Viernes de Rosalia

Mi tesoro

Rosalia Viñas Lazo | 13 Marzo, 2020

Viernes de Rosalia

Nada como tener un pequeño tesoro en casa, de esos que te sonríen o patalean de la nada, haciendo que te enamores perdidamente para toda la vida de manera incondicional. Mi tesoro tiene nombre, edad, rizos revoltosos y un gran corazón a pesar de su corta edad. Le gusta soñar despierta, y cada día piensa en tener una profesión diferente cuando sea mayor, desde ser chef de cocina, bailarina, futbolista, estomatóloga, conductora de autos, vendedora de helados y muchas cosas más.

Si analizamos la genética de mi tesoro podría decir que tiene parecido con sus padres y sus abuelos, pero en especial con su bisabuela que ahora vive en el cielo y desde allá arriba la observa y la cuida. Son tantas las preguntas a tan corta edad, que a veces no puedes evitar sentirte maravillado a la par que, aturdido, ¡y qué decir de las palabras y frases rebuscadas que sorprenden al instante sin saber de dónde han salido!

Un día mi tesoro me preguntó ¿cómo mis abuelitos me miran desde el cielo y me ven a través del techo de la casa? A lo que yo respondí, en el cielo existen telescopios mágicos, por lo que es posible te vean desde tan alto, claro que ahí no acabó todo, muchas dudas y ocurrencias vinieron después. La magia vive en los niños, quizás por eso no debemos olvidar al niño que llevamos dentro cuando nos volvemos adultos.

Ella a veces me dice que no quiere crecer más, que se quiere quedar pequeña, será por los mimos, besos y cariños que recibe a diario, o las golosinas o quizás se ha dado cuenta que los adultos son muy complicados. ¡Se sentirá como El Principito, incomprendido por los mayores!

Mi tesoro está lleno de sorpresas. Lo que más me gusta son sus abrazos, que me atrapan y no me quieren soltar más, o sus puchi pus (pequeños besitos) cariñosos, o sus bravuconerías para que la mime más y más, en fin, me gusta todo. Espero que cuando crezca siga siendo así, o al menos parecido.

Tengo muchos sueños y aspiraciones para ella, creo que cualquier padre los tiene para sus hijos, pero lo que más anhelo es que sea una buena persona, que ame y respete a los demás como a ella misma.

Educar no es tarea fácil, pero corresponde a los padres y a la familia formar y enseñar a los hijos para su porvenir. Todo el esfuerzo que se haga en pos de su educación y proyección futuras no será en vano.

 

 


  • Rosalia Viñas Lazo (Pinar del Río, 1989).
  • Miembro del Consejo de Dirección del CEC.

 

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