Historia

NUESTROS PENSADORES XXXI “ANTONIO NÚÑEZ JIMÉNEZ”

Héctor Maseda Gutiérrez | 16 Febrero, 2018

Antonio Núñez Jiménez. Foto tomada de Internet.

ANTONIO NÚÑEZ JIMÉNEZ. Doctor en Ciencias Geográficas en las Universidades Lomonosov, de Moscú (1951) y de La Habana (1981) y Doctor en Filosofía y Letras en el Alto Centro de Estudios de esta capital (1960). Espeleólogo, arqueólogo, explorador científico, profesor-catedrático universitario, conferencista, periodista, escritor y militar. Fue, siendo adolescente, miembro fundador de la Sociedad Espeleológica de Cuba (1940) y más tarde director de su revista (1950). Primer Presidente de la Academia de Ciencias de Cuba (1962-1972). Presidente prístino de la Federación Espeleológica de América Latina y el Caribe; así como de varias sociedades científicas nacionales y extranjeras. Creador de la “Fundación de la Naturaleza y el Hombre” conocida en la actualidad como “Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre” y del Instituto de Meteorología en Cuba. Impartió más de medio centenar de conferencias no solo en las universidades de La Habana y Santa Clara, sino en similares Altos Centros de Estudios radicados en Gran Bretaña, la ex Unión Soviética, Francia, Alemania, Perú, Ecuador y República Dominicana, entre otras. Al científico Núñez Jiménez también se le conoció por el sobrenombre de “El Trotamundo Cubano” por sus actividades expedicionarias investigativas geográficas, espeleológicas y arqueológicas al Polo Norte (1972); a la Antártida (1982); del Amazonas al Caribe y por el Mar de Las Antillas (1987-1988); las Islas Galápagos, la de Pascua -en dos ocasiones- y su travesía de la Cordillera de los Andes que cubre el tramo entre Perú y Venezuela, por señalar las más importantes que realizó; y que, por los resultados científicos alcanzados, tanto la Comisión de la UNESCO en Cuba como el Comité Nacional de la Memoria del Mundo decidieron incluir en uno de sus programas, todos los documentos referentes a dos de sus expediciones científicas a las Islas Galápagos y a la de Pascua (1990). Ocupó altos cargos en el gobierno cubano entre los años 1959 a 1995, ambos incluso; entre los que se destacan: Viceministro de Cultura, Primer Presidente de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) y Embajador de Cuba en la República de Perú, por solo destacar los de mayor responsabilidad y jerarquía. Sin duda fue uno de los intelectuales cubanos de mayor prestigio alcanzado, tanto en el ámbito nacional como internacionalmente. Su extensa y prolífera obra está recogida en casi dos centenares entre libros y folletos y más de mil ensayos y artículos científicos y periodísticos, prólogos, conferencias; videos; textos y medios técnicos, todos de su autoría o bajo su dirección, de enorme importancia para las generaciones futuras de cubanos(as). En el año 1995 obtuvo el título otorgado por la Sociedad Espeleológica de Cuba y la Sociedad Cubana de Geografía, por la obra de toda una vida, que lo reconoce como el “Cuarto Descubridor de Cuba”, distinción que lo coloca a la altura de Grandes Personalidades Científicas como Cristóbal Colón, Alejandro de Humboldt y Fernando Ortiz. Entre sus libros más notables se encuentran: su enciclopedia “Cuba, de la Naturaleza y el Hombre” (1984) obra recogida en cincuenta (50) tomos; “Geografía de Cuba” (1954) “Los Mapas Carsológicos de Cuba” y “Regiones Naturales de Cuba” realizado por la Academia de Ciencias de Cuba y la de Checoslovaquia, de la cual fue su autor principal, y dirigió la realización del “Atlas Nacional de Cuba” en colaboración con la ex URSS, por lo que recibió el Premio Estatal Lenin; “Veinte años explorando a Cuba” (1961); “Cuba, con la mochila al hombro” (1963); “En Canoa del Amazonas al Caribe”; “Por el Mar de Las Antillas” (1989) y “El Archipiélago Cubano” (2000). 

