Historia

PARTE XXIX. NUESTROS PENSADORES: “FERNANDO ORTIZ FERNÁNDEZ”

Héctor Maseda Gutiérrez | 12 Agosto, 2017

Fernando Ortiz Fernández.

Etnólogo, antropólogo y jurista; arqueólogo, folklorista y economista; académico, catedrático universitario e historiador; criminólogo, congresista y diplomático; escritor, lingüista y periodista; geógrafo, filólogo y anti segregacionista. Estudioso de las raíces histórico-culturales afrocubanas, se convirtió en uno de los principales especialistas de esos temas y dejó para la posteridad estos conocimientos como su más importante legado. Realizó notables aportes relacionados con las fuentes de la cultura cubana. Por sus labores investigativas, la amplitud y profundidad de sus temas de estudio y su voluminosa y extraordinaria obra científica en múltiples disciplinas del saber, es conocido como el Tercer Descubridor de Cuba, después de Cristóbal Colón y Alejandro de Humbolt. Investigó especialmente la presencia africana en la cultura cubana. Con el concepto de “Transculturación” realizó un importante aporte a la antropología cultural. Indagó y profundizó en los procesos de interacción intercultural y formación histórica de nuestra nacionalidad e insistió en el descubrimiento de lo cubano. Fue autor de innumerables textos, cientos de artículos y ensayos periodísticos y dictó conferencias en foros nacionales e internacionales, relacionados con los tópicos del conocimiento humano en que incursionó, a través de los cuales expuso, en Cuba y el resto del mundo, los problemas más importantes en la formación de la identidad de la nación cubana. Autor de decenas de libros entre los que se encuentran: “Los negros brujos” (1906), “La reconquista de América” (1911), “Entre cubanos” (1914), “La crisis política cubana: sus causas y remedios” (1919), “Cuba en la paz de Versalles” (1920), “Historia de la arqueología Indo-Cubana” (1922), “En la tribuna” (1923), “Glosario de afronegrismos” o -“Nuevo catauro de cubanismos”- (1924), “Las relaciones económicas entre Cuba y los Estados Unidos” (1927), “Contrapunteo cubano del azúcar y el tabaco” (1940), “Las cuatro culturas indias de Cuba” (1943), “El engaño de las razas” (1946), “La africanía en la música folklórica de Cuba” (1950), y su obra monumental en cinco tomos que tituló: “Los instrumentos de la música afrocubana” (1952), entre otros. Participó en la vida política de la República al ocupar cargos públicos (congresista en 1907 y 1927 como Representante a la Cámara de la República de Cuba) y diplomáticos. Viajó invitado, o para participar en eventos especializados a EE. UU., Francia, España, Bélgica, Austria, Italia, Inglaterra, Perú, Honduras, Bolivia, Brasil, México, entre otros. Durante la tiranía del presidente Gerardo Machado y Morales estuvo exiliado en Washington, EE. UU. Por sus méritos profesionales y resultados en sus labores investigativas resultó elegido Miembro de Número de Academias y Sociedades científicas. Fue fundador y presidió varias sociedades e institutos en diferentes ramas del conocimiento. Incursionó profesionalmente en dieciocho ramas científicas y culturales, con profesionalidad y elevado dominio de las mismas. En todas sus producciones científicas y literarias se muestra como un brillante investigador, original y documentado. Varias de sus últimas investigaciones y documentos sin concluir, han resultado de utilidad para posteriores estudios, utilizables como base fundamental para ulteriores investigaciones. A lo largo de su vida ocupó cargos importantes. Recibió grados, títulos, condecoraciones y reconocimientos por diversas instituciones científicas, nacionales y foráneas; entre estas, una nominación en la década de los años cincuenta, para optar por el “Premio Nobel de la Paz”. A partir del año 1959, a Fernando Ortiz lo nombraron miembro de la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba. Desde esa posición desarrolló una labor promocional dirigida a los jóvenes intelectuales que se aproximaban a él en busca de apoyo, sugerencias y consejos, en sus respectivas especialidades. Fernando Ortiz Fernández falleció en La Habana, Cuba, el 10 de abril de 1969, a los 87 años de edad.FERNANDO ORTIZ FERNÁNDEZ. Etnólogo, antropólogo y jurista; arqueólogo, folklorista y economista; académico, catedrático universitario e historiador; criminólogo, congresista y diplomático; escritor, lingüista y periodista; geógrafo, filólogo y anti segregacionista. Estudioso de las raíces histórico-culturales afrocubanas, se convirtió en uno de los principales especialistas de esos temas y dejó para la posteridad estos conocimientos como su más importante legado. Realizó notables aportes relacionados con las fuentes de la cultura cubana. Por sus labores investigativas, la amplitud y profundidad de sus temas de estudio y su voluminosa y extraordinaria obra científica en múltiples disciplinas del saber, es conocido como el Tercer Descubridor de Cuba, después de Cristóbal Colón y Alejandro de Humbolt. Investigó especialmente la presencia africana en la cultura cubana. Con el concepto de “Transculturación” realizó un importante aporte a la antropología cultural. Indagó y profundizó en los procesos de interacción intercultural