Ciudadanía

DESAFÍOS DE LOS PROCESOS DE JUSTICIA TRANSICIONAL: LECCIONES DESDE CHILE

Hugo Rojas | 30 abril, 2022

El camino hacia la democracia en una sociedad que ha vivido periodos intensos de violencia, ya sea un conflicto armado o represión estatal, es un asunto extremadamente complejo. Los estados deben enfrentar muchos desafíos durante el proceso de transición a la democracia, entre los cuales cabe prestar especial atención a dos aspectos fundamentales: 1) cómo enfrentar ese pasado tormentoso, y 2) cómo reconstruir la institucionalidad pública y la confianza de la ciudadanía en las autoridades y los organismos que dirigen. Para tener éxito a la hora de abordar estos temas, un proceso de justicia transicional debe asegurar la participación de las víctimas y de la sociedad civil, y usar una combinación de diversos mecanismos de justicia transicional que permitan asumir los problemas de manera integral y amplia.

El concepto de justicia transicional emerge o adquiere sentido cuando nos encontramos en un periodo de cambio político, en el que se buscatransitar desde un conflicto violento o régimen totalitario, autocrático o autoritario hacia una democracia que se aspira consolidar en el futuro. En dicho periodo las autoridades pueden llevar a cabo un conjunto de procesos y mecanismos para enfrentar los abusos del pasado, y así avanzar lo más posible en la reconciliación social y en la reparación de las secuelas de ese pasado conflictivo o violento. Cinco elementos claves deben ser considerados en todo proceso de justicia transicional: las búsquedas de la verdad, la justicia, la memoria, la reparación de las víctimas, y el establecimiento de garantías de no repetición para que Nunca Más se cometan las violaciones a los derechos humanos.

En esta oportunidad interesa concentrar la mirada en los desafíos del necesario enfrentamiento del pasado, y en la reconstrucción de lasinstituciones estatales y de la confianza del pueblo en sus organismos. Así, respecto del primer punto se destaca el elemento de búsqueda de la verdad, y respecto del segundo, las complejidades de lograr que se haga justicia y se sancione a los responsables de las violaciones a los derechos humanos. La verdad se refiere al derecho de las víctimas y de la sociedad en general a conocer los hechos sucedidos en el pasado, y la justicia alude a la investigación judicial y persecución penal de los victimarios.

Respecto del enfrentamiento al pasado, sin un reconocimiento de la verdad de lo que pasó es imposible hacer memorialización de los hechos, perseguir judicialmente a los responsables, compensar los daños de las víctimas, y asegurar la no repetición. Conocer la verdad es el asunto más importante para las víctimas y sus familiares. El reconocimiento público por parte del Estado de las violaciones a los derechos humanos, generalmente a través de una comisión de verdad, puede ser muy relevante para la reconstrucción social. Pero esa búsqueda está llena dedificultades porque muchas veces la gente involucrada en abusos a losderechos humanos destruye las pruebas, archivos o registros que los inculpan. Así, para conocer la verdad es necesario buscar a personas que tengan o conozcan los antecedentes que acreditan los hechos, e incentivarlas para que compartan la información que disponen. Como ellos probablemente estuvieron involucrados en los abusos, muchas veces niegan los datos que son mencionados en los informes de las comisiones de verdad. En la práctica es difícil encontrar un equilibrioadecuado entre los mecanismos que incentiven a la gente a dar la información con el otorgamiento de amnistías o indultos, y asegurar que los perpetradores sean llevados ante la justicia. Por ejemplo, la Ley de Obediencia Debida otorgó inmunidad a militares argentinos que cometieron abusos, aduciendo que obedecían órdenes de sus superiores, lo cual en su oportunidad fue percibido como una manera para eludir a la justicia.