Antonio Núñez Jiménez nació el 20 de abril de 1923, en el pueblo de Alquízar, perteneciente a la provincia de La Habana, Cuba. Sus padres fueron Antonio Núñez Faccio y Rosario Jiménez de la Osa. Desde su adolescencia demostró amor por la Espeleología. Fue alumno destacado de los doctores Sara Ysalgué y Salvador Massip. Con apenas 16 años de edad (1939) inicia sus exploraciones científicas.  

El primer sitio que exploró junto a varios de sus condiscípulos del primer año de Bachillerato fue la Loma de la Candela, ubicada al norte del municipio de Güines, actual provincia de Mayabeque. Ese mismo año, Núñez Jiménez incursiona con similares fines exploratorios en las cuevas de la Cotilla (Loma de la Cumbre), provincia de La Habana; y las de Seboruco en el poblado de Mayarí, antigua provincia de Oriente. En enero de 1940 creó, junto a varios de sus compañeros de estudio, la Sociedad Espeleológica de Cuba (1940) y se convirtió en el director de su revista (1950); ambas creaciones constituyeron una meta que se habían trazado los jóvenes con el paso de los años para alimentar positivamente la experiencia adquirida y fortalecer su vocación en el campo de las investigaciones, pues prácticamente habían recorrido todos los rincones de Cuba, actualizando o rectificando el nacimiento de ríos, la extensión de elevaciones y cuevas; así como las reservas naturales y otros accidentes geográficos de interés que posee nuestro Archipiélago. 

En el período comprendido entre los años 1940-1949 continúa desarrollando sus actividades científicas, al mismo tiempo que emplea parte de su tiempo en realizar diversas labores como simple obrero que le garantizaron su sustento económico y, a la vez, continuar cultivando sus inquietudes científico-investigativas. 

Los primeros reconocimientos científicos que recibió Antonio Núñez se produjeron cuando resultó electo miembro de número de la Sociedad Cubana de Historia Natural “Felipe Poey” (febrero de 1943), en La Habana, seguido al poco tiempo de su nombramiento como Socio Titular de la “Sociedad Geográfica de Cuba”, el 6 de diciembre de ese mismo año. 

Su carrera científica continuó en un ascenso vertiginoso al ser elegido Presidente de la Sección de Espeleología de la Sociedad Geográfica de Cuba en marzo de 1944, cargo en el que se mantuvo hasta 1953, Socio Numerario de la Sociedad Cubana de Botánica (1945) y Miembro Fundador de la Sociedad Universitaria de Exploración (1946). Simultáneamente, organiza y participa en la llamada Expedición Geográfica a la antigua provincia de Oriente (1945) -convertida en la actualidad en las provincias de Las Tunas, Holguín, Granma, Guantánamo y Santiago de Cuba- que tuvo como fin, obtener importantes resultados científicos en las disciplinas de la Espeleología, la Arqueología y la Geografía (el ascenso al Pico Turquino, mayor elevación orográfica de la Isla; la exploración del río Toa; la sistematización de los estudios en la Cueva de Seboruco, sitio en el cual fueron encontrados restos arqueológicos certificados, con una antigüedad de aproximadamente seis milenios).

Entre 1954 y 1956 Núñez Jiménez incursiona en la provincia de Pinar del Río. Su objetivo es la Sierra de los Órganos, en los alrededores de Viñales. En esta ocasión descubren, él y sus colaboradores, la Gran Caverna de Santo Tomás, la mayor de Cuba. Posee más de 50 kilómetros de galerías cartografiadas y certificadas. En esta expedición también se consignaron descubrimientos paleontológicos y espeleológicos; al igual que fósiles de un gran reptil marino (el Plesiosauro) que vivió en esos mares que se extendían, hace alrededor de 150 millones de años, hasta la zona que ocupa actualmente la Cordillera de Guaniguanico. 

Por sus resultados científicos y publicaciones especializadas que cubrieron las experiencias antes señaladas, en el transcurso de su intensa actividad investigativa a lo largo de diez años, es elegido Antonio Núñez Jiménez, Miembro Individual de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO (marzo de 1949) y elevado a la categoría de director del Museo de la Sociedad Espeleológica de Cuba (abril de 1950). 

