Insular); y finalmente algunas inspiraciones vikingas.

Baja Edad Media

Dos estilos internacionales marcan la época, dividiéndola en dos mitades: el Arte Románico; los Siglos XI y XII y el Arte Gótico, que comienza en Francia a mediados del XII y se va imponiendo en el resto de Europa Occidental en el Siglo XIII y el XIV. El Siglo XV significará el final de la Edad Media y la irrupción del nuevo Arte de la Edad Moderna. El nombre románico es utilizado a partir de los historiadores de Arte del Siglo XIX, para compararlo con la arquitectura romana antigua; mientras que el término Gótico es un despectivo utilizado por los artistas y tratadistas de Arte del Renacimiento para designar a todo el Arte Medieval (incluido lo que hoy llamamos

Prerrománico y Románico), que consideraban una degeneración del Arte Clásico de Grecia y Roma contaminado por los Godos, por lo tanto, Gótico.

Diversidad espacial

Durante todo el periodo, el Arte Italiano es una excepción dentro de Europa Occidental, caracterizada por la influencia Bizantina (muy visible en la Basílica de San Marcos (Venecia) y la herencia clásica (Púlpito del baptisterio de Pisa de Nicola Pisano), que, aunque produzca ejemplos paradigmáticos de un estilo internacional (el románico de la Catedral de Pisa o el gótico de la Catedral de Milán) siempre lo hace desde la adaptación a una visión propia, más horizontal y armónica. La arquitectura en Alemania, en cambio, se caracterizó por una mayor búsqueda de la altura. En la Península Ibérica, los reinos cristianos alternaron entre una mayor influencia de Italia (Corona de Aragón) o Francia y Flandes (Corona de Castilla), y la constante influencia del Arte Islámico (Arte Mudéjar), mientras que los reinos musulmanes desarrollaban el Arte Almohade o el Nazarí. En Francia también se produjo una gran diversidad estilística (entre Ile de France, Provenza, Auvernia, Aquitania, Bretaña o Borgoña) y en las Islas Británicas, sobre todo en el Románico Inglés y con desarrollo posterior en ciertas características diferenciales del Gótico Inglés y el Estilo Tudor).

Las dos grandes épocas

  • En la arquitectura románica los edificios se caracterizan por sus macizos muros y contrafuertes para sostener una robusta bóveda de cañón, basada en el arco de medio punto. Las estructuras, por comparación con el gótico, son de escasa altura y con pocos vanos, lo que implica una menor entrada de luz, que se intenta compensar con el abocinamiento de las arquivoltas de pórticos y ventanales. Subordinada al soporte arquitectónico, la profusa decoración escultórica (capiteles, tímpanos) y pictórica (frescos en los ábsides y paredes interiores), de líneas muy marcadas y colores planos, formas geometrizantes y hieráticas, convertía a los templos en verdaderos evangelios de los iletrados.
  • La Arquitectura Gótica nace a mediados del Siglo XII en la región francesa de Ile de France, con la renovación de la iglesia de la abadía de Saint-Denis: la introducción del arco apuntado, la bóveda de crucería y los arbotantes que desplazaban el peso de las bóvedas a contrafuertes exteriores, dejando la posibilidad de aligerar los muros para conseguir construcciones de una altura extraordinaria y llenas de luz. La escultura gótica también se puede asociar al gótico arquitectónico francés que se extendió a todas partes de Europa. El Siglo XIII permite hablar de un estilo internacional sustituyendo el Arte Románico. El Gótico Internacional caracteriza al periodo de aproximadamente 1360 a 1430, después del cual el Gótico en distintas partes de Europa va combinándose con aportaciones del Renacimiento que está surgiendo en Italia; aunque en muchos lugares siguen haciéndose edificios góticos hasta el Siglo XVI, denominados con distintos nombres de estilo (en el norte de Europa Gótico Flamígero, Gótico Tardío o Flamboyant y Estilo Tudor, y en la Península Ibérica Gótico Isabelino Plateresco y Manuelino).

Los cambios pictóricos no comenzaron a ser suficientes para hablar de un estilo diferente al Románico hasta comienzos del Siglo XIII, caracterizado por una mayor expresión de sentimientos y un mayor realismo o naturalismo en la representación de la realidad.

La utilización de la tabla como soporte y la técnica del temple se hace muy extensiva, produciendo retablos, dípticos, trípticos y polípticos, que permiten un tamaño mayor o menor, la posibilidad de un Arte Mueble y su comercialización, respondiendo al aumento de los clientes del mercado del Arte, que ya no se reducen a las instituciones eclesiásticas, sino que incluyen a las monarquías, las casas nobles y a la pujante burguesía. Al final del período se introduce la innovación tecnológica del grabado, que permitió el nacimiento de un nuevo medio de comunicación a través de las múltiples copias. Como colofón, en el Siglo XV aparece la pintura al óleo, que permite un extraordinario detalle en cada pieza.

Y así, con añejos cortes quirúrgicos a la Historia del Arte, el hombre siempre vuelve a comenzar, creyendo que lo hace por primera vez, parece que los límites humanos para la vida en este plano, están diseñados para quedar satisfechos como creadores originales en todas las Artes sin realmente serlos… existen artistas contemporáneos que pintan con un estilo igual al rupestre; encontramos el snobismo en el Arte Teatral, tratando siempre de encontrar otro método de actuación, aunque el de Stanislavsky está más que probado por los grandes intérpretes; ya hemos visto los Performances más crudos y transgresores, pero pretendemos impresionar con “coreografías” de fin de curso, cuando hace más de medio siglo atrás un verdadero creador, (por ser el primero), decidió que un urinario era una pieza de Arte… en fin, así somos.

Hoy nos complace mucho la obra del experimentado Eduardo Miguel Martínez, graduado de San Alejandro, con decenas de exposiciones en su haber y una extensa y difícil de realizar obra, que gusta mucho por lo inusual y tremendamente complicada en su realización y como si fuera poco, a un gran tamaño. Eduardo se le clasifica dentro de los Medievalistas, aunque saben que para mí esas etiquetas no son importantes. Lo importante es el mundo conceptual que le propina a cada pieza y que por lo general, cada espectador encuentra algo que tiene que ver con su intimidad espiritual y que disfruta en cada una, y este es el éxito de esta obra, que es para leerla en solitud, casi para meditar sobre ella, estando seguros que millones de hombres que vivieron miles de años atrás, podrían hoy, por su vigencia, hacer lo mismo.

 


  • Jorge Martell.
  • Artista Visual con 52 años de experiencia (22 en Cuba en dos etapas y 30 en USA), como Diseñador Gráfico, Director Artístico y Pintor.