Historia

Nuestros pensadores (XXV): “Manuel Márquez Sterling y Loret de Mola”

22 Febrero, 2017

Por Héctor Maseda Gutiérrez

MANUEL MÁRQUEZ STERLING. Académico, escritor, periodista, político liberal, diplomático, catedrático universitario y ajedrecista. Notable ensayista, crítico literario y articulista. Nació el 28 de agosto de 1872 en Lima, Perú, bajo la protección de la bandera de la República de Cuba en Armas, que lo convirtió, por derecho, en ciudadano cubano. Estuvo en EE.UU., Puerto Rico, México, Francia, España y Argentina.

 

Por Héctor Maseda Gutiérrez

 

Manuel Márquez Sterling.

Manuel Márquez Sterling.

 

MANUEL MÁRQUEZ STERLING. Académico, escritor, periodista, político liberal, diplomático, catedrático universitario y ajedrecista. Notable ensayista, crítico literario y articulista. Nació el 28 de agosto de 1872 en Lima, Perú, bajo la protección de la bandera de la República de Cuba en Armas, que lo convirtió, por derecho, en ciudadano cubano. Estuvo en EE.UU., Puerto Rico, México, Francia, España y Argentina. En la década de los años 1890 se trasladó a Nueva York por motivos de salud. Allí conoció a José Martí (1894), se vinculó a la “Guerra Necesaria” de 1895 que nuestro Apóstol organizaba y colaboró con él en sus labores políticas y conspirativas. Obtuvo el nombramiento de Doctor Honoris Causa conferido por la Universidad Nacional de México. Catedrático Titular del Instituto del Servicio Exterior de la Universidad de La Habana. Miembro de Número de la Sección de Literatura de la Academia de Artes y Letras (1910) y de la Academia de Historia (1929), ambas de Cuba. Presidente de Honor de la Unión Iberoamericana del Nuevo Continente (Argentina, 1907). Secretario en Washington del insigne patriota cubano Gonzalo de Quesada Aróstegui cuando este fue Comisionado de Cuba en Washington, y Secretario (Ministro) de Estado durante el gobierno de Ramón Grau San Martín (1933-1934). Embajador de Cuba en México (1913) en el gobierno de Francisco I. Madero. El asesinato de Madero propició que Márquez Sterling escribiera “Los últimos días del Presidente Madero”. Durante seis horas fue Presidente Provisional de la República de Cuba (1934), para evitar un vacío de poder y apertura hacia la anarquía gubernamental cuando el Mandatario cubano, Carlos Hevia, se vio forzado a dimitir por presiones del General Fulgencio Batista. Cónsul General de nuestro país en Argentina y Embajador de Cuba en los EE.UU. (1934), donde falleció el 9 de diciembre de ese año. Escribió para varios periódicos: “Patria”, “Cuba Libre”, “El Fígaro” y “El Mundo” entre otros. Fue fundador de “La Nación” y el “Heraldo de Cuba”. Autor de más de una decena de libros entre ellos los dos que tituló: “Proceso histórico de la Enmienda Platt” que no pudo concluir por sorprenderlo la muerte y lo terminó su sobrino Carlos Márquez Sterling, y el ya mencionado “Los últimos días…”. Entre sus ensayos socio-políticos se destacan: “La diplomacia en nuestra historia” “Las conferencias de Shoreman” y “Doctrina de la República”. A lo largo de su vida utilizó varios seudónimos: “Tresemes”, “Manuel Márquez Mola” “Carlos Loysel” y “XXX”.

Márquez Sterling tuvo un nacimiento jurídicamente especial. Nació en Lima, Perú, donde se desempeñaba su padre como delegado mambí de la República de Cuba en Armas. Como su nacimiento se produjo bajo la protección ciudadana de nuestra bandera, se convirtió automáticamente en ciudadano cubano por nacimiento. Sus padres fueron Manuel Márquez Sterling y Belén Loret de Mola.