El segundo desafío es la reconstrucción de las instituciones del Estado y de la confianza del pueblo en ellos. El elemento más importante en ese caso es la búsqueda de la justicia, porque sin la realización de investigaciones judiciales imparciales y oportunas, la ciudadanía no tendrá confianza en que no se repetirán los abusos. Además, el proceso de llevar a los responsables ante la justicia implica reformas y fortalecimientos del Estado de Derecho y del reconocimiento de losderechos humanos en el sistema jurídico-político. La búsqueda de la justicia también es compleja porque los responsables de los crímenes suelen hacer todo lo posible por eludir a la justicia, utilizando diferentes tácticas como autoamnistías o autoexilio.

Hay muchas dificultades que surgen porque el sistema jurídico suele sererosionado durante los periodos de represión y conflicto, y puede ser difícil alcanzar los acuerdos políticos que se requieren para aprobar las reformas imprescindibles para que el sistema judicial funcione correctamente. Por ejemplo, al comienzo de la transición chilena la Corte Suprema todavía favorecía a la dictadura y negó las conclusiones del informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación, causando dificultades para que avanzaran las investigaciones judiciales. Muchas veces la búsqueda de justicia reabre los conflictos sociales, y puede suceder que los gobiernos transicionales se conformen con la preservación del orden y la paz social, en vez de avanzar en la búsqueda de progresos paulatinos en los cinco elementos de la justicia transicional. Esa tendencia no solamente puede promover la impunidad, pues tampoco tiene en cuenta el hecho de que muchas víctimas desean fuertemente un proceso oficial de justicia.

Como se puede apreciar, los desafíos que deben enfrentar los procesos de justicia transicional son complejos de enfrentar y liderar, pero la participación civil y una combinación correcta de diversos mecanismos pueden contribuir a que tales procesos resulten exitosos. Estos dos elementos ayudan a restaurar la fe pública en el gobierno y tambiénpermiten soluciones que se adapten a los problemas específicos de la sociedad que enfrenta los vaivenes de una transición política. La participación de la sociedad civil y de las víctimas es de suma importancia, porque dada la compleja relación entre la verdad y la justicia, la mejor manera de navegar esta tensión es colaborando directamente con las víctimas y otros actores importantes para determinar el camino a seguir. Eso demostraría también buena voluntad de parte del Estado, lo cual puede facilitar mayores niveles de confianza del pueblo en las instituciones públicas. Además, el uso de unacombinación virtuosa de diversos mecanismos de justicia transicional como comisiones de verdad, juicios y amnistías suele tener mejores resultados, porque eso permite una respuesta más amplia, que considera la dignidad de las víctimas, la necesidad de alcanzar compromisos, y la importancia de enfrentar la impunidad. Permite también adaptar la transición política a las especificidades de la sociedad; por ejemplo, definiendo criterios estrictos para el otorgamiento de las amnistías, como sucedió en el caso de la Comisión de Verdad y Reconciliación sudafricana.

En conclusión, los principales desafíos de los procesos de justicia transicional son el enfrentamiento al pasado y la reconstrucción de las instituciones. En el primer caso, el elemento clave es la verdad, y en el segundo, la justicia. Con la participación de la sociedad civil y el uso de diferentes dispositivos se pueden enfrentar mejor esos desafíos y lograr un proceso de justicia transicional exitoso, porque permite que la transición involucre directamente a las víctimas, adaptándose a las especificidades de la sociedad. Eso contribuye a restaurar la confianza ciudadana en las instituciones estatales y a empezar el necesario reconocimiento oficial y colectivo de los abusos a los derechos humanos.

Referencias

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Rojas, H., Pascual, T. (2019). “El Tránsito de la Justicia Transicional”, en De Vivanco, L.& Johansson, M.T. (eds.). Pasados contemporáneos: Acercamientos interdisciplinarios a los derechos humanosy las memorias en Perú y América Latina. Madrid: Iberoamericana / Vervuert, pp. 75-93.

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Hugo Rojas.

Profesor de Sociología del Derecho y Derechos Humanos, Universidad Alberto Hurtad, Chile.