Viernes de Rosalia

Cierren las fronteras ya. Es necesario

Rosalia Viñas Lazo | 20 Marzo, 2020

Viernes de Rosalia

Hoy el mundo vive una triste realidad, una pandemia que registra un gran número de muertos he infestados por el COVID-19. A través de las redes he visto testimonios desgarradores de personas afectadas por esta pandemia, otras con familiares fallecidos a los cuales no han podido ni abrazar, así como la realidad que nos muestra que no estamos exentos de contagiarnos. No hay manera de que no se nos estruje el alma ante esta situación.

Cuando comenzó esta pandemia en Wuhan, China, pensé que no llegaría a este nivel, ni que se expandiría tan de prisa. Lamentablemente la realidad ha sido otra. Esto nos obliga a ser muy responsables al respecto y mantener las medidas higiénicas sanitarias, también evitar aglomeraciones de personas, a mantenernos en casa, si pudiera ser en cuarentena mejor, dependiendo de que las circunstancias así lo permitan.

En Cuba, según informan medios oficiales, hay actualmente 16 casos detectados, 356 personas bajo vigilancia epidemiológica, de los cuales 255 son ciudadanos cubanos y 1 fallecido. En el periódico Granma del 19 de marzo salió un artículo que dice: “El cierre de la frontera cubana corresponde dictarlo a las máximas autoridades del país y responde al nivel de transmisión e índice de infección de la enfermedad, algo aún bien controlado, informaron en la conferencia de prensa”. Entonces las autoridades del país también deberán ser responsables del progresivo y catastrófico aumento de ciudadanos infestados que seguirán apareciendo al paso de los días.

Insto a las autoridades cubanas a mirar la realidad que están viviendo países del primer mundo, con centros de salud colapsados, decidiendo a quién atender y a quién no. Es una realidad horrible que no podemos ignorar. No es momento de aparentar nada, ni de creerce invencibles porque no lo somos, es una realidad que hay que enfrentar con responsabilidad y sensatez, con humanidad no solo con los de afuera, sino también y principalmente con los de adentro.

En la cuenta oficial de la Cancillería de Cuba en twitter leí un tuit que dice: “¿Sabías que hay más de 3100 camas disponibles en toda Cuba para la atención médica? #CubaSalva #Covid_19”. ¡Por favor! Somos un país con 11.338.138 personas, con una población envejecida, con carencia de medicamentos, con carencia hasta de personal médico, porque muchos de nuestros médicos se encuentran cumpliendo misión. Entonces ¿qué son 3100 camas ante una pandemia que se esparce como la espuma?

En las cifras emitidas se da a conocer que el mayor número de infestados son extranjeros o personas que llegaron desde el exterior, por lo que la decisión de cerrar o no las fronteras no la deben tomar a la ligera. Las máximas autoridades del país se deben a los ciudadanos cubanos, por lo que tenemos derecho a ser escuchados y consultados. Cuba vive una etapa muy difícil, donde prima la carencia de casi todo, donde las aglomeraciones de personas las encuentras en cualquier esquina, montones de personas apiñadas haciendo colas, lo que es igual a propagación de virus segura.

Obligar a estudiantes de medicina a hacer pesquisas por el COVID-19 y amenazarlos con que pueden ser expulsados de su carrera no es correcto, hablamos de estudiantes que aún no han hecho el Juramento Hipocrático, a los cuales tampoco se les otorgan los medios necesarios para realizar esta tarea. ¿Por qué no pedir amablemente voluntarios?

La OMS recomienda cuarentena a todos los países del mundo. Ante la realidad que vive Cuba es imposible para la gran mayoría estar en cuarentena, es imposible para cualquier cubano de a pie tener reservas de provisiones para tantos días sin salir de casa. Si esta situación se agudiza, como se ve venir, será muy tarde para arrepentimientos.

Solicito a las autoridades a cerrar las fronteras, a tomar todas las medidas necesarias para salvar a nuestros ciudadanos. Pido a nuestro pueblo tomar todas las medidas necesarias dentro de lo posible, a tener responsabilidad ciudadana. Es un momento para besarnos y abrazarnos desde el corazón, con el alma limpia. Rezo a Dios porque haga posible que este virus desaparezca de una vez y porque las máximas autoridades de mi país piensen siempre, en primer lugar, en la seguridad y protección de todos los cubanos.

 

 


  • Rosalia Viñas Lazo (Pinar del Río, 1989).
  • Miembro del Consejo de Dirección del CEC.

 

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