y formación histórica de nuestra nacionalidad e insistió en el descubrimiento de lo cubano. Fue autor de innumerables textos, cientos de artículos y ensayos periodísticos y dictó conferencias en foros nacionales e internacionales, relacionados con los tópicos del conocimiento humano en que incursionó, a través de los cuales expuso, en Cuba y el resto del mundo, los problemas más importantes en la formación de la identidad de la nación cubana. Autor de decenas de libros entre los que se encuentran: “Los negros brujos” (1906), “La reconquista de América” (1911), “Entre cubanos” (1914), “La crisis política cubana: sus causas y remedios” (1919), “Cuba en la paz de Versalles” (1920), “Historia de la arqueología Indo-Cubana” (1922), “En la tribuna” (1923), “Glosario de afronegrismos” o -“Nuevo catauro de cubanismos”- (1924), “Las relaciones económicas entre Cuba y los Estados Unidos” (1927), “Contrapunteo cubano del azúcar y el tabaco” (1940), “Las cuatro culturas indias de Cuba” (1943), “El engaño de las razas” (1946), “La africanía en la música folklórica de Cuba” (1950), y su obra monumental en cinco tomos que tituló: “Los instrumentos de la música afrocubana” (1952), entre otros. Participó en la vida política de la República al ocupar cargos públicos (congresista en 1907 y 1927 como Representante a la Cámara de la República de Cuba) y diplomáticos. Viajó invitado, o para participar en eventos especializados a EE. UU., Francia, España, Bélgica, Austria, Italia, Inglaterra, Perú, Honduras, Bolivia, Brasil, México, entre otros. Durante la tiranía del presidente Gerardo Machado y Morales estuvo exiliado en Washington, EE. UU. Por sus méritos profesionales y resultados en sus labores investigativas resultó elegido Miembro de Número de Academias y Sociedades científicas. Fue fundador y presidió varias sociedades e institutos en diferentes ramas del conocimiento. Incursionó profesionalmente en dieciocho ramas científicas y culturales, con profesionalidad y elevado dominio de las mismas. En todas sus producciones científicas y literarias se muestra como un brillante investigador, original y documentado. Varias de sus últimas investigaciones y documentos sin concluir, han resultado de utilidad para posteriores estudios, utilizables como base fundamental para ulteriores investigaciones. A lo largo de su vida ocupó cargos importantes. Recibió grados, títulos, condecoraciones y reconocimientos por diversas instituciones científicas, nacionales y foráneas; entre estas, una nominación en la década de los años cincuenta, para optar por el “Premio Nobel de la Paz”. A partir del año 1959, a Fernando Ortiz lo nombraron miembro de la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba. Desde esa posición desarrolló una labor promocional dirigida a los jóvenes intelectuales que se aproximaban a él en busca de apoyo, sugerencias y consejos, en sus respectivas especialidades. Fernando Ortiz Fernández falleció en La Habana, Cuba, el 10 de abril de 1969, a los 87 años de edad.Nació en La Habana el 16 de julio de 1881 en el seno de una familia acomodada. Sus padres se nombraron Rosendo Ortiz y Zorrilla, español liberal, comerciante y masón; su mamá, Josefa Fernández y González del Real, habanera de ascendencia española y dedicada a los quehaceres domésticos. Fernando acompañó a su madre, con poco más de un año de edad, a un viaje a las Islas Baleares, (septiembre-1882). Ella fue la principal educadora del pequeño en aquellos primeros años y como poseía una humilde biblioteca, le enseñó el español y le creó el hábito de la lectura al pequeño. Cursó sus primeros estudios en Menorca, Islas Baleares, donde obtuvo el título de Bachiller (1895). Se traslada a La Habana y comienza la carrera de Derecho en la Universidad de la ciudad, pero no la termina. Tres años más tarde vuelve a España y la concluye en la Universidad de Barcelona (1900). Se doctoró en esa especialidad en la de Madrid (1901) sobre un tema penal, con la tesis titulada “Base para un estudio sobre la llamada reparación civil” donde aplicó algunas de las novedosas teorías de Césare Lombroso y Enrico Ferri, ambos juristas y criminólogos. Desde esos tempranos años mostraba Ortiz interés acerca de la afrocubanía, y lo demostró al expresar en 1901: “(…) complejísima maraña de supervivencias religiosas procedentes de diversas culturas lejanas, y con ellas, variadísimos linajes, lenguas, músicas, instrumentos, bailes, cantos, tradiciones, leyendas, artes, juegos y filosofías folklóricas: toda la inmensidad de las distintas culturas africanas que fueron traídas a Cuba, harto desconocidas para los mismos hombres de ciencias”. El centro de un elevado por ciento de la futura producción científica, social y filosófica de Fernando Ortiz, desde su temprana juventud, están recogidas por él en datos demográficos, lugares de procedencia africana, etnias, resistencia negra, las rebeliones de esclavos, los negros libertos… Sostuvo relaciones amistosas e intelectuales con ilustres personalidades como el célebre historiador y sociólogo Manuel Sales Ferré, cuando Ortiz se desempeñaba como Cónsul de Cuba en la Coruña (España), Marsella (Francia) y Génova (Italia) en el período 1902-1905. 