Sus primeros estudios los cursó en Puerto Príncipe (Camagüey). Su debut como periodista se produce a los 16 años de edad (1888) cuando escribe para las publicaciones “El Pueblo” y “El Camagüeyano” (1889), este último fundado por su padre. Se graduó de bachiller ese mismo año en el Instituto de Segunda Enseñanza de esa ciudad. Debido a problemas de salud (asma), sus progenitores lo enviaron durante un año a Ciudad México, decisión asumida por prescripción facultativa para su recuperación, dada la apreciable altura sobre el nivel del mar de la capital azteca y el posible fortalecimiento físico de su hijo. Allí colabora en “El Eco del Comercio” y en la “Revista de Mérida” especializada en ajedrez. Al año siguiente regresó a Cuba, matricula Derecho en la Universidad de La Habana, pero no concluye su carrera. Publica artículos y a los tres años regresa a México (1894); trabaja en un banco financiero, escribe crónicas de ajedrez para el “Diario del Hogar” e inaugura la revista “El Arte de Philidor”.

Resulta imposible establecer fronteras en la vida de Manuel Márquez Sterling entre su vocación profesional como periodista y el resto de sus proyecciones profesionales, porque en todas ellas estuvo presente el periodista Márquez Sterling.

Sobre la importancia del periodismo en cualquier país consideraba que era el “Cuarto Poder de una Nación”. Al respecto opinaba: “(…) El periodista es dique en los desbordamientos del político. Ese dique es la moral pública, es la seguridad del Estado, es el respeto a la ley, es la inviolabilidad a la Constitución. El periodista deja de serlo cuando está a merced de las tramas que inventa el político, y las difunde en contra de sus íntimas convicciones. En el triunfo llevará la menor parte. A la hora de las reivindicaciones, la culpa de un periodista funesto, será la mayor de todas las culpas cometidas”.

Colaboró en “El Heraldo” y “El País”. En 1901 figuró entre los fundadores del periódico “El Mundo”, en el cual se desempeñó como jefe de redacción. Fue uno de los dos reporteros que acompañaron a la Comisión de la Convención Constituyente de 1901 que viajó a los EE.UU. para discutir con el Presidente de ese país, William McKinley, la introducción de la no deseada “Enmienda Platt” en nuestra Primera Constitución (1901). En México creó el semanario “La Lucha”, de militancia izquierdista y fue corresponsal de “La Discusión”. Contrajo nupcias con su prima Mercedes Márquez en 1903. Fundó en 1913 el diario “Heraldo de Cuba”, del cual se retira para crear “La Nación” tres años más tarde. En este tuvo importantes participaciones en asuntos políticos y se opuso a la campaña para la reelección del Presidente Mario García Menocal. El Tomo I que tituló “Doctrina de la República” recoge algunos de los textos que escribió en ese diario. Por su intensa y brillante ejecutoria, Manuel Márquez Sterling ha sido considerado una de las figuras más destacadas del periodismo cubano; así como en decenas de medios periodísticos, algunos ya referidos. Además, en sus más de seis décadas de vida dedicadas al periodismo, se cuentan por varios millares las noticias deportivas y de actualidad inmediata, artículos de opinión, crónicas, investigaciones (ensayos) acerca de sucesos históricos y/o biográficos, reportajes… Es imposible abarcar en unas cuartillas la inmensa obra periodística que nos legó nuestro protagonista, pero hagamos un esfuerzo y señalemos algunas:

“Quisicosas” (sátiras y críticas), 1895. “Escarcha” (opúsculo de crítica literaria), 1896. “Páginas libres” (Colección de críticas literarias y artículos sobre política cubana), 1897. “Rasguños” (sátiras y críticas), 1897. “Mesa revuelta” (Política y Literatura), 1898. “Esbozos”, 1900. “Alrededor de nuestra Psicología”, 1906. “El Panamericanismo”, 1923. “En la ciudad sin ruido”, 1925. “La política exterior y la política nacional del Presidente Machado”, 1926. “Doctrina de la República”, 1927.