No podemos olvidar que Núñez Jiménez tiene a su haber el descubrimiento del mayor monumento arqueológico de Cuba en la Loma del Guaney, provincia de Camagüey. Nos referimos al montículo hecho con piedras, tierra y trozos de cerámica que levantaron los indios taínos a uno de sus dioses: el murciélago. Sus dimensiones: entre dos y tres metros de alto, por 14 de ancho y decenas de largo. Estas excavaciones permitieron, -colateralmente- el descubrimiento de 471 piezas arqueológicas de piedra, barro y hueso.

Para 1955 obtiene la Categoría Docente de Profesor Titular en la Cátedra de Geografía Regional y Geomorfología de la Universidad Central de Las Villas. En ese período también pudo fundar el Museo y Archivo Geográfico de ese alto Centro de Estudios. Al siguiente año, fue reconocido como Miembro Regular de la National Speleological Society, de Washington, en los Estados Unidos de América. 

El 20 de febrero de 1962 fue creada la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba (CNACC). Antonio Núñez Jiménez fue nombrado Presidente de ella hasta 1964, en que estuvo al frente de la misma, y de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) en que se convirtió la (CNACC) después, (1964-1974). Organizó y estableció las líneas de trabajo científico que desarrolló la ACC o supervisó en el país, en colaboración con otras instituciones científicas, dirigidas al fortalecimiento de las principales ramas del conocimiento humano; así como al desarrollo del plan de estudios de postgrados para elevar la preparación y especialización de jóvenes investigadores. 

Fue una de las máximas preocupaciones de Núñez Jiménez, el crecimiento de la Meteorología en Cuba. Para ello organizó el intercambio científico con otros servicios similares foráneos, ya que estas instituciones científicas poseían mayor experiencia que la alcanzada por Cuba en esa especialidad por aquella época, y en particular, con la extinta URSS. Para ello, dotó al país con 60 nuevas estaciones meteorológicas de superficie, fundó la escuela de Meteorología y se realizaron expediciones de investigaciones meteorológicas a bordo de barcos dotados de instrumentos especializados. Meteorólogos cubanos fueron enviados a la Antártida y se crearon los novísimos servicios preventivos que ofrece el satélite meteorológico. Posteriormente se establecieron otras estaciones experimentales con nuevos y avanzados recursos técnicos facilitados por países desarrollados tecnológicamente en esa especialidad. Gracias al conjunto de esos esfuerzos (preparación de especialistas y dotación de los medios técnicos a lo largo y ancho de Cuba) se creó en el país un sistema de servicio, diagnóstico y prevención avanzado para detectar, con tiempo, los fenómenos climatológicos y tomar medidas para minimizar los desastres acompañantes de estos que le pudieran acarrear al país apreciables pérdidas humanas y materiales. 

Al concluir su mandato de diez años al frente de la ACC, esta contaba con 33 direcciones de investigaciones establecidas, cuatro museos, cinco parques o reservas de la flora y la fauna en la Isla, dos jardines botánicos y dos delegaciones académicas en el interior del país; así como planetarios y estaciones sismológicas, las que conformaron la base del sistema y entidades científicas en Cuba.  

Núñez Jiménez se caracterizó por ser un investigador insaciable del conocimiento científico, realidad que lo condujo a que sus exploraciones no se limitaran a su país, sino que se extendieran alrededor del mundo. De ahí que participó en muchas expediciones científicas arqueológicas, geográficas y espeleológicas. De ellas podemos destacar la que realizó, invitado por el Servicio Meteorológico de la ex URSS, al Polo Norte en el año 1972; y más tarde se repitiera en 1982, solo que en esta oportunidad fuese al otro extremo del globo terrestre: la Antártida, como integrante de la misma en ese Continente Austral. De igual forma se incorporó a una expedición a las Islas Galápagos y en otras dos ocasiones con destino a la Isla de Pascua. No podemos olvidar que su espíritu inquieto lo llevó a recorrer otras regiones del planeta con fines similares por la República Dominicana, Venezuela, China y algunos países europeos. 