Regresa a Cuba en 1906 y comienza a ejercer como abogado fiscal de la Audiencia de La Habana durante tres años. Durante su estancia en Francia asistió a las conferencias de Criminología ofrecidas por los profesores Lombroso y Ferri y colaboró en la revista dirigida por ambos catedráticos, denominada: Archivio di Antropologia Criminale, Psichiatria e Medicina Legale. Estos primeros años de la República de Cuba estuvieron signados por los embates de conflictos políticos y sociales profundos, como fueron la impuesta cláusula de la “Enmienda Platt” (1901), la sublevación liberal de 1906, la 2da. Intervención norteamericana (1906-1909) y la denominada “Guerrita de los independientes de Color” (1912). Lo cierto es que desde esos convulsos años, Ortiz Fernández pudo desarrollar y afianzar sus convicciones democráticas e igualitarias y su permanente preocupación por la situación difícil a que estaba sometida la población negra cubana. Por otro lado, es incuestionable que ya se observara desde entonces, la apreciable influencia que, en las primeras obras de Fernando Ortiz, las concepciones del positivismo criminológico ejercieron en estas, porque intentaba dar respuestas a ciertas cuestiones concretas relacionadas con esa disciplina que tenían lugar en Cuba. Prueba de ello es el libro de su autoría, en aquellos primeros tiempos que tituló “Hampa afrocubana”.

El resultado de este texto y los numerosos artículos políticos, sociales y etnográficos lo llevaron a un enfrentamiento directo con los sectores conservadores del país. La respuesta de Fernando Ortiz fue otro libro titulado “La reconquista de América; reflexiones sobre el hispanismo” (1910), y tres años más tarde, como resultado de los estudios de nuestro protagonista situado en la línea de la que podríamos llamar “psicología tropical”, escribió “Entre cubanos…” (1913).