En su proyección creadora como escritor, su obra alcanzó alrededor de quince libros, en los cuales abrazó diversos temas, tales como: Política, Sociología, Historia, Ajedrez… Además de los dos más reconocidos internacionalmente (“El proceso histórico de la Enmienda Platt” y “Los últimos días del Presidente Madero”, tenemos: “Menudencias de crítica literaria”, “Hombres de pro”, “Tristes alegres”, “Ideas y sensaciones”, “Psicología profana”, “La muerte del Libertador”, “Burla, burlado”, “La Diplomacia en nuestra historia” y “Las conferencias de Shoreham” (los dos últimos incluyen, artículos, conferencias, ensayos, biografías…. entre otros textos.

Durante la Primera Intervención Militar de los EE. UU. en Cuba, realizó fuertes críticas a la intromisión del Gobierno norteamericano en los asuntos internos de la República. Colaboró con los medios de difusión masiva “La Verdad”, “Patria”, “Cuba Libre” y “El Fígaro” (1900-1926); esta última lo eligió como “El mejor escritor joven cubano” en 1903.

Su identificación con la línea independentista se produce cuando conoce a José Martí en Nueva York (1894), estrechan vínculos, comienza a colaborar con nuestro Héroe Nacional y, al año siguiente declara, abiertamente en España: “(…) Estoy por la independencia de Cuba y como no hay otro medio posible para lograrla estoy por la guerra”. No participa de los alzamientos en la Isla por su deplorable estado de salud. Durante ese tiempo y para paliar las estrecheces económicas, envía sus trabajos, estando en Madrid, a “La Revista Internacional de Ajedrez”. Se propone al poco tiempo regresar a Cuba, pero al informarse que en la Isla se conocían las fuertes declaraciones separatistas realizadas por él en Madrid y una vez en Cuba, podría ser arrestado; decide tomar otros rumbos.

Parte nuevamente hacia México y más tarde viaja a los EE.UU. Al conocerse la muerte de José Martí en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, se sorprende. Como desde hacía varios meses trabajaba en Nueva York como secretario particular de Gonzalo de Quesada, este le orienta organizar “los papeles” (archivos) de nuestro Apóstol de la Independencia. Posteriormente, Manuel Márquez viaja a París y a Madrid en misiones divulgativas favorables a la República en Armas.

Al concluir “La Guerra Necesaria” (1898) regresa a Cuba y desempeña en la ciudad de Camagüey, humildemente, el sencillo puesto de Inspector del Censo. Esa realidad no lo amilana. Por el contrario, su espíritu patriótico se fortalece.

Durante la tiranía del presidente-general Gerardo Machado y Morales, Márquez Sterling se opuso encarnizadamente a este y cuando posteriormente el Presidente Carlos Hevia (como ya señalamos en el resumen) se vio forzado a dimitir por Batista; un vacío de poder se apoderó de la sede del gobierno que, de continuar, hubiera significado el naufragio de la República. Es entonces que, para evitarlo, Márquez Sterling -que era el Secretario (Ministro) de Estado para ese entonces- aceptó una fórmula y asume la Presidencia de Cuba pro tempori, desde las 6:00 am hasta las 12:00 del día 18 de enero de 1934, en que le transfirió tal y como estaba establecido constitucional y legislativamente, el Poder Ejecutivo a Carlos Mendieta Montefur (enero-1934 a diciembre-1935).