No es menos cierto que durante su estancia en el Perú, como Embajador de Cuba ante ese gobierno (1972-1977), visitó cientos de lugares del arte rupestre y se vinculó en exploraciones cuyo destino fue recorrer, conocer y realizar un memorial bibliográfico y visual de los sitios visitados y adquirir mayores conocimientos orográficos al participar en una expedición por la Cordillera de Los Andes, desde el propio Perú hasta Venezuela. Insatisfecho con lo logrado, se dedicó a estudiar varias de las culturas amerindias más importantes de Centro y Suramérica: la civilización Maya (Guatemala), la Incaica en el Perú y los asentamientos en Yucatán (México); así como las de Machu Picchu y el Cuzco (ambas del Perú). 

Tampoco podemos olvidar la histórica expedición internacional que proyectó, planificó, organizó y dirigió, conocida mundialmente como “En canoa desde el Amazonas al Caribe” y “En canoa por el Mar de Las Antillas” en las que lo acompañaron destacados científicos latinoamericanos. La misma se extendió por espacio de un año (entre 1987 a 1988). Recorrió una veintena de países y se navegaron diecisiete mil 422 kilómetros, sobre las aguas de los ríos Napo, Amazonas, Negro y Orinoco, recorrido que finalizó en el Mar de las Antillas. Por los resultados científicos que se derivaron de ambas expediciones investigativas, como ya se señaló en el resumen, tanto la Comisión de la UNESCO en Cuba como el Comité Nacional de la Memoria del Mundo, decidieron incluirla en uno de sus programas. Esto significa que toda la documentación obtenida y archivada durante ese prolongado viaje (fotos, cientos de cintas de video, textos, cartas, libros y mapas), sea conservada y pase, bajo la custodia de esa Comisión, a la Memoria Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (UNESCO). 

En 1994 y por su iniciativa, se creó la “Fundación de la Naturaleza y el Hombre” (que después de su muerte fue rebautizada como “Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre”. Esta institución se dedicó -propósito que aún mantiene- a la investigación y programación de proyectos y líneas de trabajo en colaboración con otros organismos especializados, nacionales y extranjeros, para la protección y desarrollo del ambiente y su relación con la cultura, la ciencia y la sociedad. 

Una de sus más voluminosas y enciclopédicas obras la tenemos en la colección -que se extiende a 50 tomos- titulada: “Cuba: la Naturaleza y el Hombre”, textos que vieron la luz en el año 1982 cuando Núñez Jiménez era presidente de esa Fundación. 

Nuestro protagonista presidió múltiples delegaciones científicas, artísticas, oficiales y económicas a lo largo de su fructífera vida en diferentes actividades, donde se destacó en importantes eventos tales como negociaciones, simposios, foros, giras… por diferentes naciones. De igual modo expuso conferencias magistrales, cursos para profesionales y especialistas en Universidades e Instituciones científicas de Alemania, Inglaterra, la ex URSS, Francia, Ecuador, República Dominicana y Perú, entre otros países. 

Fue galardonado por instituciones científicas extranjeras con las cuales mantuvo estrechos lazos de interés investigativo, con distinciones y categorías científicas, tales como: Miembro de Honor de la National Speleological Society y Miembro de Número de la National Geographic Society, ambas de los EE.UU. y de la Sociedad Geográfica de la extinta URSS en 1963; Miembro de la Academia de Ciencias de Checoslovaquia; Miembro de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales y la Sociedad Venezolana de Espeleología; Presidente del Centro de Estudio del Arte Rupestre de América Latina y del Caribe, en Vigirima, Venezuela; y Presidente Fundador de la Federación Espeleológica de América Latina y el Caribe.  

Recibió más de 95 condecoraciones y 180 diplomas, tanto de instituciones nacionales como de otros países. Obtuvo varias órdenes científicas, académicas y por reconocimientos personales como: las Órdenes del Nilo (Egipto); del León Blanco de Checoslovaquia; Estatal Lenin (ex URSS); Félix Varela de Primer Grado (Cuba); del Sol de Perú, (que otorga ese país andino y se le confirió por su extraordinario aporte en el estudio y conocimiento del Arte Rupestre y el testimonio de la más completa obra escrita sobre los Petroglifos del Perú); Carlos J. Finlay (Cuba); Juan Marinello en 1996 (Cuba); Gran Oficial de la Orden Heráldica Cristóbal Colón de la República Dominicana (1991) y Nacional Honorato Vázquez (Ecuador); entre otras. 