Ortiz investigó y profundizó los procesos de transculturación y formación histórica de la nacionalidad cubana y lo comprobamos cuando un tercio de siglo después, en 1940, recoge estos estudios, resultados y conclusiones en su importante obra “Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar” donde introduce el concepto de transculturación, sobre la cual Bronislaw Malinoswski destacó como uno de sus mayores aportes a la antropología cultural. Ya para el año 1952 comienza su monumental obra en cinco tomos que tituló: Los instrumentos de la música afrocubana”, apoyado -documentalmente- por musicólogos amigos suyos y “La historia de una pelea cubana contra los demonios” (1959), y el primer volumen de su Trilogía “Defensa póstuma de un inquisidor cubano del siglo XVII”.

Fernando Ortiz fue fundador de instituciones culturales que en su larga vida contribuyeron a fortalecer y extender las concepciones no europeas de la Antropología Cultural y la historiografía en CubaLos estudios arqueológicos, etnológicos, históricos, filológicos, folklóricos y musicólogos de FernandoOrtiz están recogidos, fundamentados, analizados, referenciados y con sus oportunas, profundas y certeras conclusiones, en los textos que le dejó como herencia a las generaciones sucesivas de estudiosos y hasta para los simples curiosos ávidos de conocimientos en esas disciplinas, al estar reflejadas en las respectivas especialidades y que ofrecen apreciables aportes relacionados con las culturas amerindias originarias de Cuba y las afrocubanas. Entre estas pueden citarse los textos que cerraron como colofón sus trabajos de campo por toda la Isla, cuyos títulos son: “Historia de la Arqueología indocubana” (1923) y “Las nuevas orientaciones de la prehistoria cubana” (1925). Y del mismo modo los relacionados con los grupos étnicos procedentes del continente africano que merecen una cuidadosa atención por ser el resultado de sus experiencias científicas con sus respectivas investigaciones de campo, recogidas en los libros de su autoría, pero sobre todo en: el histórico “Los negros esclavos” (1916); el filológico “Glosario de afronegrismos” (1924); y los etnográficos y folklóricos “La africanía de la música folklórica de Cuba” (1952) y “Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba” (1953).

Pero retrocedamos nuevamente en el tiempo. La etapa de 1903-1905 fue fructífera para Fernando Ortiz ya que entabló relaciones profesionales y estrechas con destacados penalistas italianos y españoles como Enrico Ferri, Pedro Dorado Motero y Rafael Salinas. De regreso a La Habana, comenzó sus labores como abogado fiscal de la Audiencia de La Habana (1906) durante tres años. En su vida profesional como abogado, fue autor de numerosas obras que incluso se tradujeron a otros idiomas. La primera de ellas fue “Hampa afrocubana” (1906), prologada por su profesor de Antropología Criminal, Cesare Lombroso, que recibió satisfactorios comentarios de prestigiosos investigadores de la especialidad. Gran importancia tuvo su “Proyecto de Código Criminal Cubano” (1926), elogiado por Enrico Ferri y traducido al francés, portugués e italiano. Recibimiento similar obtuvo su “Filosofía Penal de los Espiritistas”, traducida al inglés.

Para 1909 obtiene la plaza de Profesor de la Universidad de La Habana en la Facultad de Derecho Público donde impartió las asignaturas de Derecho Constitucional y Economía Política por un lapso de nueve años. En este Alto Centro de Estudios impartió seminarios de verano que sirvieron de puente conductor a mayores aspiraciones cognoscitivas acerca de la identidad cubana. De esas aulas surgieron figuras relevantes en los estudios etnomusicales y etnográficos como Argeliers León, María Teresa Linares e Isaac Barreal. Simultáneamente y en el período 1909-1918 obtuvo la Cátedra de Etnografía Cubana en la Universidad de La Habana y formó parte del grupo que impartió conferencias en la Universidad Popular (1914).