Anteriormente señalamos que todas sus actividades profesionales las simultaneó con la de su pasión: el periodismo. Sus actividades generales siempre estuvieron influenciadas por esta profesión socio-política. Su nombramiento como secretario de la Embajada de Cuba en México (¿1904 o 1906?) fue desestimada, al ser declarado “Persona no grata” por el Secretario de Relaciones Exteriores de ese país, con motivo de un artículo suyo aparecido en Cuba acerca de Porfirio Díaz. En 1907 fue designado Márquez Sterling Cónsul General de Cuba en Buenos Aires, Argentina. A partir de ese año y en diferentes épocas, desempeñó cargos diplomáticos en América Latina y EE.UU. En 1913 presentó las Cartas Credenciales al Presidente Madero de México que le acreditaban como Embajador de Cuba ante el gobierno del País Azteca y denuncia las maniobras llevadas a cabo contra este por algunos Jefes de Misiones Diplomáticas extranjeras acreditadas ante México. Se entrevista con uno de ellos para abogar por la libertad de Madero. Este último es apresado, y fusilado el 22 de febrero de ese año, en un costado del Palacio de Lucumberri, en Ciudad México. Es entonces que Manuel Márquez Sterling pide permiso al Presidente cubano José Miguel Gómez para acompañar a los familiares de Madero a Cuba (el padre, la madre, un tío y las hermanas) desde Veracruz a La Habana y ponerlos a salvo. Se le concede. De inmediato solicita una entrevista con el Presidente cubano José Miguel Gómez y el Canciller de la Isla Manuel de Quesada. A los pocos días nuestro Embajador regresa a México, pero solo para anunciarle al nuevo gobierno mexicano de Victoriano Huerta el fin de su representación diplomática. Sufrida la experiencia mexicana, Márquez Sterling se retiró por un tiempo de la carrera diplomática y publica una serie de artículos sobre la Revolución Mexicana y contra el régimen de Huerta; ya que en sus funciones como Embajador de Cuba en México vivió de cerca los acontecimientos de la conocida “Decena Trágica”, que consistió en la lucha armada ocurrida en 1913 en la Ciudad de México con la finalidad de derrocar al Presidente Francisco I. Madero. En ese difícil período que le correspondió vivir de cerca, asumió una postura diplomática y como ser humano (diferente a otros embajadores que intervinieron y tomaron parte del complot. Incluso nuestro protagonista se llegó a quedar dormido, junto a otros fieles seguidores del mandatario mexicano, en la improvisada habitación del derrocado presidente del hermano país, esperando su posible liberación y ulterior exilio. Márquez Sterling hizo un gran reportaje sobre esta personalidad de la revolución mexicana que finalmente se convirtió en un libro de su autoría, titulado: “Los últimos días del Presidente Madero”. En su fuero interno, Márquez Sterling sintió que se lo debía a Madero y a México.

En 1924 nuestro protagonista resultó nombrado Director de la Oficina Panamericana de la Secretaría de Estado de la República de Cuba.

Para el año 1929, durante el gobierno de Gerardo Machado, recibió la propuesta que aceptó de ser designado como Embajador de Cuba, nuevamente, ante el gobierno de México. Esta decisión suya le costó agrias y severas críticas en medios periodísticos, políticos y diplomáticos cubanos.

Márquez Sterling siempre estuvo en contra de la existencia de la “Enmienda Platt”. Como Embajador de Cuba en los EE.UU. le correspondió, el 29 de mayo de 1934, firmar el “Tratado de Reciprocidad Comercial” de 1903 entre Cuba y Estados Unidos de América, y con este paso, se derogó al mismo tiempo la Enmienda Platt. Después de firmado el “Tratado…” le dijo a su secretario particular: “(…) Ya puedo morir tranquilo (…)”.

Manuel Márquez esgrimió una frase que enseguida se extendió en medios gubernamentales, intelectuales y políticos del país: “Contra la injerencia extraña, la virtud doméstica” que definió su código de conducta política ante las supuestas pretensiones coloniales de EE.UU. hacia Cuba, frase que se convirtió en su lema. Para ratificar su criterio, expresaría nuestro protagonista, el 13 de febrero de 1917, en un artículo publicado en “La Nación”: “La prueba más alta de patriotismo que a nuestro juicio puede dar un Gobierno Cubano es impedir con su propia conducta (…) que aquellas advertencias del extranjero poderoso se funden en arbitrariedades cometidas en el ejercicio del poder”.

Márquez Sterling no solo cubrió periodísticamente los torneos nacionales e internacionales de ajedrez a los que asistió y convertirse en autor de varios textos sobre el ajedrez, sino que participó en el “Torneo de París”, Francia, celebrado en 1900. Ocupó el puesto 16-17. El torneo fue ganado por Emanuel Lasker, campeón del mundo de ajedrez que se celebró durante la Exposición Universal realizada en la Ciudad Eterna. Además, colaboró con la “Revista Internacional de Ajedrez”.

En el año 1943 se creó la Escuela Profesional de Periodismo. La primera fundada en Cuba en la especialidad y que lleva actualmente su nombre.