Igualmente obtuvo varios Títulos y Grados Científicos, tales como: Doctor en Ciencias Geográficas de la Universidad Lomonosov, Moscú (1951); Doctor en Filosofía y Letras, Cuba (1960); Doctor en Ciencias Geográficas, Cuba (1981); Investigador Titular de la Academia de Ciencias de Cuba (1982); Profesor Emérito, miembro y posteriormente Presidente de la Sociedad Geográfica de Cuba; Miembro Titular de la Junta Nacional de Arqueología y Etnología; miembro de la Academia de Ciencias de Checoslovaquia; Investigador Honorario del Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Lima (Perú, 1975); Profesor de Mérito de la Universidad Central de Las Villas (Cuba, 1982); Profesor Titular Adjunto del Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona” (Cuba, 1984); Doctor Honoris Causa de la Universidad Central de Ecuador (Ecuador, 1985); Profesor Honorario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (República Dominicana, (1987). 

Ocupó diferentes cargos que requirieron dedicación por la alta responsabilidad que los mismos le exigieron al frente de instituciones gubernamentales, diplomáticas y militares, tales como: Viceministro de Cultura (1978-1989); Presidente-Fundador de la Academia de Ciencias de Cuba (1962-1972); Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA, 1959-1962) y de su revista; Presidente del Banco Nacional de Cuba (1960); Presidente de la Sociedad Cubana de Espeleología y Geografía y Embajador de Cuba en Perú durante el gobierno de Velazco Alvarado (1972-1977); Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (1976-1993); Miembro de la Comisión Gestora del Gran Parque Nacional Sierra Maestra; Presidente de la Comisión Nacional de Monumentos (1978-1998); Presidente de la Comisión Nacional Conmemorativa del Medio Milenio del Descubrimiento Mutuo de las Culturas del Viejo y del Nuevo Mundo; Fundador de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO (1978) y Miembro de la Comisión Cubana Redactora de la Ley de Protección del Medio Ambiente y del Uso Racional de los Recursos Naturales. Por ser capitán del ejército cubano, fue nombrado Director de la Escuela de Artillería de las Fuerzas Armadas y Jefe de las Formaciones Especiales Espeleológicas.  

Antonio Núñez Jiménez falleció en La Habana, Cuba, el 13 de septiembre de 1998. Le acompañaron familiares, amigos, colegas de trabajo y un elevado número de científicos formados por él a lo largo de su extensa y fructífera vida.  

Bibliografía 

1. Wikipedia. Arqueología, Geografía y Espeleología.

2. Internet. Biografías de científicos famosos en el mundo.

3. Hernández Marrero, Luigi; y otros autores. “Antonio Núñez Jiménez: Algunas facetas de su labor científica”. Gabinete de Arqueología. Boletín No. 4. 2005.

4. Red de la Ciencia de Cuba. Biografías.

5. Infante Curbelo, Leyanis. “Antonio Núñez Jiménez: La Espeleología en el corazón”. 2009.

6. Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre. “La robustez de un árbol bien plantado”. Revista La Jiribilla. Año VI. 2007.

7. Hecheverría, Israel y dos autores más. “ANJ. Opiniones sobre su obra”. La Habana. 1998 y “Núñez Jiménez. Bio-Bibliografía. La Habana. 1997.

8. Núñez Jiménez, Antonio. “Petroglifos del Perú. Panorama Mundial del Arte Rupestre”. UNESCO. Cuatro Tomos. La Habana. 1986. Y “El Arte Rupestre Cubano y su comparación con el de otras Áreas de América. Primer Simposium Mundial de Arte Rupestre. UNESCO. La Habana. 1985.

9. Sanz, Nuria. “Arte Rupestre en el Caribe”. Hacia una nominación transnacional seriada a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. “World Heritage Center”. 2008.

 


Héctor Maseda Gutiérrez (La Habana, 1943).
Ingeniero electrónico de profesión.
Miembro de Número de la Academia Cubana de Altos Estudios
Masónicos.
Gran Inspector General de la Orden Masónica, grado 33.
Uno de los 75 presos de conciencia del 2003.
Agencia DECORO.