La obra de Fernando Ortiz como escritor es monumental. Hemos señalamos algunas de ellas por sus títulos, al principio de este ensayo. Otras, decidimos incluirlas casi al final de este trabajo que incluyen varios géneros literarios de su autoría para el resto de su creativa obra intelectual. Pero es nuestra intención destacar, no solo por los temas que expone en el libro al que me referiré de inmediato, sino por el momento histórico, socio-político y cultural que vivía Cuba en esa época y circunstancias y que, además, lo hizo públicamente; así como por los aspectos que analiza Ortiz al exponer las causas que generaban la mala gobernabilidad reinante, los dañinos efectos colaterales que provocaban en la inmensa mayoría del pueblo y las posibles soluciones que nuestro protagonista se propone ofrecerles a gobernantes y gobernados en países que, como el nuestro, no disfrutaban en aquella época como tampoco actualmente, de una real democracia ni de un verdadero Estado de Derecho, y que desean vehementemente formar parte del universo de las naciones soberanas e independientes y a disfrutar de la armonía que debe existir entre gobierno y pueblo cuando -en realidad- coinciden sus intereses por ser estos los mismos. Pero, además, porque no se corresponden esas reflexiones con nuestros objetivos en este ensayo, en los momentos presentes y, de hacerlo, lo extendería demasiado. Pero deseamos demostrar hasta dónde llegó el pensamiento sociológico, político y filosófico de Fernando Ortiz en su época como creador intelectual. Me refiero al libro que tituló: “La crisis política cubana: sus causas y remedios”; publicada en el año 1919. Les recomiendo su lectura y estudio.

En el texto señala el autor las causas generales que dieron lugar a la crisis y las divide, para su mejor comprensión, en sociológicas y políticas. Más adelante analiza las características negativas de los partidos políticos existentes, la burocratización del Congreso, la existencia de reelecciones a todos los niveles que provocan anarquía y desórdenes públicos y alimentan los golpes de estado,… entre otros factores negativos. Como remedio propone: los de corte psicológicos, los políticos y por último, sugiere algunas soluciones o remedios administrativos de saneamiento para los funcionarios de todos los niveles y, por supuesto, también para la clase media, intelectuales, obreros, campesinos y pueblo en general en busca de la armonía y la tranquilidad sociales.

Sus labores simultáneas como periodista de buen tino, tampoco quedan rezagadas a su conducta como creador científico y literario. Sus cientos de ensayos, artículos, crónicas, resúmenes,… y los múltiples medios de prensa que acogieron sus trabajos así lo demuestran. Y como si no bastara todo lo antes dicho, es justo destacar que reabrió y participó –desde muy joven- en la publicación de la revista Bimestre Cubana (1910) de la que fue su director hasta 1959. Fundó y dirigió las revistas literarias Surco (1930-1931) y Ultra entre (1936-1947). Participó de la fundación de Eco de la Cátedra, publicación estudiantil de la carrera de Derecho de la Universidad de La Habana (1895). Editó la revista de Administración Teórica que dirigió durante cinco años. Editó el Boletín de Legislación (1929). Creó, dirigió y fue editor de muchos medios de prensa nacionales e internacionales, tales como: Archivos Venezolanos del Folklore, Bohemia, Casa de las Américas, Cuba Contemporánea, El Cubano Libre, El Diluvio *Barcelona), Derecho y Sociología, Diario de la Marina, Diario Español, El Fígaro, Heraldo de Cuba, Ilustración Cubana, La Gaceta de Cuba, La Nova Catalunya (España), The Hispanic American Historical Review (EE.UU.), Revista Científica Internacional, Revista de Administración, Revista de Arqueología y Etnología, Revista de La Habana, Universidad de La Habana, entre otras.

Por supuesto que Fernando Ortiz, no satisfecho con todo lo realizado en las anteriores disciplinas ya expuestas, como buen cubano guiado por su conciencia fue también congresista y político honesto. En su proyección de hombre de estado y polítólogo queda investido como miembro pleno de la Cámara de Representantes en dos períodos (1907 y 1927) y desempeñó una vicepresidencia en la antes referida Cámara. Trabajó en el Código Crowder. En 1919 tuvo a su cargo la redacción del “Manifiesto del 2 de abril de 1923 de la Junta Cubana de Renovación Cívica”.

