Martes de Dimas

El diálogo, principio rector y estrategia permanente en la solución de conflictos

Dimas Cecilio Castellanos Martí | 13 julio, 2021

Martes de Dimas

La profundización de la crisis cubana se aproxima a un desenlace incierto. El descontento popular aumenta a la vez que el Gobierno no da señales de voluntad política para enfrentar la solución. Las palabras del presidente cubano ante los sucesos del domingo 11 de julio, llamar literalmente a guerra civil, lo confirma. Sin embargo, a pesar de ello, el Gobierno tendrá que aceptar la participación de los cubanos como sujetos activos como necesidad para la solución de la crisis.

El diálogo

Ante la inminencia del hecho, las asociaciones de la sociedad civil emergente necesitan de una articulación para interactuar entre ellas y para tratar con el poder actual o con el que lo sustituya; articulación que requiere transitar por las vías del diálogo.

En la historia de la humanidad, y en la de Cuba también, la salida más recurrida ante los conflictos sociales ha sido el empleo de la violencia, la que generalmente, al no atacarsus causas, éstos resurgen una y otra vez con mayor fuerza.

Contrario a la violencia, en el diálogoarte de conciliar intereseslas partes lo hacen en condición de igualdad y tienen que estar dispuestas ceder en algo. El que se considera en posición ventajosa generalmente rechaza el diálogo o intenta imponer sus condiciones, como lo ha hecho hasta ahora el Gobierno cubano, lo que no significa que lo pueda seguir haciendo ante la agudización de la crisis, pues el precio de esa actitud puede ser mayor que sentarse a dialogar y negociar.

El diálogo es una forma de comunicación en la que dos o más interlocutores establecen un intercambio de información para llegar a un acuerdo mutuo. Dialogar significa hablar para exponer los puntos de vista propios, escuchar para conocer la opinión del otro y explorar posibles soluciones al conflicto. El diálogo y la flexibilidad en la negociación posibilitan a las partes resolver gradualmente las diferencias al menor costo posible. Es el camino más viable, seguro y positivo.

Si la guerra es la continuación de la política, como la definió Klausewitz, entonces la política es el arte de solución de conflictos mediante el diálogo y la negociación, que no son renuncia, ni rendición, sino una oportunidad única de comunicación directa para aclarar posturas, políticas y propuestas de cambios. La fuerza se emplea para vencer, la negociación para solucionar lo que resulta imposible mediante la fuerza.

Como proceso, el diálogo comprende los esfuerzos previos a la negociación para crear climas de confianza, a la vez que exige paciencia, flexibilidad, ponderación en la magnitud de las demandas y gradualidad de las mismas. La transformación de cualquier conflicto violento hacia el diálogo requiere establecer canales de comunicación entre los agentes implicados, incluyendo los que practican la violencia, bien sea física, verbal o moral, como está ocurriendo en Cuba contra los luchadores por la libertad de expresión.

El tránsito de cualquier conflicto violento hacia el diálogo requiere articular canales de comunicación entre los agentes implicados, incluyendo los que practican la violencia, bien sea física, verbal o moral, como está ocurriendo actualmente contra los luchadores por la libertad de expresión.

No existen métodos, sino un método para la solución de conflictos: el diálogo y la negociación. En el caso de Cuba, aunque hasta ahora no haya arrojado los resultados esperados, el mismo conserva su validez para las relaciones entre las asociaciones de la sociedad civil emergente, entre estas con el Partido Estado-Gobierno y entre ambas con países o asociaciones de países como Estados Unidos y la Unión Europea respectivamente.

Para tener eficacia, en el caso de Cuba, la primera demanda tiene que ser la promoción de los derechos y libertades que permitan a la sociedad civil legalizada, participar como protagonista de los cambios en Cuba; entendiendo por sociedad civil un abanico de asociaciones, instituciones y recursos independientes y autónomos, que cuenta con espacios públicos y diversas formas de propiedad sobre los medios de producción y expresión.

