Miércoles de Jorge

PROMOVER Y NO RESTRINGIR LAS REMESAS FAMILIARES

Jorge Ignacio Guillén Martínez | 12 Junio, 2019

Miércoles de Jorge

Las remesas provenientes del extranjero representan en estos momentos la segunda mayor entrada de divisas a la economía cubana sólo por detrás de la exportación de servicios profesionales y por delante del sector del turismo, junto a estos dos, es uno de los tres primeros ingresos de la economía. Además, conforman un ingreso que no sólo es importante para la economía, sino para cada uno de los millones de cubanos que las reciben, pues a diferencia del grueso de los ingresos que provienen de los servicios médicos, en el caso de las remesas el dinero llega a las familias directamente. Sin lugar a duda es una de las principales fuentes de ingreso para muchos cubanos, y en un país donde la mayor parte de la fuerza de trabajo es estatal y el salario medio en ese sector es de 30 CUC mensuales, se torna un rubro de suma importancia.

Las remesas han crecido considerablemente en las últimas décadas, y hoy en día se configuran no sólo como una de las principales fuentes de ingresos para enfrentar los gastos del día a día (comida, medicamentos, transporte, electricidad, etc.), sino que también funcionan como un importante ingreso que facilita la vida de la gente en muchos otros sentidos. En este sentido se pueden mencionar los siguientes impactos positivos de las remesas:

  1. Constituyen fuente de inversiones. Ante la ausencia de una política crediticia con facilidades de créditos y microcréditos para los cubanos que quieran emprender negocios, los amigos o familiares residentes en el exterior son el banco al que recurrir en muchas ocasiones. En este sentido, han cobrado mucha importancia en los últimos años pues los niveles de ahorro en Cuba no son muy elevados debido -entre otros factores- a los bajos salarios, y ante las facilidades que con el sector privado se han abierto recientemente, se hace necesario contar con acceso a capital para que los cubanos puedan llevar adelante sus emprendimientos. La experiencia práctica indica que los cubanos residentes en el exterior a menudo usan la vía de las remesas como un camino para invertir en la Isla, y de este modo se explica el dinamismo significativo alcanzado por el sector privado cubano en un ambiente de escaso acceso a créditos y capital.
  2. El aumento de las remesas es un aspecto directamente proporcional a la disminución de la informalidad y la marginalidad. Cuando los ingresos -legales- provenientes del exterior se expanden en cantidad de personas y en cantidad de dinero, se produce una mejoría en las condiciones de vida de la gente directa (quienes reciben) o indirectamente (quienes se benefician de negocios empezados con remesas). Esta mejoría, disminuye la informalidad y las ilegalidades, realidades que en Cuba tienen como una de las principales motivaciones los bajos salarios y la necesidad que ello produce de “resolver” como se pueda.
  3. Promueven la interconexión de los cubanos con el resto del mundo. Sin dudas, un número significativo de las remesas que se reciben en Cuba son por concepto de acceso a viajes al extranjero y tecnologías (celulares, internet, recargas, computadoras). Estos aspectos aumentan los vínculos entre la comunidad cubana de la isla y la que vive fuera de la isla, al mismo tiempo que permiten un mayor acceso a la información y a otras realidades. Las remesas son hoy una de las principales fuentes de financiamiento para las conexiones a internet, y esto es una realidad sumamente positiva, pues con el acceso a internet se empodera a la ciudadanía y se genera debate público.
  4. Fortalece el trabajo de organizaciones del tercer sector o sociedad civil. El aumento de las facilidades para el envío de remesas, beneficia sin dudas a las organizaciones de la sociedad civil que encuentran en la comunidad cubana que vive en el extranjero una forma de financiamiento, segura e independiente.

Sin lugar a duda, el crecimiento de las remesas es una variable de vital importancia para el futuro de Cuba, por los aspectos antes mencionados y otros, que configuran a esta fuente de ingresos como una legítima forma de promover la prosperidad y el desarrollo de la gente, de la economía y del país en sentido general. Ante las nuevas restricciones anunciadas por el gobierno norteamericano, es fundamental defender y promover el envío de remesas a Cuba como una variable que lejos de restringirse, debe incrementarse por su importante papel en la economía nacional y familiar. Una restricción profunda en este sentido más que dañar al gobierno cubano afectará a los cubanos de a pie, entre otros motivos porque las afectaciones se sentirán en el sector privado y con ello en la vida cotidiana de la gente.

 


Jorge Ignacio Guillén Martínez (Candelaria, 1993).
Laico católico.
Licenciado en Economía.

 

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