En 1921 se le confirió a Manuel Márquez Sterling el grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de México. En Cuba le fue otorgada la categoría de Catedrático Titular del Instituto del Servicio Exterior de la Universidad de La Habana. De igual manera y por méritos alcanzados a través de su vida profesional, fue invitado a convertirse Miembro de Número de la Sección de Literatura de la Academia Nacional de Artes y Letras (1910), y de la Academia de Historia (1929).

Manuel Márquez Sterling falleció el 9 de diciembre de 1934, en Washington, D.C., EE.UU. cuando se desempeñaba como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Cuba ante el gobierno de ese país. Posteriormente su cadáver sería trasladado a La Habana.

Conclusiones

Primera-Manuel Márquez Sterling y Loret de Mola fue un destacado académico, periodista, escritor, diplomático, político liberal, catedrático universitario, crítico literario, y ajedrecista. Reconocido, admirado y respetado por todos los que le conocieron personal o laboralmente. Todas las profesiones que ejerció las desempeñó con mucho respeto hacia sus semejantes, amigos o conocidos, quienes le conocieron personalmente o a través de sus textos y publicaciones periodísticas, ya que estaban convencidos de que las realizaba bajo las rigurosas reglas que establecen los principios ético-morales y político-ideológicos y que -sobre todas sus proyecciones socio-políticas- le exigían su conciencia y el amor que sentía hacia sus semejantes, cubanos o no. Ese patrón de conducta estuvo presente en todo momento, pero fundamentalmente, en la difícil época de bruscos cambios que le correspondió vivir en este Hemisferio y en particular en su querida Cuba.

Segunda-La República de Cuba nació el 20 de mayo de 1902 bajo los signos del desencanto, y la corrupción, los intereses de pequeños pero poderosos grupos y el falso liderazgo de muchos de los generales insurgentes que sobrevivieron a los conflictos bélicos que se extendieron en el período 1868-1898 en los campos y ciudades de Cuba. Manuel Márquez Sterling se lamentaba pocos años después (1916) y afirmaba que: “(…) El pesimismo en Cuba ha formado legiones (cuyo) apostolado constituye algo así como una escuela política (…)”.

Sobre el mismo tema, nuestro querido Dr. Don Fernando Ortiz Fernández, científico (Etnólogo, Arqueólogo y Antropólogo), jurista, educador y periodista, estudioso de las raíces histórico-culturales afrocubanas, le angustiaba que: “(…) La falta de fe en los destinos de la Patria ha originado la ausencia de amor a ella”. Y más adelante insistía en que el origen de la desesperanza criolla se debía a que: “El pueblo sabe que el gobierno es ilegítimo y que surgió apoyado por la diplomacia norteamericana, y observa que la usurpación ha servido para el provecho personal de los usurpadores, los cuales no han tenido la capacidad necesaria para hacerse perdonar mediante actos de gobiernos justos y beneficiosos para el país, y han erguido en sistema la corrupción, justificando la creencia popular en la impunidad de todos los delitos de los gobernantes y en la desaparición de la justicia como la base de la vida republicana en Cuba”.

Tercera-Márquez Sterling fue autor de alrededor de quince libros que versaron sobre temas diversos: situaciones presentes y causales de situaciones históricas importantes en la sociedad cubana, opiniones políticas, críticas literarias, reportajes y ajedrez. Sus análisis acerca de la corrupción administrativa de los gobiernos de turno, fueron expuestos generalmente con profundo y sereno juicio y justo equilibrio, teniendo presente el patrón de la realidad en cada caso. En pocas ocasiones también emitió opiniones -como era su derecho en su rol de divulgador- cortantes, apasionadas y mordaces. Nuestro protagonista estaba convencido de que: “(…) Es fácil gobernar a un pueblo; pero difícil gobernar a los gobernantes. A los gobernantes los gobierna el deber, los gobierna el amor al progreso, los gobierna el escrúpulo en la interpretación de las leyes, en la adopción de los mejores y los más limpios métodos administrativos (…)”; escribía el 12 de septiembre de 1916.

Cuarta-La actividad político-diplomática de Márquez Sterling se distinguió por su enfrentamiento a la Enmienda Platt impuesta en nuestra Primera Constitución de 1901, hasta su derogación firmada el 29 de mayo de 1934, contenida en el “Tratado de Reciprocidad Comercial” de 1903, documento que nos limitaba ejercer la soberanía en el territorio nacional.