Se afilió al Partido Liberal -PL- (1915) y se opuso a la reelección de Mario García Menocal. En 1916 publicó su ensayo “La identificación dactiloscópica; estudio de policiología y derecho público”, en el que, con su método positivista-historicista demuestra por medio de análisis etnológicos, sociológicos, legales y políticos, que la “mala vida” forzaba a delinquir a los negros cubanos por su origen racial y el sometimiento secular social. Esta agrupación política se caracterizaba por su permanente defensa de las clases sociales menos favorecidas y por exponer en toda su proyección social una moderada conciencia nacionalista que le permitió al joven escritor abrir una brecha y ocupar un espacio en la vida pública de la nación en la década de los años 1920-1929. En este período impartió conferencias sobre temas de “La Buena Gobernabilidad”, “Cómo debe ser una verdadera Democracia” “La decadencia cubana” (1924),… en seminarios de verano; aspectos importantes a tener en cuenta por cualquier agrupación partidista que se respete y sea verdadera representativa de los intereses de su base social: el pueblo. En un intento por recuperar la tradición cultural de la Isla hizo pública su Obra “José Antonio Saco y sus ideas cubanas” (1929). Esta posición suya situó a Fernando Ortiz en una posición de izquierda dentro del Partido Liberal y en centro de ataque de los liberales conservadores. Pero posteriormente debió renunciar a su militancia liberal por desacuerdos con algunas proyecciones políticas de derecha mantenidas por otros miembros y directivos de esa agrupación política. Pasó a vivir a Washington (1931-1933), período en que realizó varias actividades y denuncias contra el régimen tiránico del Presidente cubano, general Gerardo Machado y Morales, que éste último impuso en el país. Fue precisamente estando en los EE.UU. (1931) cuando participa en la Sesión Anual de la “American History Association”, ocasión que aprovecha para exponer los diversos factores económicos y políticos por los cuales, según su análisis, ese país -los EE.UU.- incidía negativamente en el desarrollo histórico de Cuba.

Fue, por sus méritos, vida y resultados científicos, miembro de academias y sociedades científicas y culturales nacionales y extranjeras. Enumeremos algunas: Miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP), (1907), presidió su Sección de Educación, Presidente de la misma (1923) y reconocido como Socio de Mérito (1931); y en la biblioteca de la propia SEAP fundó, en unión de José María Chacón y Calvo, la Sociedad del Folklore Cubano (1924). Socio de Mérito de la Sociedad Económica de Madrid (1928). Miembro de la Academia de Historia de Cuba de la cual llegó a ser su Presidente; fundó y dirigió, además: la Institución Hispanoamericana de Cultura (1936); el Instituto Cultural Cubano-Soviético (1945) -del cual fue su presidente-; la Sociedad de Estudios Afrocubanos (1937); fundador y presidente del Instituto Internacional de Estudios Afroamericanos, (1943). Dirigió la Sección Cubana del Movimiento por la Paz, participó en numerosos encuentros internacionales con idénticos fines y que le permitieron una nominación como aspirante al “Premio Nobel de la Paz”, en la década de los años cincuenta.

Su actitud favorable a la causa de los negros, la reivindicación de la herencia indigenista y su militancia anti segregacionista; convirtieron a Fernando Ortiz en un ferviente representante del anti racismo en Cuba. Muestra de ello lo reflejó en su obra “El engaño de las razas” (1942), preparado y publicado en 1944, con los apuntes y materiales utilizados en los encuentros docentes impartidos por él en el Instituto Universitario de Investigaciones Científicas y Ampliación de Estudios. En la introducción de esta obra suya, Ortiz expone las posiciones vinculadas a la discriminación por motivos del color de la piel y sugiere se difundan los criterios científicos propuestos reiteradamente que chocaban con las posiciones segregacionistas.