Tres ejemplos de diálogo y negociación en Cuba

El Pacto del Zanjón

Después de diez años de guerra, de miles de muertos, sufrimientos y cuantiosos daños materiales, el 10 de febrero de 1878 se firmó el Pacto del Zanjón entre la mayor parte de las fuerzas insurrectas y el gobierno de España. A cambio de la paz España tuvo que implantar en Cuba las leyes de imprenta, de reunión y de asociación, contenidas en la Constitución Española. La liberación de los esclavos que fueron a la guerra resultó un golpe de muerte para la institución de la esclavitud, y de las libertades implantadas surgió la sociedad civil cubana: órganos de prensa, asociaciones económicas, culturales, fraternales, educacionales, de instrucción y recreo, sindicatos y los primeros partidos políticos, todo lo cual sirvió para reiniciar la lucha en 1895.

La Enmienda Platt

En la apertura de la Convención Constituyente el gobernador militar, Leonardo Wood indicó a los delegados: “Será vuestro deber, en primer término, redactar y adoptar una constitución para Cuba y, una vez terminada ésta, formular cuáles deben ser, a vuestro juicio, las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos”7.

La Comisión designada para la formulación de las relaciones, después de agotar todos los intentos de impedir la inclusión de la Enmienda Platt -que refrendaba el derecho de otro país a intervenir en Cuba, omitía la Isla de Pinos de los límites del territorio nacional e imponía la venta o arrendamiento de tierras para bases navales- acordaron por 16 votos contra 11 adicionarla a la Constitución. Los delegados tenían dos opciones: la violencia o la negociación. La primera implicaba la ocupación indefinida y la necesidad de declarar la guerra a Estados Unidos, sin el Partido de Martí y el ejército libertador desmovilizado, con una economía dependiente, sin cristalizar como nación, con el país sumido en la desolación y la ruina, y la autoestima debilitada por los años de ocupación militar, significaba un suicidio. La segunda, con la firma se retiró el Ejército de ocupación; se fundó la República, no la que deseamos, pero sí la posible; se recuperó la soberanía sobre la Isla de Pinos; se desarrolló la sociedad civil y se abrogó la Enmienda Platt.

La Convención Constituyente de 1940

Entre 1902 y 1933, junto a los avances en la economía, el país estuvo inmerso en diversos conflictos: intentos de reelección que provocaron guerras civiles e intervenciones norteamericanas, la matanza de miles de negros y mulatos miembros del Partido Independientes de Color, la reforma de la Constitución para prorrogar el poder del presidente Gerardo Machado, que abrió el período de lucha que desembocó en la Revolución del 30. Esas tres décadas de inestabilidad política continuaron después de la derrota de Machado hasta 1936, año en que el presidente Federico Laredo Bru inauguró el período de diálogo y negociación que desembocó en la asamblea constituyente, en la que se impuso la capacidad de diálogo y negociación entre comunistas, liberales, conservadores y socialdemócratas, dando por resultado la Constitución más avanzada de la región para la época.

Concluyendo

La fuerza se emplea para vencer, el diálogo y la negociación para solucionar lo que resulta imposible mediante la fuerza, lo que obliga a potenciarlo como punto de partida, como concepto esencial, como principio rector y como estrategia permanente.

La Habana, 12 de julio de 2021


  • Dimas Cecilio Castellanos Martí (Jiguaní, 1943).
  • Reside en La Habana desde 1967.
  • Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana (1975), Diplomado en Ciencias de la Información (1983-1985), Licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos en el (2006).
  • Trabajó como profesor de cursos regulares y de postgrados de filosofía marxista en la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Habana (1976-1977) y como especialista en Información Científica en el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana (1977-1992).
  • Primer premio del concurso convocado por Solidaridad de Trabajadores Cubanos, en el año 2003.
  • Es Miembro de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Cubanos con sede en la Florida.
  • Miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia (CEC).

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