Quinta-En sus labores diarias, obras y géneros periodísticos en los que incursionó con mucho dominio, nivel cultural, profundidad en los análisis y ponderación en el uso del lenguaje; jamás confundió -error en el cual sí incurrieron muchos de sus colegas- la ética personal con la influencia que ejercía sobre cada individuo el comportamiento errado e individualista de la sociedad; ni lo cívico con lo cínico. No cabe duda que su integridad ciudadana es un ejemplo para estos tiempos en que reinan la carencia de libertades ciudadanas las que, desgraciadamente, generan desviaciones en el comportamiento y patrón de conducta del ciudadano medio ante sus semejantes.

Biblografía

1. Alfonso Roselló, Arturo. “Nuestras entrevistas: Hablando con Manuel Márquez Sterling”. 1925.

2. Armas y Cárdenas, José de. “Márquez Sterling y su último libro”. El Fígaro. 1906.

3. Camacho, Pánfilo Daniel. “Manuel Márquez Sterling, un hombre positivo”. 1947.

4. Carbonell, José Manuel. “Sobre un libro de Márquez Sterling”. 1906.

5. Castillo, Antella. “Manuel Márquez Sterling”. La Habana. 1917.

6. Cortina, José Manuel. “El periodista, el diplomático y la nacionalidad”. La Habana. 1935.

7. Corzo, Juan. “La personalidad ajedrecística de Márquez Sterling”. La Habana. 1935.

8. Fernández Cabrera, Manuel. “¿Qué hubiera usted querido ser (…) Márquez Sterling?” La Habana. 1913.

9. Ferreiro Mora, Julio. “El Don Tomás” de Márquez Sterling”. La Habana. 1934.

10. Lufriu, René. “La Niñez de Márquez Sterling”. La Habana. 1936.

11. Lugo-Viña, Luis de. “De mis gratos recuerdos: Manuel Márquez Sterling en Buenos Aires”. La Habana. 1914.

12. Maresma, José. “Manuel Márquez Sterling y sus hechos notables”. La Habana. 1934.

13. Muñoz Bustamente, Mario. “Hombres de Pro, en Azul y Rojo”. La Habana. 1902.

14. Palomares, Enrique. “Manuel Márquez Sterling, periodista y diplomático”. La Habana. 1934.

15. Piñeyro, Enrique. “Los libros buenos”. La Habana. 1910.

16. Pogolotti, Marcelo. “Manuel Márquez Sterling y el machadato”. La Habana. 1958.

17. Porto, Mirta Elena. “Manuel Márquez Sterling, maestro de periodistas. México. 1954.

18. Portuondo, José Antonio. “D. Manuel Márquez Sterling y la Revolución Mexícana. La Habana. 1965.

19. Rodó, José Enrique. “Nuestro Márquez Sterling”. La Habana. 1902.

20. Sánchez Arango, Aureliano. “Don Manuel”. La Habana. 1933.

21. Varona, Enrique José. “El libro de un periodista”. La Habana. 1905.

22. Márquez Sterling, Manuel. “Historia de la Nación Cubana”. La Habana. 1937. Recopilación de textos.

23. Soto Paz, Rafael. “Antología de Periodistas Cubanos”. La Habana. 1943.

24. Enciclopedía Wikipedia Actualizada.

25. Enciclopedia EcuRed Actualizada.

 

Héctor Maseda Gutiérrez.

Uno de los 75 presos de conciencia del 2003.

Agencia DECORO.onderación en el uso del lenguaje; jamás confundió -error en el cual sí incurrieron muchos de sus colegas- la ética personal con la influencia que ejercía sobre cada individuo el comportamiento errado e individualista de la sociedad; ni lo cívico con lo cínico. No cabe duda que su integridad ciudadana es un ejemplo para estos tiempos en que reinan la carencia de libertades ciudadanas las que, desgraciadamente, generan desviaciones en el comportamiento y patrón de conducta del ciudadano medio ante sus semejantes.