Representó a Cuba en múltiple eventos científicos y culturales, tanto nacionales como foráneos, entre los que se encuentran: el “Primer Congreso Internacional  de Ciencias Administrativas” (1910), celebrado en Bruselas, Bélgica; la “Tercera Conferencia Panamericana” (1926), auspiciada en Washington, EE. UU.; el “Segundo Congreso Nacional de Historia” (1943), realizado en La Habana, Cuba; asistió al “Primer Congreso Demográfico Interamericano” (1943), celebrado en México; el “Congreso Internacional de Arqueólogos del Caribe” (1945), con sede en Tegucigalpa, Honduras; los “Congresos Indigenistas Interamericanos” que tuvieron lugar en el Cuzco, Perú (1949) y La Paz, Bolivia (1954); el “Congreso Internacional de Antropología y Etnología” (1952) efectuado en Viena, Austria; el “Congreso Internacional de Folklore” (1954) celebrado en Nápoles, Italia; así como en los “Congresos Internacionales Americanistas” auspiciados en Roma, Italia (1926), Cambridge, Gran Bretaña (1952) y Sao Paulo, Brasil (1954), entre otros muchos. Mención especial requiere la “Sexta Conferencia Internacional Americana” (1928), celebrada en La Habana, Cuba, en la cual participó Fernando Ortiz y tuvo una intervención importante por influir, notablemente, en la adopción del acuerdo que dejó constituido el “Instituto Panamericano de Geografía” y gracias a su iniciativa se aprobó, además, ampliar su contenido al incluir en los temas de esta nueva institución, los estudios vinculados a las ciencias históricas y antropológicas.Son múltiples los reconocimientos y condecoraciones recibidas por Fernando Ortiz, entre las más importantes podemos destacar: la Medalla de Socio de Mérito de la “Sociedad Económica de Madrid” (1928); y los títulos de “Doctor Honoris Causa en Humanidades” por la Universidad de Bogotá, Colombia; en Etnografía, por la Universidad del Cuzco, Perú; y en Derecho, por la Universidad de Santa Clara, antigua provincia de Las Villas, entre otras.

Conclusiones

PRIMERA: Fernando Ortiz Fernández. Destacado etnólogo, antropólogo y jurista; académico, catedrático universitario e historiador; criminólogo, escritor y lingüista; periodista, folklorista y geógrafo; filólogo y congresista; arqueólogo, economista, diplomático y anti-segregacionista. Profundo estudioso de las raíces históricas y culturales afrocubanas en que se proyectó y que lo convirtieron en uno de los grandes especialistas multidisciplinarios; las que unidas en un solo haz y vinculadas a sus múltiples investigaciones de campo, resultados y conclusiones finales, junto a su monumental obra científica escrita; le otorgaron el derecho a ser considerado el Tercer Descubridor de Cuba, después de Cristóbal Colón y Alejandro de Humbolt. El concepto de Transculturación que utilizó para explicar la esencia de sus estudios le permitió realizar importantes aportes a la Antropología Cultural y en la formación histórica de la nacionalidad cubana. Alcanzó la categoría de Miembro de Número de Academias y Sociedades especializadas en disciplinas del saber humano. Fundador y presidente de diversas asociaciones científicas y culturales. Poseedor de varios títulos y categorías honoríficas, así como reconocimientos diversos, entre los que se encuentra una nominación para optar por el Premio Nobel de la Paz; demuestran que fue en vida uno de esos hombres que no les resultó suficiente empeñarse en una labor creadora sino que además, se obligó a sí mismo, para mejorar el destino final de su Patria Chica. Realidad que lo coloca, por derecho propio, entre las grandes personalidades de la cultura universal.

SEGUNDA: Fernando Ortiz, por su dedicación dirigida a descubrir lo real y profundamente cubano, así como rescatar y reevaluar la presencia africana en la cultura nacional, tuvo que penetrar en los complejos procesos de transculturación y su obligada relación en la formación histórica de la nacionalidad cubana. Sus investigaciones acerca de los orígenes de la cultura afrocubana y la tradición insular fueron consideradas entre las primeras y más profundas hechas en esa dirección. Por ello, sus investigaciones acerca de la existencia de África en Cuba se consideran clásicas en el género.

TERCERA: Las sociólogas Rafaela Macías Reyes y Roxana Peña Frómeta señalan con buen tino y yo comparto, que: “(…) La descomunal obra de Fernando Ortiz (Fernández) (1881-1969), quien ha sido considerado el más brillante científico social cubano de la primera mitad del siglo pasado, ha servido de referente para la inmensa mayoría de las investigaciones que han hurgado en el acercamiento a los factores históricos-culturales de la nación cubana actual”.

CUARTA: El método filosófico inductivo que emplea Fernando Ortiz para demostrar la influencia del afrocubanismo en la cultura general cubana, nos demuestra lo útil que resulta realizar el análisis de los estudios históricos y antropológicos de interés (en este caso, la influencia que en nuestra cultura a través del tiempo ejerció su similar africana traída a los puertos cubanos por los esclavos negros africanos) partiendo de consideraciones concretas y evaluadas desde aristas puntuales, para que al relacionarlas y enriquecerlas, nos permitan llegar a conclusiones generales axiomáticas y que no requieren ser demostradas porque el método empleado, precisamente así lo hizo. Debe destacarse que en sus estudios antropológicos e históricos, Fernando Ortiz nos convence de que al relacionar las particularidades, estas influyen y hasta llegan a determinar el conocimiento general. Es incuestionable que la proyección científica utilizada por Fernando Ortiz le resultó de extrema utilidad en sus trabajos. Al menos yo estoy convencido de que ha sido uno de los pensadores cubanos más brillantes y que mayor número (dieciocho en total) de disciplinas del saber científico, social y cultural dominó, los que utilizó y combinó de manera tal, que le permitieron llevar a feliz término las conclusiones generales que, como hipótesis, buscaba convertir en tesis y lo logró en todas las ocasiones en que las empleó.

Bibliografía

  1. Ortiz, Fernando. “Los negros brujos”. Madrid. 1906.
  2. Ortiz, Fernando. “Seamos hoy como fueron ayer”. 1919.
  3. Ortiz, Fernando. “Los cabildos afrocubanos”. La Habana. 1924.
  4. Ortiz, Fernando. “Las relaciones económicas entre Cuba y los Estados Unidos”. La Habana. 1927.
  5. Ortiz, Fernando. “José Antonio Saco y sus ideas cubanas”. La Habana. 1929.
  6. Ortiz, Fernando. “El contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar”. La Habana. 1942.
  7. Ortiz, Fernando. “El engaño de las razas”. La Habana. 1950.
  8. Ortiz, Fernando. “Los instrumentos de la música afrocubana” 5 vols. La Habana. 1955.
  9. Ortiz, Fernando. “La secta conga de los ¨matiabos¨ de Cuba”. México.1956.
  10. Ortiz Fernando. “Pelea cubana contra los demonios”. La Habana. 1959.
  11. Ortiz, Fernando. “Las rebeliones de los afrocubanos”. La Habana. 1910.
  12. Ortiz, Fernando. “Hampa afrocubana.” Revista Bimestre Cubana.1916.
  13. Ortiz, Fernando. “La crisis política cubana. Sus causas y remedios”. La Habana. 1919.
  14. Ortiz, Fernando. “Los afrocubanos dientimellados”. La Habana. 1929.
  15. Ortiz, Fernando. “De la música afrocubana”. La Habana. 1934.
  16. Ortiz, Fernando. “Los factores humanos de la cubanidad”. La Habana. 1940.
  17. Ortiz, Fernando. “Las cuatro culturas indias de Cuba”. La Habana. 1943.
  18. Ortiz, Fernando. “Los bailes y el teatro de los negros”. La Habana. 1951.
  19. Ortiz, Fernando. “La transculturación blanca de los tambores negros”. La Habana. 1953.
  20. “Enciclopedia Universal Ilustrada”.

 


Héctor Maseda Gutiérrez.

Uno de los 75 presos de conciencia del 2003. 

Agencia DECORO.